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“Todo va a depender de lo que hagan los Mossos”

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 29/09/2017 Patricia Ortega Dolz
Intervención de los Mossos d Esquadra en el registro de la Guardia Civil en la conselleria de Economia. © Albert Garcia Intervención de los Mossos d Esquadra en el registro de la Guardia Civil en la conselleria de Economia.

En el cuartel de La Verneda, un complejo policial de 13.000 metros cuadrados en Barcelona, “parece Navidad”, describe un agente desplazado a Cataluña con motivo de la posible celebración del referéndum ilegal el próximo 1 de Octubre. Mientras los mandos policiales y los responsables políticos de Interior mantienen reuniones que una y otra vez constatan el desacuerdo para hacer frente al desafío independentista del gobierno de la Generalitat, las remodeladas instalaciones de La Verneda se han convertido “en una especie de punto de encuentro familiar”. Los que no se veían “desde que salieron de la escuela de Ávila”, “compañeros de promoción que se habían perdido la pista”, “ese con el que hablas casi a diario por teléfono pero no le pones cara”…

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Los aproximadamente 3.000 antidisturbios que ha mandado el Ministerio del Interior para reforzar las tareas de orden público ante el intento de celebración de la consulta ilegal, aseguran que no tienen aún “ninguna instrucción concreta ni definida”. Alojados en su mayoría en barcos, una palabra flota en ese ambiente de camarotes de 6,5 metros cuadrados, donde matan el tiempo “con lecturas, ejercicio y póker”: incertidumbre.

La comparten con los otros cerca de 3.000 guardias civiles enviados a la zona, también embarcados, y con los propios Mossos d’Esquadra y los guardias urbanos.

Sin órdenes claras

Sin órdenes concretas por parte de sus respectivos mandos, los más de 7.000 agentes de policía y guardia civil desplazados a Cataluña están listos para pasar a la acción en cualquier momento y lo tienen claro: “Todo va a depender de los que hagan los Mossos”, con quienes aseguran mantener excelentes relaciones.

“Mi sensación, por lo que he podido hablar con ellos, es que están deseando que el Ministerio del Interior asuma su mando definitivamente”, cuenta uno de los 3.000 antidisturbios hospedados en los cruceros anclados en el puerto de Barcelona. ”Ellos ahora están trabajando con órdenes muy ambiguas y contradictorias y eso es desesperante para cualquier policía”, añade.

“El problema es que, precisamente porque no van a recibir órdenes claras, no actuarán”, augura un Guardia Civil destinado en un pueblo de los alrededores de Barcelona y que asegura que “la posición de la policía catalana es la más complicada ahora”.

“Los Mossos van a tener que cumplir las órdenes, no creo que quieran ser inhabilitados, ni perder su trabajo, tienen familias”, señala otro policía nacional hospedado en un hotel fuera de Barcelona. “Yo creo que las cumplirán, el 1 de octubre tienen la competencia en Seguridad Ciudadana los Mossos, si alguien tiene que dar un gomazo o un pelotazo son ellos, si no cumplen con su obligaciones es cuándo tendremos que intervenir nosotros, pero si ellos hacen su trabajo, nos vamos a replegar desde el minuto uno y si hay que salir a ayudarles, se sale”, concluye.

"Se va a liar una muy gorda"

Son conscientes de que la calle es imprevisible, más aún con grandes masas de gente movilizadas y con “profesionales del desorden dispuestos a liarla”. “Creo que se va a liar una muy gorda”, dice otro de los agentes de la policía embarcados. “La sociedad está muy polarizada y eso nunca es bueno, tenemos conocimiento de la llegada, desde diferentes puntos del país y de fuera del país, de radicales para apoyar la causa secesionista y estos tienen experiencia en enfrentamientos con la policía, huelen la batalla y no van a dudar cuando salte la primera chispa. Si las unidades de Mossos de Escuadra, BRIMO y ARRO finalmente asumen su responsabilidad en el control del orden público me temo que necesitarán mucha ayuda nuestra para controlar la situación”. Y advierte: “Lo que complicará mucho la cosa es que estos individuos utilicen como escudo a manifestantes no violentos pero muy comprometidos con la causa independentista, niños, ancianos, etc. Si eso ocurre será peligroso para todo el mundo, policías y ciudadanos”.

Lo cierto es que sin saber muy bien si van a tener que enfrentarse a algo, ni a qué, ni cómo, ni cuándo, los más de 7.000 agentes de refuerzo desplegados por el Gobierno en Cataluña están convencidos de que “va a haber problemas serios porque ya no hay espacio para la negociación, hay mucha incertidumbre sobre cómo se desarrollará todo, sobre qué ocurrirá el día 2 de octubre y sobre la injerencia de los políticos en las decisiones operativas que han de tomar nuestros mandos, no queremos otro 22M ni otro Puma 70”, dicen en alusión a los graves altercados ocurridos entre los manifestantes y los antidisturbios en pasadas marchas de la dignidad.

“Se nota que sube la tensión a medida que se acerca la fecha”, asegura un guardia desde un pueblo de la Cataluña interior con un alto porcentaje de independentistas. “Creo que la gente tenía esto del independentismo idealizado, para ellos era un sueño, que ahora se está haciendo realidad pero con muchas incertidumbres que provocan miedo a un lado y otro porque nadie sabe lo que va a pasar el 1 de octubre y, menos aún, el día 2,3,4…” .

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