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¡Magia! Tus amigos de Facebook o el pin de tu móvil están al alcance de un ilusionista

El Confidencial El Confidencial 14/05/2016 Álvaro Hernández

Se abre el telón. Sobre el escenario, un hombre se dispone a dejar atónito al auditorio. Sus únicas herramientas serán, aparentemente, una caja y una tableta. Con la inestimable ayuda de un voluntario elegido al azar, el mago hará que uno de los contactos de Facebook de esa mano inocente, también seleccionado de forma aleatoria, se teletransporte hasta el interior de la caja, hace unos segundos vacía, para saltar a las tablas del teatro.

[Revolución en Vine: un mago que hace trucos en seis segundos]

Ese hombre no es otro que el ilusionista Jorge Blass. El madrileño, discípulo del incombustible Juan Tamariz, es uno de esos pocos magos que han sabido introducir la tecnología en sus espectáculos. “Nos ayuda a cambiar la puesta en escena y a cambiar los elementos que utilizamos en nuestra magia”, explica a Teknautas.

Uno de los trucos más espectaculares del ilusionista español es ese que ha vendido al mismísimo David Copperfield: hacer aparecer a un contacto de Facebook de uno de los espectadores del 'show'. En principio, un número sin trampa ni cartón que mezcla las apariencias de las redes sociales con la pura realidad.

Desde que Blass imaginó este truco hasta que logró presentarlo junto a su equipo en un escenario pasaron tres años. No obstante, el mago reconoce que aquella primera vez las cosas no salieron bien del todo. Tuvieron que pasar otros dos años para que el número fuera tan asombroso como para llamar la atención de uno de los mejores ilusionistas del mundo.

Por otra parte, ni es el único truco de Blass basado en tecnología ni se trata del único prestidigitador del mundo que ha decidido abrazar la magia de los 'gadgets' para hacer sus números. En su actual show, Palabra de mago, Blass utiliza tabletas, teléfonos móviles y otros elementos tecnológicos.

El mago de Telefónica

“Es un reto el hecho de enfrentarse a un nuevo elemento, el hecho de cambiar el chip y salir de la zona de confort”, explica el mago. Según cuenta, su relación con la tecnología empezó hace ya 16 años. Entonces era un prometedor ilusionista que ya había saltado a la fama y que protagonizaba una vieja campaña publicitaria de Telefónica uniendo distintos cables que, finalmente, no eran otra cosa que una línea RDSI. “Era el año 2000, y ahí empecé yo a trastear con la tecnología… He estado muchos años investigando”, confiesa.

La magia también interactua con las nuevas tecnologías. (Reuters) © Externa La magia también interactua con las nuevas tecnologías. (Reuters)

Al otro lado del Atlántico, el mago Doug McKenzie también lleva tiempo tratando de adaptar sus 'shows'. Desde Nueva York, este ilusionista mezcla elementos tan tradicionales como las barajas de cartas con las nuevas tecnologías. “El hecho de que los 'smartphones' se puedan utilizar para navegar por internet, acceder a mapas, escuchar música, enviar mensajes, estar en redes sociales, y que tengan una cámara me da un montón de opciones para integrarlos con mi magia”, explica a Teknautas.

Para su truco más popular, McKenzie hace que un espectador baraje un taco de cartas y elija una de ellas para guardarla en su bolsillo, sin posibilidad alguna de que alguien la vea. Al poco, recibirá un mensaje en su teléfono en el que, efectivamente, se desvelará qué carta había sido seleccionada.

Además el mago es capaz de adivinar el número de teléfono de su víctima, y lo demuestra de forma sorprendente: le pregunta cosas que, en apariencia, no tienen nada que ver, como la hora a la que se ha levantado por la mañana. Al final, la suma de todas las respuestas da lugar al número de teléfono. ¿Magia?

“La inspiración puede venir de cualquier parte”, cuenta McKenzie. De hecho, el mago estadounidense se ha visto influenciado por la reciente polémica protagonizada por Apple y el FBI, cuando la agencia federal norteamericana recibió la negativa de la firma para desbloquear el iPhone de un criminal. “Es un ejemplo de ello: he desarrollado una gran cantidad de ideas nuevas y técnicas para averiguar el código PIN de un espectador”, señala el ilusionista.

Magia con drones

Además, está buscando nuevos trucos con drones. “Lo que hacen los aviones no tripulados me parece mágico y un gran punto de partida”, reconoce. Estas pequeñas aeronaves ya han protagonizado algunos de los trucos de toda una referencia en lo que a combinar ilusionismo y tecnología respecta: Marco Tempest.

La tecnología se presenta como una forma renovar los viejos trucos o crear algunos desde cero. No obstante, Blass advierte de un riesgo: “Hay que buscar bien el equilibrio, porque la tecnología tiene un problema: el público sabe que existe, conoce los límites y se puede llegar a perder sensación de magia. También hay que combinarlo con algo orgánico, algo que la gente pueda tocar y palpar”.

A pesar de esta advertencia, el propio Blass admite que los magos siempre se han servido de los avances técnicos, al menos entre bambalinas, para facilitar sus trucos. “Siempre hemos estado ligados a ello”, explica el madrileño. De hecho, recuerda que un ilusionista, George Méliès, se convirtió en uno de los padres del cine a principios del siglo XX.

Tal y como estableció el británico Arthur C. Clarke en la tercera de sus leyes, “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. A día de hoy, pantallas táctiles y trucos de ilusionismo no sólo son indistinguibles, sino que se aparecen juntos sobre los escenarios. “Estoy ansioso por ver qué nuevas funcionalidades tendrán los móviles del futuro”, concluye McKenzie.

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