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«Youtubers» españoles: cuando el talento traspasa la pantalla del móvil

ABC ABC 21/10/2016 Ana I. Martínez
Álvaro Maldonado, conocido como Elvisa, durante la entrevista para este diario © ISABEL PERMUY Álvaro Maldonado, conocido como Elvisa, durante la entrevista para este diario

La palabra «youtuber» levanta ampollas. Pero también pasiones. Cuentan con miles de detractores pero también de seguidores. Son tan odiados como queridos. Y lo que muchos calificaron - y siguen haciéndolo- de moda, la realidad es que los creadores de contenidos han nacido para no morir. Al menos, de momento. Lo que ya sucede en países como Reino Unido o EE.UU., que sacan a España unos dos años de ventaja, demuestra que aún nos queda mucho por descubrir el talento que estos jóvenes, condenados de momento a internet en nuestro país, tienen que ofrecer.

Madrid albergó el pasado viernes y sábado, con éxito, el Samsung MADFUN, el primer festival de «youtubers» para la generación nacida en YouTube. El Rubius, Mangel, Patry Jordan, Yellow Mellow, Elvisa, Dulceida, Celopán o Loulogio, entre otros muchos, se dieron cita en un macroevento que ha nacido con la intención de repetir y expandirse.

«Este festival nos ha dado la oportunidad de que la gente nos vea de otra manera, de mostrar todo lo que tenemos que ofrecer… [...] Es una alternativa más de entretenimiento»Álvaro Maldonado (Elvisa)

«Este festival nos ha dado la oportunidad de que la gente nos vea de otra manera, de mostrar todo lo que tenemos que ofrecer», explica Álvaro Maldonado, más conocido como Elvisa en Youtube, donde cuenta con más de 789.000 suscriptores. Su humor blanco gusta. Y mucho. «Es una alternativa más de entretenimiento», explica, aunque reconoce que a la gente le cuesta entenderlo. «Si este personaje hubiera nacido en la televisión, todo sería diferente y no tendría problemas. Pero como ha nacido en Youtube todo cambia: te califican de tarado y de ‘friki’. Sin embargo, en Latinoamérica esto no pasa. Allí la televisión está encantada de trabajar con ‘youtubers’ porque saben que tenemos mucho que aportar», explica.

Un negocio de éxito

En esta misma línea se sitúa Yellow Mellow. «En EE.UU. o Inglaterra los ‘youtubers’ han ido a los programas de Ellen Degeneres u Oprah, han presentado ‘shows’ en los Oscar, pero en España no», cuenta esta joven que tiene dos canales en Youtube que suman más de dos millones de suscriptores. «Es verdad -reconoce- que el fenómeno de los creadores de contenido es muy nuevo en España y aún la gente se pregunta: ‘¿Cómo es posible que ganes dinero subiendo vídeos a internet?’ Pero hay que concienciarse ya de que esto es realmente un trabajo, un nuevo oficio, una nueva forma de comunicar», defiende.

El potencial de YouTube y, en general, de las redes sociales como canal de información y entretenimiento, debe estar ya fuera de toda duda. Según el Panel de Hogares de la CNMC, los adolescentes de entre 16 y 24 años pasan ya casi tantas horas viendo vídeos en el móvil (2 horas y 20 minutos) como frente al televisor (2 horas y 30). La forma en la que se consume contenido audiovisual está cambiando y los jóvenes actuales dedican una buena parte de su tiempo ocio a Youtube, que cuenta con 21 millones de usuarios en nuestro país.

«En el momento en el que llegas a tantas personas, sabes que lo que hagas va a afectar sobre la gente en su manera de ver o hacer las cosas, por esta razón, el contenido es importante»Patry Jordán

La popular plataforma de vídeo, propiedad de Google, es un exitoso negocio: la publicidad convencional digital en formato video representó, en el primer semestre de 2016, cerca de 100 millones de euros, según la IAB, entidad que representa al sector de la publicidad en medios digitales en España. A ello hay que sumarle la inversión de las marcas para generar y producir contenidos de la manos de estos nuevos «influencers» o creadores de contenidos, cuya onda expansiva se amplifica gracias a las redes sociales.

Pero detrás de todas estas cifras hay algo evidente que, sin embargo, pasa desapercibido para casi todo el mundo: esfuerzo. «Y a mí eso me preocupa porque, por ejemplo, hay muchas niñas que nos siguen, que solo ven cómo las marcas te regalan cosas y que sales en Youtube», apunta Patry Jordán, otra exitosa «youtuber» con cinco canales, uno de ellos en inglés. Su mundo virtual de tutoriales de belleza, fitness y «lifestyle» cuenta con una audiencia de más de ocho millones de suscriptores. Estas cifras de vértigo le hacen ser consciente de la responsabilidad que tiene. «En el momento en el que llegas a tantas personas, sabes que lo que hagas va a afectar sobre la gente en su manera de ver o hacer las cosas, por esta razón, el contenido es muy importante», explica.

Cifras, ¿millonarias?

«Soy youtuber porque utilizo la plataforma pero en mi caso, esa palabra engloba muchas cosas: soy comunicadora, enseño cosas, hago algo que me aporta a mi y a la gente», defiende Jordán al mismo tiempo que reconoce que está donde está porque ha renunciado a cosas para poder conseguir otras, como cualquier otro profesional. «Lo que quiero es que la gente entienda que nada es porque sí. Hay un trabajo detrás que muchas veces no se valora porque no se ve. Hay sacrificio, muchos fines de semana… Y aún así me siento muy afortunada. Me gusta muchísimo lo que hago y le debo muchas cosas a YouTube».

Aún así, Patry Jordán no es millonaria. Considera que en el tema económico de los «youtubers» «ha habido mucho lío y ha sido lo primero que se ha movido en España. No tendría que haber sido así», cree. Todos los creadores de contenidos coinciden: lo que paga Youtube por visitas es muy bajo. Y, además, los canales en español monetizan menos que los de inglés.

«Youtube es algo muy bonito porque me ha dado cosas que no me esperaba. Me ha permitido conocer más gente y que vengan a mis shows pero también a mis grandes ídolos»Loulogio

Loulogio, por ejemplo, no vive de YouTube. Su situación es muy diferente. Es «youtuber» pero también monologuista y dibujante. Tiene casi 700.000 suscriptores en su canal pero, para él, la plataforma de vídeos no se traduce en cifras. «Youtube es algo muy bonito porque me ha dado cosas que no me esperaba», reconoce. «Me ha permitido conocer más gente y que vengan a mis ‘shows’ -continúa-, pero también a mis grandes ídolos, humoristas como Berto Romero. Gente a la que admiraba y con la que, al final, he trabajado».

En lo sí pueden ganar más dinero los «youtubers» es en las colaboraciones, patrocinios y demás acuerdos que hacen con las marcas. Relaciones comerciales que en muchos casos pasan factura. Precisamente, de este tipo de acuerdos se quejan los creadores de contenidos, que se niegan a publicitar en sus vídeos un maquillaje, un videojuego o una bebida de forma encorsetada porque se la juegan con su audiencia. «Las marcas no entienden muchas veces el concepto y yo mando en mi canal», explica la joven, pues no hay que olvidar que son creadores de contenido. Aún así insiste en que «la figura de un ‘youtuber’ puede ser buenísima para la marca, para que la gente crezca, para generar buenos contenidos y nueva oportunidades. Es algo nuevo que ya no es tan nuevo y que necesitábamos ya».

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