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¿Cómo librarse de estar en una mesa electoral?

El Correo El Correo 22/05/2014 Miriam Cos
La decisión final sobre qué excusa es válida y cuál no para eludir la responsabilidad está en manos de las juntas electorales de zona. © Reuters La decisión final sobre qué excusa es válida y cuál no para eludir la responsabilidad está en manos de las juntas electorales de zona.

Llegas a casa, abres el buzón y… ¡sorpresa!: te ha tocado ser miembro de una mesa electoral en las europeas del próximo domingo. Es decir, una de los 148.335 personas seleccionadas por sorteo para participar como presidentes, vocales y suplentes en la cita con las urnas. Su función consiste en verificar la identidad de los votantes, comprobar su inscripción en el censo, anotar quiénes han ejercido su derecho para evitar que repitan. Y, claro, contabilizar las papeletas de cada partido al final de la jornada, levantar acta de los resultados y notificarlos a la autoridad competente, entre otras funciones.

Pinche en la imagen para conocer quiénes son los candidatos a las elecciones del Parlamento Europeo. © GALERÍA: Los candidatos y sus propuesta. Pinche en la imagen para conocer quiénes son los candidatos a las elecciones del Parlamento Europeo.

En resumen: todo el día pendiente -los colegios abren a las nueve de la mañana, pero hay que llegar antes, y cierran a las ocho de la tarde, pero luego hay que recontar los votos y hacer todo el papeleo- por una compensación económica de 62,61 euros, según establece la legislación vigente, que obliga a realizar esa función a quien haya correspondido, salvo en algunos supuestos. ¿Qué excusa o justificación es aceptable para librarse de esa tarea?

José Antonio Hernáez, un abogado hincha del Atlético de Madrid, lo ha conseguido con un argumento singular: tiene entradas para asistir en la noche del sábado a la final de la Champios en Lisboa que disputarán su equipo del alma y el eterno rival, el Real Madrid. Un "acontecimiento excepcional" -su Atleti lleva cuarenta años sin verse en otra igual-, ha alegado entre alusiones a la Declaración Universal de Derechos Humanos, que "impide la injerencia de los poderes públicos en mi vida privada", y a su voluntad de desplazarse hasta la capital portuguesa en coche, por lo que le resultaría muy difícil ocupar a primera hora del domingo su puesto en la mesa. La Junta Electoral ha aceptado sus razonamientos.

La decisión final sobre qué excusa es válida y cuál no, está en manos de las juntas electorales de zona, aunque la insistencia de algunos afectados ha sido tal que el asunto ha llegado al Defensor del Pueblo. Desde el año 2011 existe un documento en el que se especifican los supuestos válidos a la hora de librarse.

¿Queda eximido un estudiante que tiene un examen inminente? ¿Una mujer embarazada? ¿Debe ir el tio de un niño que hace la comunión ese día? ¿Y un cura? ¿Se libraría un jugador de fútbol que tiene un partido importante?

Esquivar la obligación legal de participar de esta forma en el proceso electoral si se ha sido requerido para ello no es fácil. La regulación de 2011 establece unos supuestos fijos. Aquellas personas que deban prestar servicios considerados esenciales -entre ellos, médicos, sanitarios, bomberos y empleados de Protección Civil- pueden verse eximidos de acudir a la mesa electoral. También los que tiene funciones electorales y prestan sus servicios en los juzgados, juntas electorales y administraciones públicas, al igual que los directores de medios de comunicación, ya que se entiende que su presencia en el medio es clave para dar cobertura a los comicios.

Las personas analfabetas también pueden renunciar a ser miembros de una mesa electoral; eso sí, siempre que un profesional o médico acredite que no saben leer ni escribir. Lo mismo sucede con los ciudadanos que deban acudir ese día a acontecimientos públicos, no puedan ser sustituidos en ellos y a los que no participar en tales actos les produzca graves perjuicios económicos. El listado también incluye a los mayores de 65 años, discapacitados, incapacitados temporalmente, o embarazadas en situación de riesgo, así como a quienes vayan a ser operadas de urgencia. Las monjas y monjes de clausura están exentos. Por el contrario, los curas, pese a que su día de mayor actividad laboral es el domingo, deberán desempeñar las funciones que les hayan correspondido, ya que pueden ser sustituidos por otro compañero.

Otras razones para no ejercer de presidente o vocal de mesa son:

-Ser madre en periodo de lactancia (hasta que el bebé cumpla nueve meses).-Estar exclusivamente al cuidado de un menor de 14 años sin que el otro progenitor pueda hacerse cargo de él.

-Estar al cuidado directo de menores de 8 años o personas discapacitadas.

-Acudir a eventos familiares importantes que no se puedan aplazar.

También se libra un padre separado que tenga el régimen de visitas el mismo día de las votaciones y las personas que se hayan mudado a otra comunidad autónoma y encuentren problemas para desplazarse.

Insumisos

El problema llega cuando, al interpretar estos supuestos, las juntas electorales actuén de forma inflexible o los afectos intentan eludir sus responsabilidades. Ha habido casos en los que ha sido aplazada una comunión por la obligación de un familiar de ejercer ese mismo día como vocal o presidente de una mesa electoral. Y es que la decisión de los jueces es bastante subjetiva. Si uno es el protagonista del evento está claro que puede excusarse. ¿Y si es un invitado?, ¿por ejemplo, un amigo íntimo del novio?. ¿Y un familiar directo? Depende de en qué manos caiga el asunto. La persona que ponga la reclamación tendrá que elaborar el escrito con sumo cuidado para no ser cazado en un 'renuncio' y ser multado por ello.

En el caso de un futbolista, por ejemplo, tendrá que acudir a la mesa sí o sí, ya que puede ser sustituido por otro.

Enfermedades reales o fingidas son excusas que reciben a diario los jueces, aunque deben estudiar muy bien el caso antes de dar la negativa por respuesta. Además, no cuelan los exámenes ni los viajes, sobre todo si son contratados con posterioridad a la citación.También uno puede declararse insumiso, como han hecho dos ciudadanos vitorianos, aunque les supondrá una multa o incluso pena de cárcel. Según la ley, quien abandona su responsabilidad sin justificación y no acude a la mesa puede incurrir en un delito electoral, que está castigado con una pena de arresto de 7 a 15 fines de semana y multas que pueden ir desde los dos a los diez meses.

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