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¿Conviene devolver el dinero recaudado con el euro por receta?

El Mundo El Mundo 04/06/2014 ÁNGELES LÓPEZ

El del Tribunal Constitucional que anula la medida implantada por la Comunidad de Madrid para recaudar un euro por receta dio lugar a múltiples reacciones por partes de partidos políticos, ciudadanos y pacientes. La tasa que sólo fue aplicada durante 29 días, ya que fue suspendida de manera cautelar cuando el Gobierno central recurrió esta medida ante el mismo tribunal, logró recaudar 3.741.000 euros.

Entre las voces que se escucharon ayer, una de las más frecuentes fue la demanda, por parte de grupos políticos y de pacientes, de que el gobierno de González devolviera el dinero recaudado en ese tiempo. El consejero de sanidad, Javier Rodríguez, manifestó en un comunicado su intención de no entregar ese dinero a los ciudadanos salvo que la sentencia del TC obligara a ello. "No está claro si hay que devolver el dinero recaudado. Si dijera que hay que devolverlo, indudablemente lo vamos a devolver, pero si no lo dice, indudablemente no lo vamos a devolver", afirmaba.

Si así lo explicitase la sentencia, ¿cómo de factible sería la devolución de este dinero? Para Ana Molinero, vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), no sería una misión complicada. "No creo que haya dificultad para acceder a los datos de los ciudadanos que pagaron un euro por cada receta. La Consejería tiene tanto las recetas como el formulario que debía rellenar cada ciudadano que se declaraba insumiso. En estos documentos, aparecen el nombre y apellidos del paciente, la dirección, el DNI y su número de la seguridad social. De la misma manera que se devolvió a la cuenta corriente de cada pensionista el dinero que se le cobró de más cuando se instauró el copago farmacéutico, ahora se podría hacer lo mismo. Pero no hay voluntad".

Molinero asegura que el euro por receta supuso que las farmacias apilaran miles de papeles. "Tenemos una montaña de hojas de los formularios que cada paciente tuvo que rellenar por cada receta, porque debía declararse insumiso cada vez que adquiría un medicamento. Ese documento estaba por triplicado, una copia se quedaba la farmacia, otra se enviaba a la Consejería y la tercera se la quedaba el usuario".

No opina lo mismo Jaume Puig Junoy, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y autor del libro ¿Quién tema al copago?. "Poner el énfasis en  la devolución o no de lo pagado no es precisamente lo más adecuado en este caso, por varias razones. Primero, hay que tener en cuenta que al contribuyente le puede costar tanto o más dinero gestionar las devoluciones que la cantidad a devolver. Segundo, conviene preguntarse si este euro por receta era menos eficaz y lesivo para la salud que el copago estatal vigente en todo el país después de julio de 2012. Y, en tercer lugar, hay que tener en cuenta que lo recaudado por el euro por receta tiene que haber repercutido en la sanidad autonómica y éste sigue siendo el servicio que más valoran los ciudadanos".

Saber si esta medida generó un detrimento en la salud de los ciudadanos es algo hoy en día imposible. "Conocemos que tanto con el euro por receta como con el copago farmacéutico instaurado por Ana Mato han disminuido el consumo de medicamentos, pero no se sabe quién ha reducido esa compra, qué fármacos se adquieren ahora menos ni qué está pasando con la equidad del sistema. Tampoco hay evidencias de que una medida sea mejor que la otra, y parece que no hay intención de averiguarlo", afirma Pilar García Gómez, nueva presidenta de la Asociación Española de Economía de la Salud (AES).

García Gómez sostiene que la sentencia del TC era completamente esperable. Pero la cuestión de fondo, señala, "es saber qué es lo que queremos con este y otros copagos, cuál es su objetivo, si es recaudar o disuadir el consumo y qué tipos de consumos. Otro aspecto fundamental es valorar sus efectos".

De manera similar se expresa Puig Junoy, quien señala que es escasa, casi nula, la cultura de la evaluación de políticas públicas que se están poniendo en práctica de forma apresurada en nuestro país en el marco de las medidas de austeridad. La única evaluación parcial existente de pone de relieve que siendo una medida de baja intensidad (un euro con límite anual máximo por persona y con exenciones para las personas de menos recursos, sean activos o pensionistas) fue tan efectiva a la hora de moderar el número de recetas dispensadas en las oficinas de farmacia como la reforma del copago estatal (sin límite máximo a lo que se puede hacer pagar a un enfermo, con altos porcentajes de copago a personas activas de baja renta, etc)".

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