Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

¿Es más ecológico el pescado de piscifactoría que el de mar?

EL PAÍS EL PAÍS 18/06/2014 Consultas BuenaVida, Juan Pablo Camblor

Parece fácil decir que sí, pero la elección no es tan sencilla. Según la FAO el 70% de las reservas de peces con relevancia económica están agotadas. Esta alarma ecológica se debe a que la pesca industrial se basa en un número muy reducido de especies para cuya captura se emplean métodos altamente destructivos.

Las plataformas continentales se surcan con redes de arrastre de fondo. Entre el 80 y 90% de lo que capturan estas redes es una masa de organismos marinos invendibles en las lonjas y que se devuelve al mar como materia muerta (los descartes o captura accesoria). Además, las comunidades bentónicas (es decir, las que ocupan el lecho marino) se arruinan para varios años después de estas campañas de arrastre.

Por si fuera poco, se practica frecuentemente el dumping, o sea la manipulación de las cotizaciones de los mercados de pescado. Estas prácticas provocan que las capturas de un día puedan también acabar en el fondo del mar cuando se informa a los barcos pesqueros sobre la evolución desfavorable de los mercados o cuando se han agotado las cuotas de captura autorizadas para una especie.

Con este panorama es evidente que la pesca actual, sin los debidos controles, es claramente antiecológica. La producción de pescado para consumo humano en piscifactorías puede parecer una solución exenta de riesgos, pero la realidad no es así. Estas producciones intensivas generan muchos residuos y tienen repercusiones ambientales que pueden llegar a ser graves.

En muchas instalaciones de acuicultura se emplean productos químicos para el tratamiento del agua y de los sedimentos, se aportan fertilizantes, desinfectantes, sustancias antibacterianas, antibióticos y otros medicamentos, plaguicidas, algicidas, aditivos alimentarios, anestésicos y hormonas.

Las especies cultivadas a veces son extrañas al hábitat y los individuos que se escapan pueden desencadenar cambios ecológicos importantes. También la introducción de algas y de parásitos exóticos son amenazas para el equilibrio ecológico en estas zonas con instalaciones de acuicultura.

Queda mucha investigación para conseguir la integración ecológica de las instalaciones de acuicultura en el hábitat natural.

También las políticas pesqueras deben evolucionar ya que, a pesar de los controles actuales, no han sido capaces de detener el declive de los stocks pesqueros y el colapso de algunas poblaciones.

¿Qué lubina es más ecológica? la salvaje con una enorme cantidad de descartes a sus espaldas o la de piscifactoría, tratada químicamente, de alimentación artificial y cuya producción ha empobrecido la diversidad marina de la costa…

Difícil elección… por eso es importante para el consumidor conocer los certificados de pesca sostenible y los certificados de producción ecológica en acuicultura. También debemos pedir a las administraciones un impulso para erradicar las prácticas industriales en estos sectores consideradas antiecológicas.

*Juan Pablo Camblor es biólogo marino y director de ZOEA, Escuela de Buceo de Madrid.

Envíenos su consulta sobre salud y bienestar.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon