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¿Fiasco millonario? PAK FA, el caza ruso contra EEUU que no acaba de despegar

El Confidencial El Confidencial 26/07/2016 Pepe Cervera

El flamante PAK FA es la respuesta rusa a los avances estadounidenses en aviones furtivos y se desarrolló a partir de los excelentes Su-27 Flanker y derivados, a los que supera en múltiples aspectos. Pero los inadecuados motores que utiliza actualmente, el retraso en el desarrollo de los definitivos y el aumento de los costes amenazan con acabar con el proyecto antes de tiempo o con limitar su número hasta hacerlo irrelevante.

Unos lo consideran un superavión de combate capaz de merendarse sin esfuerzo a los F-35 Lightning II e incluso de poner en riesgo a los F-22 Raptor estadounidenses con su capacidad furtiva sumada al supercrucero y la supermaniobrabilidad; para otros va camino de convertirse en un fiasco con las fuerzas armadas indias (que financian la mitad de su desarrollo) recelosas y exigiendo responsabilidades y una planta motriz insuficiente y problemática. 

La historia del PAK FA empieza con el colapso de la Unión Soviética, que se llevó por delante el primer intento de su industria por desarrollar un caza de Quinta Generación: el MiG 1.44. Planeado a partir de los años 80 como una respuesta al programa estadounidense que acabó por crear el F-22 Raptor, el MiG 1.44 sufrió numerosos retrasos, con la consecuencia de que el único prototipo sólo consiguió volar en el año 2000, cuando la URSS ya no existía.

© Proporcionado por El Confidencial

Su cancelación hizo imperativo el desarrollo de un nuevo proyecto en Rusia, que se inició con un contrato para Sukhoi en el 2002. El objetivo, un caza con características furtivas dotado de supercrucero (mantener velocidad supersónica sin postcombustión), supermaniobrabilidad (capacidad de realizar maniobras como la Cobra de Pugachev) sensores avanzados (incluyendo 'datalink' para compartir información entre aviones) y aviónica integrada. La base, la excelente familia Su-27. Y el rival a igualar, o mejor aún batir, el F-22.

El diseño se retrasó en varias ocasiones, pero el avión era tan prometedor que a partir de 2009 la India se incorporó a su financiación con idea de desarrollar una versión propia con diferentes equipos electrónicos adaptada a sus necesidades: el HAL FGFA. Inicialmente, el gobierno indio puso 295 millones de dólares para un avión que debía estar listo en 2016 (fecha que más tarde se retrasó a 2018).

La idea era que Rusia comprara alrededor de 200 ejemplares en lotes de 50 y la India otros tantos entre monoplazas y biplazas, con la posibilidad de desarrollar más tarde una versión embarcada. Para la firma del contrato, en 2010, el primer prototipo del oficialmente conocido como T-50 ya había realizado su primer vuelo. Y los observadores internacionales reaccionaron con sorpresa, admiración y temor.

El PAK FA, o T-50, es un bimotor con doble deriva de cola muy inclinada hacia fuera y estabiladores horizontales de movimiento completo, con un diseño de ala integrada en el fuselaje. El ala tiene planta romboidal con LERX y los motores están muy separados dejando espacio para cuatro bodegas de armas (dos rectangulares y dos triangulares) capaces de llevar cuatro misiles de largo alcance y dos de corto en su interior, a salvo del radar; el espacio es suficiente para cargar una gran variedad de misiles y bombas. Además, lleva un cañón de 30mm en la raíz alar derecha.

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El amplio hueco entre los motores alberga tanques de combustible que dan al aparato un rango muy superior al del Raptor. El diseño incluye un 25% de materiales compuestos en peso; el 70% de la superficie es de este tipo de material. Toda la zona de proa está cuidadosamente esculpida en facetas diseñadas para dispersar ondas de radar dificultando que den eco; las tomas de aire de los motores son de tipo serpentino para evitar que el disco de las turbinas actúe como reflector electromagnético. Asimismo, para que no se produzcan otro tipo de efectos de concentración, las ranuras de los paneles del recubrimiento están alineadas en determinados ángulos y las superficies cuentan con materiales antirradar.

La cúpula de la carlinga está recubierta con un tratamiento especial para evitar reflejos radáricos; la cabina es del tipo ‘de cristal’ con paneles planos para transmitir la información, un HUD de amplio campo de visión y aviónica avanzada con fusión de sensores y un casco inteligente para el piloto además de 'datalink' para compartir información. Los sensores incluyen un avanzado radar AESA con antenas laterales para ampliar el campo de cobertura y un receptor infrarrojo pasivo (IRST) montado en una torreta rotativa para ocultarlo cuando no está en uso y que cuenta con un sensor facetado.

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Con todas las medidas furtivas se estima que, desde el frente, la sección radar del aparato es 30 veces menor que la de un Su-27 y está entre 10 centímetros y 1 metro, comparable a la de un F-22 Raptor. Los motores disponen de toberas vectoriales con capacidad 3D lo que, combinado con la depurada aerodinámica y el avanzado sistema de control, confiere supermaniobrabilidad al aparato. Los prototipos actuales llevan una versión avanzada de los que usa la familia Su-27.

Todas estas características dibujan un avión temible con características 'stealth' comparables con las del F-22, sensores al menos equivalentes para el combate más allá del rango visual (y algunos misiles rusos son muy eficientes) pero con mucha mayor maniobrabilidad para el combate cuerpo a cuerpo. Y muy superior, en casi todos los aspectos, al F-35 Lightning II al que podría derribar casi con impunidad.

Para algunos analistas, la posible presencia del T-50 en elevados números en Rusia y la India es una seria amenaza para el dominio del espacio aéreo del que depende la estrategia militar estadounidense y occidental en general: según ellos la única solución posible es abandonar el programa F-35 y dedicar todos los recursos a desarrollar versiones más avanzadas del F-22. O renunciar al dominio aéreo en una potencial guerra con adversarios armados con T-50s.

Problemas, retrasos y sobrecostes

La cosa, sin embargo, no esta tan clara: los problemas y los retrasos se han acumulado y la crisis económica por la que pasa Rusia (producto del descenso de precios del petróleo y de las sanciones por el caos en Ucrania y la anexión de Crimea) ponen incluso en riesgo el futuro del programa. Los retrasos y los fallos de integración de sistemas son comunes en desarrollos tan ambiciosos pero, en este caso, el colapso de la URSS ha dejado a Rusia sin algunas factorías y recursos que ha tenido que reemplazar con mucho coste y gran despilfarro de tiempo. A pesar de los ocho prototipos que han sumado miles de horas de vuelo, del dinero indio y de esfuerzos a veces casi heroicos, es posible que las flotas de centenares de T-50s que temen las fuerzas aéreas de Occidente nunca se materialicen.

El principal problema siguen siendo los motores, pero las consecuencias se extienden a todo el avión. Los prototipos utilizan dos Saturn Izdeliye 117, unos derivados de potencia aumentada de los Saturn AL-31 que usa la familia Su-27 dotados con toberas orientables que mediante un ingenioso sistema ofrecen rotación en los tres planos. El modelo es muy similar al Saturn 117S que utilizan los Su-35S e incorpora elementos para reducir su firma radar e infrarroja. Debido, quizá, a su uso el perfilado furtivo de la mitad posterior del avión es mucho menos eficiente, por lo que desde detrás es mucho más visible. A partir de 2020, está previsto que los aviones de producción utilicen un nuevo motor diseñado desde cero, el Izdeliye 30, con menos etapas de compresión, mayor fiabilidad y menor necesidad de mantenimiento. Está previsto que el Izdeliye 30 reemplace al 117 sin cambios en el fuselaje, pero aún no ha comenzado las pruebas de vuelo.

(Wikipedia) © Proporcionado por El Confidencial (Wikipedia)

De momento el Izdeliye 117 no ha provocado más que problemas, desde un embarazosa llamarada durante una exhibición, producto de un problema de turbina, al incendio de uno de los prototipos en tierra después de un vuelo. Además los motores no tienen suficiente potencia, lo que deja al aparato en sustancial desventaja respecto a sus potenciales enemigos e impide aprovechar su potencial aerodinámico. La Fuerza Aérea india ha mostrado su profundo desagrado por la situación; no sólo el aparato no cumple los plazos y las expectativas, sino que no les permiten acceso a su tecnología. Los rusos se han visto obligados a rebajar el coste de desarrollo para calmar a sus socios/clientes, que han recortado el número de aviones a comprar a unos 150.

Aun así, los costes suben y la crisis arrecia mientras los retrasos se acumulan. La Fuerza Aérea rusa ha anunciado un recorte de sus primeras compras que es, en realidad, un retraso de todo el programa. Si la situación económica empeora es posible que los rusos opten por expandir sus amplias flotas de derivados del Su-27, en especial del Su-35S que incorpora muchas de las tecnologías desarrolladas para el PAK FA pero en un paquete mucho más operativo.

Esto supondría un duro golpe para India cuyo rival, China, desarrolla su propio J-20 con una filosofía diferente y cierto éxito. Con su impresionante aspecto y gran potencial de exportación al ofrecer características furtivas a un precio muy ajustado todavía es posible que el PAK FA, o T-50, acabe en el mismo cementerio donde yacen el MiG 1.44 y otros proyectos rusos: cancelados por exceso de coste e insuficiente interés. Lo cual sería una pena, porque es una maravilla de la técnica y, además, bonito.

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