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¿Matar al peatón o al conductor? Los coches autónomos de Mercedes lo tienen claro

El Confidencial El Confidencial 14/10/2016 Teknautas

Es el gran debate ético que rodea a los coches autónomos: en caso de accidente inminente, ¿a quién debe de intentar salvar antes el vehículo, al conductor o a los peatones? Es una pregunta que la industria del automóvil al completo prefiere esquivar, salvo Mercedes. Uno de sus directivos, Christoph von Hugo, responsable de los sistemas de asistencia al conductor y seguridad activa, ha dejado clara la postura de la compañía al respecto: si hay que escoger entre salvar la vida de un peatón o del conductor, el coche debe salvar al conductor.

En una entrevista reciente al medio especializado 'Car and Driver', von Hugo ha respondido a la pregunta incómoda que ningún fabricante quiere responder. "Si sabes que puedes salvar al menos una persona, salva al menos a esa persona. Salva a la que va en el coche. Si todo lo que sabes a ciencia cierta es que solo se puede prevenir una muerte, entonces esa es tu principal prioridad", explica el directivo. 

Su argumento, que asegura se basa en años de estudios internos por parte de la compañía, se basa en la incertidumbre de lo que ocurrirá en caso de que el coche realice un giro brusco para evitar a los peatones. "Puedes sacrificar el coche. Pero sobre la gente a la que has salvado inicialmente, no sabes qué les ocurrirña después en estas situaciones que son muy complejas, por lo que [debes] salvar a aquellos que sabes a ciencia cierta que puedes salvar", explica.

Uno de los prototipos de coche autónomo de Mercedes. (Foto: Reuters) © Externa Uno de los prototipos de coche autónomo de Mercedes. (Foto: Reuters)

Es decir, si el coche da un volantazo para salvar a los peatones, puede que acabe invadiendo el carril contrario, o choque contra un poste. No solo se pone en peligro la vida de sus ocupantes, también, argumenta von Hugo, puede acabar dañando a los peatones en una colisión secundaria o cualquier otro evento impredecible. Para el directivo de Mercedes, es pura probabilidad y estadística: salvar a aquel que tiene más probabilidades de sobrevivir, y ese es, según él, es el conductor y sus acompañantes.

El dilema es inevitable. Todos los futuros coches autónomos de Mercedes (y otros fabricantes) serán de nivel 4 y 5, es decir, plenamente autónomos. Eso quiere decir que tendrán que tomar las decisiones por sí mismos en caso de enfrentarse a un posible accidente, sin intervención del conductor (algo que sí ocurriría en coches de nivel 2 y 3, con menor nivel de automatización).

El debate al que se enfrenta la industria del automóvil lleva décadas formulándose en lecciones de filosofía y ética en lo que se conoce como el dilema del tranvía. El enunciado es el siguiente: imagínese que conduce un tranvía y unas decenas de metros más adelante ve un grupo de seis personas atadas a la vía. Puede cambiar de vía con solo accionar una palanca, pero en la otra vía también hay otra persona, en este caso solo una, atada a ella. ¿Debería accionarse la palanca? De hacerlo salvaría más vidas, pero estaría terminando activamente con una, mientras que de no hacerlo moriría más gente pero usted no estaría haciendo nada.

Con la llegada de los coches autónomos, este dilema filosófico se materializa de la forma más preocupante posible. De momento las marcas de coches no se están pronunciando sobre cómo programarán sus vehículos para solventar el problema. Mercedes, a través de Christoph von Hugo, es la única que ha dejado clara su postura. Pero habrá que ver si la compañía decide rectificar al directivo y dar marcha atrás, o acelerar en su (polémica) visión del coche autónomo. 

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