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¿Qué espera que le diga la CIA?

EL PAÍS EL PAÍS 10/06/2014 Isabel Valdés Aragonés

De 0 a 613.637 en cuatro días. 6.392 seguidores por hora. Esa es la velocidad a la que ha crecido la cuenta de Twitter de la CIA en tres días. Y subiendo. Después de la vorágine de la repentina aparición de la agencia estadounidense, la sorpresa de la primera publicación -“No podemos confirmar ni negar que este sea nuestro primer tweet”- y su vertiginosa expansión -ha sido retuiteado 287.917 veces y marcado 173.556 veces como favorito- llega la pregunta. ¿Para qué quiere un servicio de inteligencia un canal de comunicación en una red social?

Un rápido rastreo por algunos países de Europa y Latinoamérica muestra que, excepto Venezuela, ninguna otra organización de este tipo tiene presencia en las redes sociales. Paco Pérez Bes, secretario general de INTECO (Instituto Nacional de Tecnologías de la Información), cree que es simplemente porque no necesitan tenerla. “Su perfil de contenidos no persigue precisamente dar información. No tienen mucho que comunicar y lo que publiquen será en un tono muy informativo que podrían dar otros órganos gubernamentales. ¿Usted qué espera que le diga la CIA?”.

El también secretario de AERCO-PSM se decanta por la imagen como objetivo, “es un órgano muy alejado de la ciudadanía, que está más interesada en conocer el presupuesto que se les destina y las acciones que llevan a cabo que en sus tuits graciosos, incluso un poco cínicos, por bromear con ese secretismo. No deberían estar orgullosos”.

La poca convicción en el éxito del nuevo Twitter de la CIA que tiene Pérez Bes se parece a la de Luis Gómez Villota, profesor de Derecho de la Información de la UDIMA (Universidad a Distancia de Madrid), que ve esta aparición en la Red como “un lavado de cara hacia la opinión pública. El resto no tiene porque no lo necesita”.

No es cuestión de información, ni siquiera de transparencia. En Twitter, como en cualquier otra red social, se publica lo que el usuario desea. Nada más. Nadie obliga a contar, a explicar o a esclarecer. Gómez Villota afirma que a través de ese nuevo canal de comunicación “se puede manejar la información y orientar y disponer a los lectores hacia un determinado tipo de pensamiento. La transparencia es relativa. Darán lo que quieran dar”. El profesor cree que la única utilidad para el ciudadano llegará cuando den información pertinente u oportuna “recomendaciones, advertencias, información precisa sobre algún tema, difusión de los criminales más buscados…”

Una seguidora de la cuenta de la CIA en Twitter. © Julián Rojas Una seguidora de la cuenta de la CIA en Twitter.

¿Y si el objetivo es buscar utilidad pero no ofrecerla? Se lo preguntan tanto Pérez Bes como Gómez Villota. La CIA podría usar a los usuarios que le siguen como fuente de información. Sin trabas, sin obstáculos legales, y a plena vista. Para Gómez Villota podría ser una formula fácil. “Tienes gente vinculada a tu cuenta. Mucha. Lo que significa muchos perfiles a los que puedes acceder sin ningún tipo de traba legal ni vulnerar ningún aspecto de la protección de datos”.

Para el hombre detrás del perfil de Twitter de la Policía Nacional. Carlos Fernández Guerra, la aparición del servicio norteamericano no es sino “la mejor operación de marketing desde Bin Laden”. Confiesa haber sentido envidia por esas 12 primeras palabras. El consultor asegura que la entrada de la CIA ha sido fulgurante y brillante, con una respuesta increíble: “Ahora el problema va a ser mantener ese interés y esa expectación, después del primer tuit va a ser difícil superarse. A no ser que siga con esos golpes de humor”.

Un tono poco habitual para una agencia agujereada por decenas de escándalos en los últimos años. Tal vez sea ese el motivo por el que llegan a la red del pájaro azul, teoriza Fernández Guerra, “¿Por qué han elegido este momento? Eso no podemos saberlo. Hay que preguntarse para qué y para quién”.

Los destinatarios pueden ser los ciudadanos, los medios de comunicación u otras organizaciones. Visibilidad, como fuente de información o para hacer un lavado de cara, los motivos. La línea temporal de sus publicaciones acabará dando la razón a unos u a otros. Mientras, sus cientos de miles de followers esperan su cuarto tuit.

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