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¿Qué fue la Operación Barbarossa?

dw.com dw.com 21/06/2016 Volker Wagener / PK (CP)
Foto de la exposición "Guerra de exterminio: los crímenes de la Wehrmacht 1941-1944”. © 2016 DW.COM, Deutsche Welle Foto de la exposición "Guerra de exterminio: los crímenes de la Wehrmacht 1941-1944”.

La invasión alemana de la URSS fue una campaña de exterminio. Que los crímenes fueron cometidos por la SS y no por la Wehrmacht es una mentira. La Operación Barbarossa comenzó el 22 de junio hace 75 años.

Durante décadas, la sociedad alemana estuvo convencida de que la Wehrmacht (FF. AA. de la Alemania nazi) habían sido Fuerzas Armadas honorables de tradición prusiana. La consigna fue: sí, la SS (Escuadra de Defensa, instrumento de opresión de Adolfo Hitler) fue atroz, pero el resto tuvo una conducta honorable.

Una exposición con ocasión del 50 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, modificó esa percepción y tocó el nervio de toda una generación: la leyenda de una Wehrmacht inocente era una de los últimos autoengaños de la vieja Alemania Federal. Sobre todo la Operación Barbarossa, la guerra de exterminio contra la Unión Soviética, pasó desde entonces a estar en el foco.

El 22 de junio de 1941 fue el día de la mayor movilización militar de la historia. Unos 3,6 millones de soldados, 140 divisiones, invadieron la Unión Soviética, el país más grande del mundo. Cuando, a las 3.15 horas de la mañana, traspasaron las fronteras rusas en un largo de 1.600 kilómetros, la Fuerza Aérea de Hermann Göring comenzó a bombardear los aviones rusos que aún estaban en tierra. Solo el primer día fueron atacados 66 aeródromos. Las tropas invasoras disponían de 3.600 tanques y 700.000 cañones. El ataque fue tan rápido y masivo, que las tropas avanzaron hasta 50 kilómetros por día.

Ya antes de la Operación Barbarossa, Hitler informó a generales de la Wehrmacht sobre la forma de proceder. Notas tomadas por participantes en las reuniones prueban que los soviéticos no debían ser tratados de conformidad con el derecho internacional de guerra. Al contrario: los comisarios políticos del Ejército Rojo debían ser “eliminados” El objetivo era transformar el este de Europa en tierras de colonización exclusivas para alemanes.

Efectivamente, en los primeros seis meses, las tropas de Hitler lograron tomar prisioneros a 3,4 millones de integrantes del Ejército Rojo. A fines de noviembre de 1941, la Wehrmacht se hallaba a 20 kilómetros de Moscú. Pero luego entró en juego el invierno. Con 40 grados bajo cero, la “blitzkrieg” se transformó en una guerra de desgaste. En diciembre, el Ejército Rojo pasó a la contraofensiva.

La muerte hace estragos

El sitio militar del VI Ejército de la Wehrmacht en Stalingrado y su derrota en febrero de 1943 fue el comienzo del fin de la Alemania de Hitler. Pero la muerte ya había hecho estragos en el este de Europa. El saldo: un millón de habitantes de Leningrado murieron de hambre en su ciudad sitiada, 1,2 millones de bielorrusos fueron matados en “acciones de represalia”, 2,5 millones de judíos fueron asesinados en territorio soviético y 3,3 millones de prisioneros soviéticos murieron en los campos de internación en Alemania y los territorios ocupados.

Ya muchos antes de la exposición sobre la Wehrmacht de 1995, la Oficina de Estudios Históricos Militares de la Bundeswehr (las actuales FF. AA. de Alemania) había dicho que “no se corresponde con la realidad que solo la SS haya cometido crímenes y que la Wehrmacht se haya limitado a las operaciones estrictamente militares”.

El historiador Wolfram Wette dijo, por su parte, a la DW: “Luego de 1945, la élite de la Wehrmacht cultivó la leyenda de que había permanecido sin tacha”. Con ello atribuyó todos los crímenes en la Unión Soviética a la SS. Lo que los historiados investigaron, descubrieron y publicaron a lo largo de décadas no llegó a una vasta opinión pública sino a mediados de los años 90: la culpa de la Wehrmacht en los crímenes cometidos en Rusia y el sudeste de Europa.

Una exposición terminante

“Guerra de exterminio: los crímenes de la Wehrmacht 1941-1944”. Con ese título recorrió a partir de 1995 una muestra itinerante 34 ciudades, entre ellas Berlín y Viena, pero también pequeñas ciudades de provincia. Más de 800.000 personas visitaron la exposición. La muestra terminó con la idea de que los crímenes habían sido cometidos solo por la SA y la SS. Sobre todo con imágenes: ahorcados, fosas comunes, soldados de la Wehrmacht poco antes de darle el tiro de gracia a ejecutados.

En la sociedad se desató un fuerte debate público. Muchos conservadores rechazaron las tesis de la muestra. Socialdemócratas y verdes las apoyaron. Hasta el Bundestag debatió sobre el tema, en 1997. Los críticos llegaron a lo sumo a demostrar que de 1.430 fotos expuestas, menos de 20 nada tenían que ver con la Wehrmacht. La exposición fue rediseñada entonces bajo responsabilidad de una comisión de historiadores.

En esencia, la conclusión que se extrae de la muestra hoy sigue siendo la misma: la Wehrmacht participó en los crímenes contra los prisioneros de guerra soviéticos, los asesinatos de judíos y los atropellos contra civiles, a veces, incluso, en función central y muchas veces, como responsable.

Autor: Volker Wagener / PK (CP)

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