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¿Quién asesinó a los marqueses de Urquijo? un crimen casi perfecto aún sin resolver

La Vanguardia La Vanguardia 07/04/2016

Madrid, 2-8-1980.- Myriam y Juan de la Sierra, hijos de los marqueses de Urqujijo poco después de celebrarse su entierro un día después de ser aaesinatos en su residencia de Somosaguas (ANGEL MILLÁN - EFE) © La Vanguardia Madrid, 2-8-1980.- Myriam y Juan de la Sierra, hijos de los marqueses de Urqujijo poco después de celebrarse su entierro un día después de ser aaesinatos en su residencia de Somosaguas (ANGEL MILLÁN - EFE)

Tres disparos a bocajarro acaban con la vida de los marqueses de Urquijo la madrugada del 1 de agosto de 1980.

Manuel de la Sierra y María Lourdes Urquijo y Morenés, matrimonio de rancio abolengo, marquesa y Grande de España ella, ingeniero, abogado y banquero, además de Grande de caballero de la Orden de Malta del Santo Sepulcro y del Santo Cáliz de Valencia él, la crueldad y aparentemente inexplicable ejecución de la discreta pareja de aristócratas conmociona a la sociedad española de la época. La prensa hace su agosto.

Desde el primer momento se descarta el suicidio y toma forma la tesis de que puede tratarse de un asesinato que obedece a una venganza personal cometido bien personalmente o ‘a sueldo’.

La investigación policial arranca.

La residencia de los marqueses, una lujosa mansión ubicada en el selecto barrio madrileño de Somosaguas, cuenta con vigilancia de seguridad y no se observan señales de haber sido allanada.

Solo aparece un cristal roto en la planta baja, por lo que todo señala que los asaltantes ya conocían la vivienda.

Diez días después del suceso, los hijos de los marqueses, Miriam y Juan, aparecen en público. Contritos, pretenden acallar rumores y expresan su deseo de saber quién y por qué había asesinado a sus padres.

La policía cerca a varios sospechosos. Entre ellos, Rafael Escobedo, marido de Miriam de la Sierra, hija mayor de los marqueses. Ocho meses después del crimen, el 6 de abril de 1981, Escobedo es detenido y confiesa ser el asesino de sus suegros, a quienes culpa de su fracaso matrimonial con Miriam.

En 1983 se inicia el juicio para esclarecer el caso, pero los informes y testigos lo hacen imposible llegando incluso a implicarse al menor de los hijos de los marqueses, Juan.

Tras el tortuoso juicio, la Audiencia de Madrid sentencia a’ Rafa’ a 53 años de cárcel, 26 por cada muerto, considerando probado que había asesinado a sus suegros.

La condena le castiga por infligirles la muerte ‘por sí solo o en unión de otros’. Sentencia que siembra la duda sobre si podían existir otros implicados.

¿Habría sido Rafael víctima de una confabulación?

Javier Anastasio, íntimo de Escobedo, también es procesado por el crimen.y no duda en señalar al hijo de los marqueses como implicado. El ‘fiel amigo’ ingresa en la prisión de Carabanchel y es puesto en libertad provisional en marzo de 1987, poco después huye de España.

Anastasio jamas será juzgado, y en el 2010 se retirarán todos los cargos que pesan sobre él al cumplirse 30 años del crimen.

En el segundo sumario del caso, abierto en octubre de 1983, el marqués de Torrehermosa, Mauricio López-Roberts, es detenido también como encubridor del crimen.

El marqués es condenado a diez años de cárcel y a pagar una multa de 10 millones de pesetas a Juan y Miriam Urguijo por asegurar que había prestado 25.000 pesetas a Anastasio para que huyera a Sudáfrica vía Londres el día en que fue detenido Rafael Escobedo. El 18 de febrero de 1991, el Tribunal Supremo ratifica su condena.

Tras salir de prisión se retirará a una finca agrícola de su propiedad. Fallecerá el junio del 2014. Casi siete años después del misterioso crimen, el 27 de julio de 1988, Rafael Escobedo aparece ahorcado en su celda de la cárcel de El Dueso (Cantabria): se había suicidado.

Lo había intentado una semana antes con una sobredosis de heroína. Como si de una carta de despedida se tratase, semanas antes el yerno de los Urquijo había concedido una entrevista a Jesús Quintero y en ella había asegurado que la cárcel le había “destruido”. El suicidio no sorprende a nadie. Escobedo se lleva a la tumba la verdad sobre lo que sucedió aquella madrugada del primero de agosto de 1980 en Somosaguas.

Miriam, la primogénita de los Urquijo y ex mujer del condenado suicida lo tenía claro. Experta en autoayuda, en una entrevista concedida en las páginas de La Vanguardia a La Contra aseguraba casi dos décadas después del asesinato de sus padres que con la sentencia se había hecho “justicia”.

35 años después la autoría del crimen continúa siendo un misterio.

El caso sigue abierto.

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