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¿Quién detiene a Marc?

El Mundo El Mundo 31/05/2014 LUCAS SÁEZ-BRAVO

Como Marlow, el personaje de Joseph Conrad, Marc Márquez visualiza un punto en blanco en el mapa y su ambición de explorador se estimula. Cualquier reto, por nimio o intrascendente que parezca, es un acicate para su hambre de veinteañero. Y en este circuito de Mugello enmarcado por las verdes montañas de la Toscana se halla el enclave que más se le atragantó (además de Philip Island) la temporada pasada. Tras la corta, por la lluvia, primera toma de contacto de ayer, pareció ya haberse reconciliado: «Las cosas han cambiado».

Hace un año hasta cinco veces probó el asfalto (una de las caídas, el viernes, escalofriante a casi 300 Km/h), en un fin de semana nefasto. De aquellos infiernos, a los cielos que habita hoy por hoy, sin nadie siquiera que le haga sombra, camino de la sexta victoria consecutiva que remate prematuramente este Mundial 2014. Ayer se permitió el lujo de marcar el mejor tiempo (1:48.004) y afirmó haber encontrado «buen feeling y grandes diferencias» con respecto a 2013. Hoy buscará, también, su sexta pole. ¿Quién será el osado que interrumpa su progresión? En el Gran Premio de Italia, sus en teoría máximos rivales, amontonan razones para la rebelión.

LOS 300 DE ROSSI. Seguramente no era lo previsto, pero hoy por hoy el que más se acerca a Márquez es Valentino Rossi. A sus 35 años, a punto de renovar dos más con Yamaha (sólo falta el anuncio oficial), Il Dottore ha recuperado la alegría de la mano de Silvano Galbusera, su nuevo jefe de mecánicos desde esta temporada, el que sustituyó al eterno Jeremy Burgess y del que el propio Rossi reconoce que le hace estar «siempre al 100%».

Pero no sólo son los tres segundos puestos cosechados hasta la fecha, es el escenario y son, por qué no, los 300 Grandes Premios que celebra: 106 victorias (sólo le supera Giacomo Agostini) y 189 podios.

Mugello tiene ganas de reencontrarse con aquel Rossi que aquí no tenía rival, donde ganó hasta siete veces consecutivas de 2002 a 2008 en MotoGP. El de antaño, porque bien es cierto que la racha que acumula el italiano en casa no es para sentirse confiado. Cinco carreras sin triunfo, entre ellas la de 2010, donde sufrió la que posiblemente haya sido la lesión más dura de su trayectoria, una fractura de tibia y peroné tras caerse en los entrenamientos. Tras Le Mans avisó Valentino que Mugello sería «cuestión de honor», aunque el jueves reconoció que, tras haber visto repetida la prueba francesa, no está tan cerca de Márquez como creía.

LORENZO, AHORA O... La realidad es áspera con Jorge Lorenzo, a 80 puntos del líder. Pero Mugello es su paraíso particular, el circuito en el que suma tres victorias consecutivas. Un trazado técnico, con numerosas curvas rápidas que se adaptan como un guante a su pilotaje y a la Yamaha. Casi también su último resquicio para agarrarse al Mundial, para aportar algo de emoción y competitividad.

«La mañana ha sido buena. Me sentí mejor físicamente y más fuerte sobre la moto», aseguraba ayer, aunque en la segunda sesión, ya con lluvia, apenas pudiera probar demasiado. Eso, el aspecto físico que descuidó tras tres operaciones en invierno, ha sido una de las excusas utilizadas (los neumáticos y el poderío de Márquez son las otras) para intentar justificar un inicio de curso como no se le recordaba, un podio (tercero en Argentina) en cinco carreras.

Un amanecer que hasta -quién lo iba a decir- enmaraña su futuro, pues también él acaba contrato. Todo parece indicar que continuará en Yamaha pese al interés mostrado por Ducati y Suzuki, que vuelve al Mundial en 2015. Pero Lorenzo mismo viene diciendo que, hasta que no recupere el nivel, no quiere hablar de renovaciones.

PEDROSA, EL TAPADO. Sí, es el tapado. El eterno tapado. Pero Pedrosa, segundo en el Mundial, que corre con la misma poderosa Honda que Márquez, tiene estas cosas. Que aparece cuando casi nadie cuenta con él.

En Mugello, un circuito en el que sólo ganó una vez (2010) en MotoGP, hizo la 'pole' el año pasado. Y ahí, en la sesión cronometrada de hoy, es donde espera dar el paso adelante pues asegura que en las carreras su ritmo está siendo bueno. Pocas conclusiones pudo sacar ayer en el par de vueltas que le dio tiempo a dar. Mejor le fue a Dovizioso (tercero) con la Ducati y él, que también corre en casa, puede ser una de las sorpresas pues aquí realiza sus pruebas privadas.

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