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Ácido, anfetas y Premios Nobel: el papel de las drogas en el avance científico

El Confidencial El Confidencial 19/02/2016 Sergio Ferrer

A finales de febrero de 1953, los biólogos moleculares James Watson y Francis Crick hacían un descubrimiento que llegaba con un Nobel bajo el brazo: el ADN tenía forma de doble hélice. Nacía también una leyenda urbana: Crick había tomado LSD para alcanzar la histórica revelación. Las drogas y el arte siempre han caminado de la mano; puesto que la ciencia tiene una cara artística que se alimenta de la creatividad, no es de extrañar que en múltiples ocasiones se haya relacionado a alguna mente privilegiada con el consumo de sustancias psicoactivas.

La idea de que uno de los mayores descubrimientos del siglo XX se hizo bajo los efectos del ácido es atractiva, pero los datos contradicen esta historia. Todo apunta a que Crick sí consumió LSD a lo largo de su vida, pero no durante sus investigaciones acerca de la estructura del ADN. El biógrafo del científico, Matt Ridley, zanja la cuestión, cansado de escuchar esta leyenda urbana. "La verdadera historia me la contaron su viuda y la primera persona que le facilitó la droga, y es mucho menos sensacional", recuerda el autor.

Crick consumió LSD en varias ocasiones desde 1967, cuando contaba ya con más de 50 años. El descubrimiento de la doble hélice tuvo lugar una década antes, en 1953. Ridley considera "improbable" que el investigador tuviera acceso al ácido en esa época de su vida, sobre todo si tenemos en cuenta que a comienzos de los 50 esta sustancia descubierta en 1938 todavía estaba en proceso de investigación. "No hay evidencias", insiste el biógrafo antes de recordar que los principales éxitos científicos de Crick... tuvieron lugar antes de 1967.

Ridley explica que el origen de este bulo se encuentra en un artículo del 'Daily Mail' publicado en 2004, unos días después de la muerte de Crick. El autor también señala que hasta ese momento no existía rumor alguno sobre este tema. Hoy la búsqueda de Google "Francis Crick LSD" arroja más de 70.000 resultados.

Sí es cierto que el propio ganador del Nobel de Medicina dejó caer en una entrevista concedida poco antes de su muerte que conocía en primera persona los efectos del ácido. "Sólo necesitas 150 microgramos para tener experiencias divertidas", explicaba antes de relatar con más detalle los efectos del LSD, por los que sentía fascinación. También es público su apoyo a la legalización de la marihuana: el 24 de julio de 1967 cofirmó una carta en 'The Times' en la que defendía esta sustancia junto a otras personalidades como los Beatles.

Histórica foto de Watson y Crick tras el descubrimiento de la doble hélice © Proporcionado por El Confidencial Histórica foto de Watson y Crick tras el descubrimiento de la doble hélice

Dopaje en el laboratorio

Quizá el LSD no jugó un papel importante en la carrera de Crick, pero el biólogo molecular no es el único genio cuyo trabajo se ha relacionado con sustancias psicoactivas. Kary Mullis desarrolló la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), la técnica en la que se ha basado la biología molecular del último siglo y que le valió el Premio Nobel de Química en 1993. Y en este caso sí parece que el descubrimiento estuvo impulsado por el ácido.

Mullis relata en su autobiografía sus experiencias con las anfetaminas y el LSD, que define como "mucho más importante que cualquier curso que haya tomado". Durante una entrevista para la BBC [vídeo], el propio bioquímico lo dejaba claro: "¿Habría inventado la PCR de no haber tomado nunca LSD? No lo sé. Lo dudo. Lo dudo seriamente".

La lista de ejemplos no termina aquí. Paul Erdős, uno de los matemáticos más prolíficos y geniales del siglo XX, era consumidor habitual de anfetaminas. Tanto que uno de sus amigos apostó 500 dólares a que no podría estar un mes sin tomarlas [PDF]. El húngaro ganó, pero también dijo que las matemáticas habían sufrido un retraso de treinta días: "Antes, cuando miraba un papel en blanco mi mente se llenaba de ideas. Ahora todo lo que veo es un papel en blanco". Huelga decir que volvió a consumir estos estimulantes otra vez.

Otros genios mostraron más reparos en tomar drogas para potenciar sus investigaciones. El ganador del Nobel de Física Richard Feynman recuerda sus experiencias con el LSD, la marihuana y la ketamina —además de su coqueteo con el alcoholismo—; el irrepetible físico explica en una de sus biografías cómo dejó de consumir esta sustancias, temeroso de que le provocaran algún daño en el cerebro. Crick y Mullis no tuvieron esa preocupación. Quizá por eso uno terminó hablando de extraterrestres y el otro negando la existencia del sida.

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