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“El Auditori debe crearse una imagen en Barcelona”

EL PAÍS EL PAÍS 18/06/2014 Blanca Cia
Valentí Oviedo, gerente del Auditori de Barcelona, en la sala Pau Casals. © juan barbosa Valentí Oviedo, gerente del Auditori de Barcelona, en la sala Pau Casals.

La gran diferencia entre el Auditori, que nació en 1999, y el Palau de la Música y el Liceo es que estos dos son instituciones centenarias y se crearon a impulso de la sociedad civil por lo que ambos tienen unas profundas raíces dentro de la sociedad. El Auditori, en cambio, es una institución joven que fue creada como equipamiento público para albergar la Orquesta Ciutat de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC). Para Valentí Oviedo, gerente del centro desde hace seis meses, el primer reto es que el Auditori tenga una imagen en la ciudad: “su verdadera obligación es acercar la música a todos los barceloneses porque son ellos quienes lo sufragan, en buena parte, año tras año”. Oviedo está enfrascado en desarrollar una estrategia para que el Auditori salga reforzado del letargo en el que se ha sumido en los últimos tres años. Y no solo por la crisis.

El primer mandamiento que se ha impuesto el gerente es atraer más gente. Y de todo tipo, jóvenes, no tan jóvenes, mayores, de Nou Barris o de Sarrià. Y también lo quiere conseguir en un plazo: tres años. Aproximadamente los mismos que tardará la plaza de las Glòries —hoy patas arriba con la eliminación del anillo viario— en ser una nueva centralidad de Barcelona, aquello que dibujó Cerdà hace un siglo y medio. La combinación de una buena comunicación, más apertura del Auditori a la calle, hacer del edificio que diseñó el arquitecto Rafael Moneo un lugar más agradable, un programa con más músicas y precios más asequibles son los componentes de la receta que Oviedo quiere aplicar.

Oviedo cambiará la plaza de acceso al Auditori para que sea más acogedora

La OBC organizó un vídeo por su 70 aniversario que constituyó una sorpresa/regalo para los abonados que tuvo buen impacto. Un grupo de cámara tocó en los pasillos de la estación de Diagonal de la L3 del metro, y otros músicos dieron un concierto a bordo del tranvía entre la plaza de Francesc Macià y Cornellà y el próximo 21 —día internacional de la Música— toda la orquesta tocará en la playa de la Barceloneta. Son algunas de las decisiones encaminadas a acercar la orquesta a la ciudadanía.

Cambios en los precios de las entradas y los abonos es otro de los pasos en esa línea. Por ejemplo, los menores de 35 años tendrán una tarifa de 20 euros para la música clásica. Con la moderna, los precios oscilarán entre 15 y 25. Y en las filas 1 y 2 el precio será de 10 euros. Cambios en las tarifas que persiguen que la sala Pau Casals —con capacidad para 2.000 espectadores, muchas veces medio vacía— tenga más calor. “Estamos hablando de música y espectáculos en directo y la caja del Auditori no es fácil. Por eso hemos bajado los precios de la platea y del segundo anfiteatro, para que la gente esté más cerca de los músicos. Hay que vender más entradas y ubicar a la gente de abajo a arriba”, explica.

Para esta temporada, el Auditori programará desde música antigua a la electrónica, pasando por la moderna. La introducción de la electrónica persigue atraer a un público joven que no consume música clásica. Un programa que se hará en colaboración con el CCCB, el MACBA y la Fundación Tápies: “Habrá espectáculos y conciertos que se harán en el CCCB o en la Tàpies cuando los centros hayan cerrado su actividad habitual”, cuenta.

“Es muy importante que toda persona que se acerque al Auditori y su programa recuerde la experiencia como algo agradable”, dice Oviedo. Y la particular arquitectura del edificio —que crea una plaza pública de conexión de la calle de Ausias Màrch— no ayuda. Descartada, por costosa, la posibilidad de cubrir la gran linterna sobre la plaza que provoca remolinos de aire— especialmente desagradables en invierno— intentarán hacer de ese espacio un lugar más agradable. Para ello, quiere situar en ese punto las taquillas, hacer más permeable el restaurante y colocar edículos de cristal con algunas piezas del Museo de la Música que, prácticamente, está escondido en el primer piso. Conferencias previas a los conciertos, sesiones after después de algunos, los vermuts del domingo y abrir las terrazas son otras estrategias para acercar a más gente al Auditori. Un equipamiento por el que anualmente pasan medio millón de personas, entre ellas 150.000 niños del programa educativo. Oviedo está convencido de que con 19 millones de euros de presupuesto —el 75% de subvención municipal— hay margen: “Tenemos capacidad para mejorar”.

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