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“El mayor superpoder es la humildad”

EL PAÍS EL PAÍS 07/06/2014 Juan José Mateo

La vida de Novak Djokovic (Belgrado, Serbia, 1987), está a punto de cambiar. El número dos mundial se enfrenta este domingo (15.00, Discovery Max y Eurosport) a Rafael Nadal en la final de Roland Garros, el único torneo grande que le falta por conquistar. En la cabeza del serbio, sin embargo, ya caben muchas más cosas que raquetas, pelotas y cordajes. Están los cuentos que le leían sus padres. Están las bombas que desangraron la extinta Yugoslavia y que poblaron sus noches cuando era niño. Están la religión, los valores familiares y la vida en plenitud más allá de las pistas. Djokovic afronta hoy a Nadal, y próximamente será padre junto a Jelena Ristic, su prometida. Sobre todo eso reflexiona antes de afrontar el partido decisivo.

Pregunta. Dicen que el tenista es producto de su entorno. ¿Qué aprendió de sus padres mientras le criaban en mitad de una guerra?

Respuesta. Cada uno de ellos me ha aportado distintas cosas para fortalecer mi carácter. Mi padre fue y sigue siendo una persona que lucha mucho en la vida. Nunca se rinde. Tiene el espíritu del guerrero, del luchador, y yo creo que he heredado eso de él. Mi madre tiene una serenidad increíble, un gran control de sí misma. Una gran estabilidad mental. En los grandes momentos, en las ocasiones únicas, en los tiempos difíciles, siempre fue madura, mentalmente estable. Es una mujer fuerte. Creo que tengo esas dos cosas de ellos.

P. Muchas veces compite usted con una cruz colgada del cuello y golpeándole el pecho. ¿Qué papel juega la religión en su vida?

R. ¿La fe?

P. Sí.

R. Yo tengo fe. Es más fe que religión, porque no soy una persona muy religiosa en el sentido de ser cristiano ortodoxo y no respetar a los demás. Respeto todas las religiones. Soy cristiano ortodoxo, pero estoy orientado hacia la idea de que hay un único Dios para todos. No creo que haya diferentes dioses, uno para los musulmanes, otro para los cristianos… creo que hay un único Dios al que todos rezamos y que simplemente le llamamos por un nombre distinto. Esa es mi orientación. Fe. Fe dirigida al Universo.

P. Yugoslavia, el país en el que nació, se desangró entre otras cosas por las diferencias religiosas. Ahora Croacia, Serbia y Bosnia están unidos en un esfuerzo común para paliar los efectos de unas inundaciones que han provocado decenas de muertos.

R. Vengo de un país pequeño que también es un país pobre. Desafortunadamente, las inundaciones han provocado que vivamos tiempos difíciles. Se ha declarado el estado de emergencia. Todos los serbios que tienen algún tipo de influencia en el mundo deberían sentir una responsabilidad natural por ayudar. Yo tenía esa responsabilidad. Eso sentí. Sentí la responsabilidad de usar mi estatus privilegiado en el mundo del deporte para llamar la atención sobre lo que está pasando y ser, con suerte, un puente entre la ayuda internacional y el problema que tenemos.

P.En la final le espera Rafael Nadal, ocho veces campeón en París, donde presume de 65 victorias y una sola derrota [ante Robin Soderling, en 2009]. Contra él perdió usted el encuentro decisivo de 2012 y las semifinales de 2013, además de otros tres partidos.

R. Siento que en los dos últimos años, en estos dos últimos partidos contra Rafa en París, di un nivel más alto. Al menos así es desde mi perspectiva, comparándolos con los años anteriores. Eso me ha dado más confianza en la preparación de esta edición de Roland Garros. He llegado sintiendo que estaba más cerca de ganarle en esta tierra de París, lo que antes no era el caso. Nunca he conseguido hacerlo. He perdido ya con él cinco veces aquí, pero las dos últimas fueron partidos de marcadores muy apretados. Cada vez estoy más cerca y más cerca.

P. Más allá de la técnica, ¿qué es lo que más aprecia del español como contrario?

R. Lo más impresionante de Rafa es su espíritu competitivo. Tiene la habilidad de jugar cada punto como si fuera el último punto del partido.

P. Nadie cubre mejor la pista que usted. Deja fotografías escalofriantes: tobillos doblados, rodillas torcidas… y el punto todavía en juego.

R. Al principio de mi carrera, esquié muchísimo. Eso me ha ayudado a resbalar como resbalo en la pista, a fortalecer mis tobillos y a evitar sufrir grandes lesiones. He desarrollado esa habilidad a lo largo de los años. Cuando juegas contra sacadores brutales, o contra tenistas que están apostando por ser superagresivos, es difícil responder siendo agresivo directamente. En un momento dado de mi carrera, tuve que desarrollar un talento defensivo.

P. ¿Por qué no sufre usted contra la derecha alta de Nadal, que desarbola al resto de jugadores?

R. El revés es uno de mis mejores tiros. Lo he desarrollado por talento, desde que empecé a jugar al tenis siendo un niño. Desde siempre, he trabajado mucho en producir ángulos con ese golpe. Contra Rafa, funciona bien.

P. ¿Qué superhéroe querría ser para ganar la final?

R. Me gustan los superpoderes, pero creo que el superpoder más grande que un ser humano puede tener es el de la humildad. Yo elegiría ser un superhéroe que ame a todo el mundo, con la capacidad de no tener miedo y de compartir su energía positiva con todo el planeta.

P. La paternidad cambiará su vida. ¿Cómo afectará a sus prioridades?

R. Estoy aprendiendo. Convertirme en padre es la máxima felicidad que puedo experimentar. No puedo esperar. Jelena y yo estamos emocionados ante este nuevo capítulo de nuestra vida. Es una nueva dimensión, una nueva historia. Solo podemos observar este cambio desde una perspectiva positiva. Personalmente, como jugador de tenis, creo que me va a dar una energía nueva. Una nueva motivación.

P. ¿Cómo imagina esa nueva etapa?

R. Hay cuentos que mis padres me leyeron y que los suyos le leyeron a ella. Intentaremos usar esos recuerdos, esas historias, lo que aprendimos, y transferírselos a nuestro bebé. Sin embargo, se trata principalmente de ser nosotros. Aprender de la vida y decidir qué queremos trasmitirle y comunicarle a nuestro bebé. Al final, la familia es la base, el verdadero valor de la vida. Es el principio de toda persona. Tanto a Jelena como a mí nos han pasado muchas cosas en la vida. Queremos ayudar a nuestro bebé a tener una vida hermosa y un comienzo bonito en ella.

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