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“La abdicación del Rey es un golpe de mano de PP y PSOE contra la rebelión”

EL PAÍS EL PAÍS 08/06/2014 Sonia Vizoso

Estos meses han sido muy duros para Xosé Manuel Beiras (Santiago, 1936). Su pelea por unir a toda la izquierda, nacionalista o no nacionalista, parecía regalarle solo tormentos. Pero llegó la noche electoral del 25 de mayo, el descalabro de PP y PSOE y la irrupción sorpresa de Podemos. Dice que esa “rebelión cívica” de la que siempre habla está emergiendo. Y detecta movimientos que le han avivado la esperanza de que el “frente amplio” es posible.

Pregunta. ¿Por qué abdica el Rey justo ahora?

Respuesta. La monarquía está absolutamente desacreditada y él también. Se trata de hacer un simulacro de segunda transición aún más fraudulenta que la de 1977. El régimen monárquico nacido de la reforma política posfranquista ha estado estos últimos años en una fase análoga a la de la primera restauración borbónica de finales de los años veinte. Entonces la monarquía perdió credibilidad por su connivencia con la dictadura de Primo de Rivera, ahora es por la connivencia con la corrupción y la decrepitud de las instituciones. Los poderes financieros no quieren un cambio rotundo porque con él no vendría solo la república sino también otras políticas y eso supondría una derrota del neoliberalismo. El PP y el aparato felipista del PSOE quieren pegar un golpe de mano para evitar lo imparable, esa rebelión cívica de la que hablo desde hace tiempo. Está en curso y tiene mucho más impacto de lo que se preveía, incluso a nivel electoral. Ahora puede ser que las fuerzas rupturistas acompañemos a la ciudadanía rebelde, ayudándola a orientarse pero no dirigiéndola, o que el golpe de mano nos desconcierte. Si hubiéramos tenido la inteligencia de ponernos de acuerdo en las europeas la derrota habría sido absoluta.

P. ¿Cree que la rebelión ciudadana es imparable consigan o no unirse las fuerzas de izquierda?

R. Es imparable. El Bloque ya ha llamado para que nos reunamos todos, incluida Esquerda Unida (IU). Será esta tarde [por el miércoles], con el Bloque, Anova, EU, Compromiso y Espazo Ecosocialista. Y Bildu ha pedido la incorporación al grupo parlamentario de la Izquierda Europea.

P. ¿El Bloque también?

R. No adelantemos acontecimientos, Bildu es el que tiene ahora el escaño. Y Bildu dice también que en Euskal Herria quiere aliarse con IU. Se está moviendo todo.

P. ¿Augura entonces que la izquierda se unirá?

R. Como Anova y AGE apostaremos por eso. Reunirse en Galicia tiene que servir, no para convocar movilizaciones, sino para acompañarlas y para articular una metodología y una estrategia de cara a la quiebra democrática y pase lo que pase en las Cortes en los próximos días. Para mí la cuestión no es si se hace o no un referéndum. Hay que hacer referendos en las naciones sin Estado para que decidan libremente y otro a nivel de Estado. EU está absolutamente de acuerdo con Anova. Ahora se pone de manifiesto que, a pesar de las críticas internas que hubo, Anova no se enganchaba al carro de IU. Se firmó un acuerdo en el que nosotros operamos con soberanía. Si la cúpula de IU dice no a EH Bildu, nosotros y EU vamos a decir que sí.

P. ¿Y qué dicen de eso los sectores más centralistas de IU?

R. Pregúnteselo a Yolanda Díaz [la líder de EU]. Pero no es la parte más centralista, es la parte más esclerosada del aparato, la vieja política.

P. El PSdeG aboga por abrir el debate sobre la República. ¿Cómo interpreta ese alejamiento del discurso de su aún secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, a favor de la monarquía?

R. El PSOE es un partido de tradición republicana y federalista. El equipo sevillano, con Felipe González, cambió eso en la Transición e hizo el pacto con el franquismo y la monarquía. Y convirtió la socialdemocracia del PSOE en social-liberalismo. Las bases del PSOE, que tienen un espejo en el Pasok, están retomando la cultura republicana y saben que para sobrevivir tienen que recuperar la socialdemocracia. Eso es lo que produce los terremotos dentro del partido. Mutatis mutandis está pasando también en IU. Cayo Lara, [Miguel] Reneses y Willy Meyer representan la cultura del aparato del PCE. Podemos negoció en febrero con ellos integrarse en la coalición y no aceptaron; luego se encontraron con que les dio el sorpasso en Madrid y en Asturias. Eso es un terremoto.

P. ¿Puede ser la caída del PP un espejismo? Su electorado se quedó en casa pero puede volver a las urnas en las municipales.

R. No volverán si el PP no es capaz de erradicar la corrupción y cambiar su política. Y no creo que lo sea. PP y PSOE están cogidos por el hocico por la plutocracia financiera vehiculizada por la Merkel. Están atados. Las bases del PP están padeciendo las políticas austericidas. Y ahí entra el fenómeno Podemos. Aquí en Galicia Podemos no hubiera tenido el mismo resultado si en Anova no nos hubiésemos liado en cuestiones internas y si el Bloque no hubiese vetado la alianza electoral. Es un fenómeno importante para evitar que el voto del PP o UPyD no se vaya a populismos fascistizantes. Es lo que está en juego.

P. ¿Está manteniendo Anova ya contactos con Podemos?

R. Sí. Y también EU. Pero Podemos no tiene formulada totalmente, ni siquiera Pablo Iglesias, su posición respecto al Estado plurinacional. Puede ser una táctica electoral o una posición ideológica, pero tendrán que decantarse.

P. El funcionamiento de Podemos va más allá de la nueva política que propugna Anova: sin carnés, asambleario al cien por cien... ¿Es demasiado abierto?

R. En este momento no. Lo de sin carnés, no sé... Pero el proceso constituyente de Anova fue con asambleas abiertas. Podemos recupera la metodología del 15-M. La cuestión es si al constituirse como organización podrá seguir manteniendo esa metodología o tendrá que retocarla sin dejar de ser abierta. Hay una diferencia con Anova, que tiene una parte de militancia del BNG, otra de Encontro Irmandiño, de la FPG... En Podemos no hay nada de eso.

P. El PP dice que un gobierno tripartito o cuatripartito entre fuerzas de izquierda es inviable.

R. Al PP siempre le dio alergia el pluralismo político. En este momento la pluralidad está en la mayoría social, una mayoría social que está siendo agredida por una oligarquía, por los más ricos, y que se ha dado cuenta de que tiene mucho en común y que se tiene que poner de acuerdo. Es una mayoría de izquierda social, no ideológica, no marxista, troskista o socialdemócrata.

P. ¿En esa izquierda social están votantes del PP?

R. Claro. En las plataformas antidesahucio, en los preferentistas... Están descubriendo que su partido los traiciona y los agrede.

P. ¿Y han perdido el miedo a la izquierda?

R. Siempre que no sea doctrinaria. No ser doctrinario no significa no tener una ideología. A la gente hay que traducirle sus problemas en claves que le sean inteligibles, unas claves que tú tienes fundadas en un análisis teórico y de pensamiento. Desde la izquierda más rupturista y el nacionalismo más emancipador estamos reivindicando los derechos de la Revolución Francesa, no el ideario de la Revolución Bolchevique. Eso lo tiene muy claro Pablo Iglesias. El 15-M fue un volcán que echó lava. La lava no está estructurada, tiene que ir cristalizando. La incógnita es cómo va a cristalizar. Va a depender del tiempo, de lo que hagan ellos y de que otros como yo contribuyamos a que cristalice adecuadamente y no lo consideremos un adversario que va a ocupar nuestro espacio.

P. ¿Se siente reafirmado con el curso de los acontecimientos?

R. Me siento aliviado y en cierta medida reconfortado. Tenía claro que en estos meses me estaba jugando el cuello porque mi apuesta suscitó reacciones y podía equivocarme. En lo fundamental los hechos ponen de manifiesto que no iba desencaminado.

P. ¿Qué ha aprendido?

R. Muchas cosas, para bien y para mal. Para bien, que siempre acabarás estando en la posición correcta si confías en que los ciudadanos tienen plena capacidad de decidir con lucidez y contribuyes a desintoxicarlos. Es una barbaridad pensar que el pueblo es idiota, que tú lo sabes todo y que tienes que decirle lo que tiene que hacer.

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