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“La regeneración del país es inevitable”

EL PAÍS EL PAÍS 08/06/2014 Juan Cruz

¿Cómo se le quedó el cuerpo cuando supo que abdicaba el Rey? Ahora tiendo a la zozobra más de lo habitual. El anuncio de Rajoy me pareció un síntoma de algo más grave. Pensé luego que la abdicación era un fin de trayecto. De entrada me pareció oportuno el debate público y el referéndum Monarquía-República. Luego medité: vamos a esperar a ver qué dice Felipe VI, a ver qué programa anticipa…

¿Qué debe hacerse? Habrá que ver por dónde va este muchacho, me parece un profesional discreto, un hombre cercano y cultivado. Vamos a ver por dónde sale, cómo empieza a funcionar.

¿Qué le parece grave del momento? La incertidumbre generalizada y luego está la cólera que se puede desatar. Hay gente que lo pasa muy mal. Ahí están los desmanes políticos y financieros. Ahí están los desahucios, los atropellos, la degradación moral, la rapiña de banqueros y curas. Es un estado general muy pervertido. Lo de la regeneración del país es desde luego inaplazable.

¿Y lo puede hacer la Monarquía? No desde luego esta Monarquía, o sea, el juancarlismo, que es una figura más bien franquista. Don Juan Carlos no inspira ninguna confianza, y me parece inconcebible el aluvión de alabanzas que se han publicado por ahí… Espero que el hijo no sea como el padre. Que se imponga la obligación de saber lo que le ocurre a la gente, lo que pasa en la calle.

Si Cataluña se declara independiente (que no lo creo) o me parecería ni bien ni mal. Eso de la unidad de España son cosas de la Falange

Entre esos asuntos, Cataluña. ¿Cómo lo ve? A mi edad cada vez creo en menos cosas, me vuelvo más escéptico. Y a mí lo de Cataluña, un país magnífico, me coge un poco a trasmano. Comprendo que puede ser una frivolidad. Cataluña posee una personalidad innegable, una historia extraordinaria… Si se declara independiente (que no lo creo) a mí no me parecería ni bien ni mal. Eso de la unidad de España son cosas de la Falange.

¿Le parece que ahora vamos a empezar de nuevo? Algo está acabando. La abdicación está en consonancia con ese fin de trayecto. Lo que se avecina tiene que ser distinto, renovador. Que llegue gente joven, con otras referencias. Que nos olvidemos un poco de esos políticos de tentetieso... Que se airee la casa.

Empiezan por la Casa Real. Sí, espero que eso también se acabe saneando. Es inevitable promover desde sus raíces un país nuevo.

¿Acaba ahora efectivamente el franquismo? He pensado otras veces en el fin del franquismo, pero rebrotaba con bríos inusitados aquí y allí. Comprendo que el pacto de la Transición fue más o menos obligado. Y la Monarquía fue un factor institucional de equilibrio bastante oportuno. Pero luego vino la ley de Amnistía y la historia se clausuró sin culpables. Eso lo estamos pagando.

Imagine una República. ¿Tiene un presidente en la cabeza? Sí, tengo uno: don Manuel Azaña.

Encontró al Rey cuando recibió el Cervantes. ¿Qué se dijeron? No sé, cosas triviales, superfluas, lo normal… Recuerdo que él me dijo que estaba peor que yo y le contesté que yo estaba en las últimas… No hubo un doble sentido. En un momento le dije que yo era republicano y él me contestó evocando algunos desmanes de la República. O sea, un intercambio de bobadas, lo que se dice una conversación edificante…

Dice que escribe “en legítima defensa”. ¿Qué le ataca ahora? Me sigue exasperando la impunidad de los delincuentes, la injusticia, la rapiña de la Iglesia, las corruptelas, los desprecios a los derechos humanos...

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