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“La Segunda es una ruina”

EL PAÍS EL PAÍS 01/06/2014 Alejandro Ciriza, Rafael Pineda
Gracia consuela a Puñal tras el descenso de Osasuna. © JESÚS DIGES Gracia consuela a Puñal tras el descenso de Osasuna.

Cruzar el dintel de la Segunda es algo así como salir de un concesionario con un vehículo nuevo. En el instante en el que las ruedas besan el asfalto, el coche ya vale tres veces menos. Parece incluso menos bonito. De sopetón, después de una recta final tortuosa en los dos primeros casos, menos fulminante en el tercero, Osasuna, Valladolid y Betis se encuentran en esa circunstancia. Valen menos. Al trauma deportivo le añaden ahora su cotización a la baja y la pérdida del bocado televisivo que equilibraba sus cuentas. Osasuna y Valladolid competirán con presupuestos tres veces inferiores. No así el del Betis, que pasa de 47 millones de euros a casi 30 y será la referencia. No obstante, los tres deben reestructurar sobre la marcha sus partidas, diezmadas por no haber conseguido salvar el gaznate en el angustioso ejercicio de la supervivencia.

Siempre en el alambre en lo deportivo, la caída de Osasuna después de 14 años consecutivos en Primera describe una realidad económica alarmante. El club acumula una deuda con la Hacienda Foral que ronda los 40 millones. A día de hoy se cumple con los pagos, pero desde la Administración se ha impuesto un plazo de 10 días para presentar un plan de viabilidad financiera que ofrezca garantías como condición indispensable para renegociar la cantidad adeudada. El aficionado ha vuelto la espalda al presidente, Miguel Archanco, que una vez que presente dicho plan -el 12 o 13 de junio- presentará su dimisión y convocará elecciones.

Osasuna debe abonar 7 millones de euros a sus jugadores antes del 31 de julio, si no descenderá a Segunda B

Los impagos a los proveedores y la plantilla asfixian al club, inmerso en una grave crisis institucional, acusando sobremanera los desmanes del expresidente Pachi Izco, que dirigió la entidad entre 2002 y 2012. Acorralado, Osasuna deberá abonar ahora los 7 millones que debe a sus jugadores en nóminas antes del 31 de julio para atender la normativa de la LFP. De lo contrario, caerá un peldaño más, a la Segunda B. “El riesgo es muy real. Si no pagamos iremos al pozo”, admite su gerente, Ángel Luis Vizcay. “Nadie quiere hacer daño al club y no es grato denunciar, pero yo ya estuve seis meses sin cobrar en otro sitio (Córdoba) y no es bonito. Tenemos que hacerlo para que nos cubra la Liga”, explica Oriol Riera, cuya cláusula de rescisión ha menguado de 5 a 2,5 por el descenso. Las de sus compañeros bajarán un 30%.

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El bético Chica, tendido sobre el césped tras descender. / G. A. MORENO (Getty)

Ante este contexto de precariedad, Osasuna debe valorar hasta el último céntimo. El próximo curso, en Segunda, su presupuesto descenderá de 30 millones (el 14º de Primera) a solo ocho y los ingresos por los derechos televisivos, maná de los equipos modestos en el fútbol español, se reducirán de 24 a tres. Percibirá un 20% menos por los abonos y hasta un 50% menos por publicidad. El fondo compensatorio que tiene la Liga de Fútbol Profesional (LFP) para aquellos conjuntos que pierden la categoría le reportará unos 13 millones en las dos primeras temporadas en Segunda, si las hubiese. El plan deportivo pasa por aligerar el volumen salarial en un 30% y de efectivos: de 25 futbolistas a solo 18. El trabajo de cantera, motor histórico de la institución, pasará a ser de nuevo el eje.

"El golpetazo te lo llevas sobre todo con la disminución de los ingresos por telvisión”, señalan desde Valladolid

El Valladolid, ascensor -en la última década ha sufrido la Segunda en cinco ocasiones- también está pringado de fango. Solo el Rayo (19) y el Almería (18) tenían un presupuesto inferior al suyo en la 2013-2014. La próxima campaña, el club presidido por Carlos Suárez pasará de 24 millones a nueve de presupuesto. “Estamos en concurso de acreedores y nuestra economía es muy restrictiva. El golpetazo te lo llevas sobre todo con la tele”, señalan desde Pucela. En este sentido, el Valladolid recaudaba 17 millones, que ahora se cifrarán en solo dos por este concepto. La reducción de la masa social (de 16.000 a 12.000 socios) significará una pérdida estimativa de unos dos millones (de cuatro a dos) y todo eso repercutirá en la plantilla, cuyos sueldos disminuirán un 60%. Pese a todo, en Zorrilla aspiran a confeccionar un plantel competitivo. “Somos perros viejos”, remarcan.

El Betis suscribió en 2011 un seguro por si descendía que le reportará 14 millones las dos próximas campañas

En el Betis, el primero que cayó al vacío, el panorama es bastante menos lúgubre porque hace tres años tendió una red de seguridad. Los actuales gestores, seleccionados por el juzgado número 6 de Sevilla dirigido por la juez Mercedes Alaya, no han tenido demasiada fortuna en el aspecto deportivo, pero el consejo de administración ha hecho mejor las cosas en el plano monetario. El Betis trabajó con antelación en previsión de un posible descenso. En el otoño de 2011, con tan solo tres meses de estancia en Primera, suscribió junto a otros 33 equipos un seguro para paliar las consecuencias de un posible descenso. Por este seguro, el Betis ha pagado ya 5,6 millones en las tres últimas temporadas. Ahora, una vez consumado el descenso, el club andaluz tiene previsto cobrar 14 millones: nueve los cobraría esta temporada y cinco la próxima. A los nueve millones del próximo curso tiene previsto añadir otros tres procedentes del fondo de la Liga. 12 en total. Un colchón que paliará la catástrofe económica que supone un descenso.

El otro reverso de la moneda es desalentador. El Betis pasará de cobrar 29 millones de televisión a tres. Su masa salarial también descenderá de forma notable. Se estima que el gasto caiga de 13 a ocho millones, puesto que la mayoría de los miembros de la plantilla tienen una rebaja del 40% en sus contratos en caso de descenso.

¿Y ahora, qué? Se preguntan la mayoría de los hinchas de Osasuna, Valladolid y Betis, aún consternados. Ahora el horizonte es sombrío y la realidad más cruda, como concluye uno de los directivos consultados: “La Segunda es una ruina”.

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