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“Minamos el futuro con políticas a corto plazo”

EL PAÍS EL PAÍS 22/05/2014 Ana Pantaleoni
“Minamos el futuro con políticas a corto plazo” © Scott Camazine “Minamos el futuro con políticas a corto plazo”

“Todo es mucho más frágil de lo que parece”. La advertencia es de Ana Maiques. Esta economista pasó la semana pasada por San Francisco. La que viene estará en Boston; entre medias, Barcelona, adonde vuelve siempre. Maiques (Valencia, 1972) es cofundadora de Starlab y Neuroelectrics y hace unas semanas recibió el tercer premio a la mujer más innovadora de la UE en 2014. Licenciada en Económicas, es la cara comercial de una empresa puntera en investigación espacial y neurocientífica que dirige junto a su marido, matemático y científico, Giulio Ruffini. “Siempre salgo yo. Como soy chica... A él no le sacan nada, pero el secreto del éxito es el tándem de los dos”. Sonríe.

Starlab lleva 13 años funcionando y ha logrado cerrar el ciclo. “Transformamos la ciencia en productos y servicios de impacto social. Nos ha costado Dios y ayuda llegar hasta aquí. Ir de la investigación a un producto lleva muchos años, requiere una mente de científica, pero también comercial”. Tiene cuatro hijos, cocina y no ve la tele. Reconoce que siempre hay algo que tienes que sacrificar.

En sus dos empresas barcelonesas trabajan 40 personas y facturan cerca de cuatro millones de euros. Entre sus creaciones, la economista valenciana se siente orgullosa del lector inalámbrico de actividad cerebral que tiene aplicaciones para diagnosticar la epilepsia o la hiperactividad en niños; y otro lector que además inyecta corrientes en el cerebro que permiten excitar o inhibir la actividad neuronal con el objetivo, por ejemplo, de reducir el dolor.

Todo empezó en un castillo, parecido al de Tintín, en Bruselas. Maiques y Ruffini fueron fichados por un multimillonario. Junto a un centenar de científicos se pusieron a buscar las tecnologías del futuro. Allí trabajaban, comían —alguna vez langosta— y dormían, ellos concretamente en la caseta del guarda —“un casoplón”, recuerda Maiques—. “Estuvimos un año. Él pedía mucho, mucho dinero a los inversores a cambio de poner las mejores mentes en distintas disciplinas para forzar la serendipity”. Pero la crisis de las puntocom, en 2001, se los llevó por delante. La empresa belga quebró. Y Maiques demostró su empuje: “Fue un gran aprendizaje; en el mundo empresarial no te has de agarrar a nada. Al principio daba un poco de susto, pero luego se convierte en una oportunidad. Pasamos de empleados a empleadores, compramos la empresa del Estado belga y la redefinimos. No comíamos langosta ni dormíamos en un castillo, todo empezó a funcionar más humildemente”.

Trece años después, Maiques acumula premios y la llaman para dar charlas a emprendedores. Esta semana participa en el congreso sobre innovación en salud MiHealth Forum de Fira de Barcelona. En 2010 fue seleccionada por el IESE entre los más influyentes emprendedores de menos de 40 años. Ella les dice siempre: “Para ser un emprendedor no hay que ser VIP sino VEP (visión, ejecución y pasión)”. Y les explica que el éxito de su empresa es la internacionalización: “Vengas de donde vengas, el idioma para hablar en Starlab es el inglés”.

Maiques se muestra preocupada por el presente: “Es un error no tener políticas sostenidas en el tiempo que apuesten por la investigación. Como país no nos damos cuenta de que minamos el futuro haciendo políticas de corto plazo”.

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