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“Sé quién mató a mi madre pero no lo puedo decir”

EL PAÍS EL PAÍS 01/05/2014 Walter Oppenheimer
“Sé quién mató a mi madre pero no lo puedo decir” © Alfredo Aldai “Sé quién mató a mi madre pero no lo puedo decir”

Mientras Gerry Adams seguía desde este miércoles por la noche arrestado en una comisaría de Belfast para ser interrogado por el secuestro y asesinato de Jean McConville en 1972, uno de los 10 hijos de esta viuda de 37 años explicaba esta mañana en el programa Today de BBC Radio 4 cómo vivió aquellos momentos. “Sé quién mató a madre, pero no puedo decirlo. Les he visto por la calle, pero si le digo a la policía quiénes fueron me matarán a mí o a alguien de mi familia. Nunca he hablado”, relató Michael McConville, que tenía 11 años cuando una docena de hombres y mujeres entraron en su casa para llevarse a su madre. A la semana siguiente se lo llevaron también a él para amedrentarle y asegurarse el silencio de la familia.

El ahora presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, se presentó de forma voluntaria este miércoles por la tarde en una comisaría del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI en sus siglas en inglés) tras publicarse varios artículos en los que se asegura que un miembro del IRA ya fallecido le involucró a él en ese crimen en declaraciones a una universidad estadounidense que está elaborando un trabajo sobre los disturbios de Irlanda del Norte. Adams pasó la noche en las dependencias policiales y sigue declarando. Antes de entrar en comisaría negó cualquier relación con el asesinato de McConville, que el IRA no reconoció hasta 1999 y cuyos restos no fueron localizados hasta 2004, enterrados en una playa de la República de Irlanda.

Jean McConville había nacido en una familia protestante del este de Belfast pero se casó con un hombre católico que había servido en el ejército británico, con el que tuvo 10 hijos. Al principio vivían en un barrio protestante pero, acosados por los vecinos, se mudaron a una zona católica en el oeste de Belfast. Él murió de cáncer en 1971.

La joven viuda y sus hijos tuvieron que mudarse de casa después de que los vecinos la acusaran de haber ayudado a un soldado británico herido. Seis semanas después, en diciembre de 1972, le dieron una paliza en la entrada de un bingo. La noche siguiente fue secuestrada en su casa por miembros del IRA que la acusaban de pasar información a los servicios secretos británicos.

“Mis hermanos y hermanas y yo nos quedamos muy angustiados al ver que habían vuelto aquellos hombres porque a mi madre la habían dejado llena de cortes y moratones con la paliza que le habían dado”, relataba Michael en la BBC.

Una semana después, también se lo llevaron a él. “Me pegaron con bastones en las piernas y en los brazos. Me pusieron una pistola en la cabeza y me dijeron que me iban a disparar. Me dijeron que si le decía algo a alguien sobre el IRA volverían y me dispararían o dispararían a alguien de mi familia”, explicó. “Supe que mi madre estaba muerta unas dos semanas después, cuando un hombre del IRA vino y nos dejó su bolso y su anillo de boda”, añadió Michael McConville.

“Nunca le dije a nadie lo que vi. Todavía no lo he dicho. No se lo he dicho a la policía. Si se lo digo ahora a la policía, nos dispararán a mí o a alguno de los miembros de mi familia o a mis hijos. La gente cree que todo esto se ha desvanecido. Pero no es así”, añadió. “Desde mi punto de vista y el de mi familia, es terrible saber quién hizo eso y no poder llevarlos a la justicia. Les he visto por la calle y cuando les he visto me hierve la sangre”.

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