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“Superaremos cualquier examen. Llevamos a España dentro”

EL PAÍS EL PAÍS 08/06/2014 Carmen Rengel

La aprobación en el Consejo de Ministros, el pasado viernes, del proyecto de ley que regula la obtención de la nacionalidad española para los sefardíes se produjo apenas horas antes del shabat, el día de descanso para los judíos. No hubo tiempo, entonces, para grandes declaraciones de bienvenida. Con la vuelta a la vida del domingo han llegado las atentas lecturas del articulado y las primeras valoraciones. La sensación generalizada es de confianza en que no habrá pasos atrás en el trámite parlamentario aún por superar y en que las nuevas condiciones para lograr el pasaporte, como un examen de español en el Instituto Cervantes, serán fácilmente salvables. “Somos realmente parte de los judíos expulsados en 1492 y hemos mantenido vivas nuestras tradiciones. Superaremos cualquier test porque llevamos a España dentro”, explica Elías Laredo a la altura de las Cuatro Sinagogas de la ciudad vieja de Jerusalén, el epicentro sefardí de la ciudad triplemente santa.

A sus 55 años, este abogado nacido en Marruecos, con raíces en Murcia, se felicita de que ahora el Gobierno español haya decidido que los sefardíes que opten a la nacionalidad puedan mantener el pasaporte de su país de origen, porque sostiene que en no pocos casos los miembros de su comunidad “quieren quedarse donde aún viven pero a la vez tener reconocido su derecho a ser español”, indica con un acento pulido en numerosos viajes a Madrid y Salamanca. “España para algunos puede ser una puerta a Europa, pero para la mayoría es el sueño cumplido del retorno al hogar. Saber que podríamos vivir allí si quisiéramos, con garantías de igualdad. Esta ley lo contempla al fin”, celebra. A su juicio, ni la imposición de tasas (75 euros) ni los futuros exámenes de lengua o cultura que se puedan pedir son excesivos. Diferente es la obligación de trasladarse a España para que un notario avale la documentación que han de presentar. “¿No puede hacerlo el consulado o la embajada? Hay gente mayor que no podrá lograrlo”, lamenta.

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Abraham Haim, presidente del Consejo de la Comunidad Sefardí de Jerusalén, no aprecia en una lectura de urgencia grandes diferencias respecto al borrador conocido en febrero y espera que la ampliación de criterios para obtener el pasaporte, —“que sí llaman un poco la atención”, dice—, no afecten al proceso, más allá de que “implicarán posiblemente un trámite más largo”. “Es entendible que España trate de protegerse y garantizar que los casos que lleguen sean todos fiables y con información suficiente”, reflexiona. También comprende que se exija un pago por el papeleo, aunque valora que 75 euros “no es tan barato” si se suman las peticiones de padres, hijos, nietos…
Haim se felicita de que ahora no sólo se puedan avalar lo expedientes de solicitantes en la Federación de Comunidades Judías de España, sino también en los consejos locales de Jerusalén, de Haifa… de la ciudad a la que pertenezca cada cual, lo que “garantiza” un mayor conocimiento de los casos particulares, las familias, su genealogía e historia.

De ahí, la documentación ha de pasar a los consulados y embajadas de España. Fuentes diplomáticas en Israel explican que se está estudiando la posibilidad de solicitar al Ministerio de Justicia un refuerzo para tramitar las peticiones que se aguardan una vez la norma sea aprobada y en los dos años siguientes en los que se pueden cumplimentar las peticiones, extensibles a tres. Sólo en Israel se estima que hay unos 3,5 millones de potenciales beneficiarios, casi la mitad de la población del país. Los sefardíes son, además, entre un quinto y un tercio de los 13 millones de judíos del mundo, un dato que varía según los historiadores. El mayor conocimiento del proceso por la prensa ha apaciguado un poco las peticiones de información, a la espera de que el trámite del Congreso y el Senado se supere, posiblemente este otoño, confía Haim. Webs como SephardicGen.com han visto disparadas sus visitas, especialmente en busca de listas de apellidos que ratifiquen un origen sefardí.

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