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“Una estrategia inteligente pasa por invertir parte de la cartera en Bolsa”

EL PAÍS EL PAÍS 01/06/2014 David Fernández
William de Vildjer, director de inversiones de BNP Paribas. © A. GARCÍA William de Vildjer, director de inversiones de BNP Paribas.

William de Vildjer es el director de inversiones de BNP Paribas Investment Partners, el área de gestión de activos de la entidad francesa. En una reciente visita a Madrid para ver a clientes, hizo un hueco en su agenda y hablo con EL PAÍS. Durante la conversación, este economista belga hizo especial énfasis en la importancia que las decisiones de los bancos centrales tienen en los mercados financieros.

Pregunta. En EE UU, la Reserva Federal ha empezado a reducir estímulos monetarios, mientras que en Europa la situación es la contraria. ¿Qué implicaciones tiene este mundo bipolar desde el punto de vista de la inversión?

Respuesta. Se crea una expectativa en el mercado de un mejor comportamiento de los activos europeos y de una potencial depreciación del euro frente al dólar. La lógica financiera dice que es mejor invertir en aquellas zonas donde la política monetaria sea más expansiva. En lo que va de año, sin embargo, no todas esas expectativas se han cumplido por una serie de razones.

P. Teniendo en cuenta el riesgo de deflación que hay en Europa, ¿qué debería hacer el BCE?

R. La baja inflación europea responde a tres causas. La primera está relacionada con el precio de las materias primas; la segunda tiene que ver con la infrautilización de la capacidad productiva y una tasa de desempleo muy alta, mientras que la tercera responde a la fortaleza del euro. Un banco central puede hacer poco para combatir el efecto deflacionista del primer aspecto, mientras que en el caso de los otros dos las herramientas son distintas.

P. ¿A qué se refiere?

R. Si nos fijamos en la producción y el desempleo, ¿por qué no hacer un quantitative easing como han hecho en EE UU o Japón? En el caso europeo hay varias razones que juegan en su contra. En primer lugar, hay un grupo de países, con Alemania a la cabeza, que se oponen. Además, hay riesgo de que un programa de compra de activos pueda generar una burbuja. No hay que olvidar que cuando la Reserva Federal inició su programa, los tipos estaban más altos, y el precio de los activos, mucho más bajo que en el caso europeo. Por tanto, esta carta debería ser la última en jugarse y empezar por medidas más convencionales.

P. ¿Por ejemplo?

R. El mercado espera que de la reunión del próximo 5 de junio salga un paquete de medidas ambicioso que incluya otro LTRO [operaciones de refinanciación a largo plazo], dejar en negativo la tasa de depósito o la posibilidad de las compras de activos titulizados [los denominados ABS]. Estas medidas podrían impulsar el crédito y animar el empleo y, por tanto, el consumo y la producción.

“Hay que jugar la carta de los valores cíclicos y seguir de cerca a los bancos”

P. ¿Y qué pasa con la necesidad de depreciar el euro?

R. En ese sentido no está tan claro el impacto de estas medidas porque la divisa se mueve mucho más por la compra de activos europeos por parte de inversores internacionales. Además, lo están haciendo sin cubrir el riesgo divisa porque piensan que el BCE es un organismo moderado. En mi opinión, Mario Draghi debería hacer especial énfasis en la tasa negativa de depósito. Nuestros expertos en el mercado monetario, sin embargo, creen que esto no llegará en el corto plazo. Está la experiencia de Dinamarca, pero no hay ningún gran banco central en el mundo que haya puesto en práctica esta medida. Si los inversores perciben que hay una apuesta decidida por debilitar el euro, empezarán a jugar el carry trade, endeudándose en euros y comprando activos en otras regiones.

P. En un contexto con tipos de interés tan bajos, ¿qué puede hacer un inversor conservador para preservar su patrimonio sin asumir más riesgo?

R. Lo tiene muy difícil. Depende del país. En Alemania, con un bono a 10 años en el 1,3%, es prácticamente imposible no asumir más riesgo. En otros países de la periferia europea como España todavía la deuda pública ofrece algo más de rentabilidad. El problema es que un inversor no debe poner toda su cartera en estos activos. En el mundo de la deuda corporativa, aquellas emisiones de más calidad ofrecen una rentabilidad ridículamente baja. En el mundo de los bonos de alto rendimiento, el rédito es mayor y bate a la inflación. El problema es que en algún momento, no este año ni el que viene, pero llegará el día en el que el número de impagos empresariales aumente y el riesgo de este activo sea mayor. Una estrategia inteligente en este momento pasa por tener parte de la cartera en Bolsa. Para los más conservadores conlleva asumir más riesgo, pero el entorno económico ha mejorado, el potencial de crecimiento de los beneficios empresariales es significativo, las valoraciones no son caras y la rentabilidad por dividendo supera el 3%, a lo que hay que añadir la posibilidad de que el precio de las acciones se revalorice. Por tanto, hay que basar la estrategia de inversión en la diversificación.

“De los mercados emergentes nos gustan, sobre todo, los bonos”

P. Dentro de la renta variable, ¿qué sectores y qué países le gustan más?

R. Europa no está cara, pero en EE UU los múltiplos empiezan a ser altos. Ahora bien, lo que pase en EE UU tiene un claro impacto en el resto de mercados. Nuestra visión de la renta variable americana es que no va a haber una corrección a pesar de que ya no está barata. Wall Street se va a seguir beneficiando de un entorno monetario favorable. La retirada de estímulos se va a hacer de forma muy gradual. En Europa no tenemos una visión por países porque todos los mercados de la zona están muy relacionados. Preferimos elegir valores concretos. Desde el punto de vista sectorial, debemos jugar la carta de compañías vinculadas al ciclo económico. Otro sector a seguir de cerca es el financiero. Es cierto que en el corto plazo puede sufrir por la incertidumbre que suponen las pruebas de esfuerzo, pero cuando eso pase, los bancos se pueden beneficiar del repunte que se espera en la actividad crediticia, del soporte del BCE y de la menor tasa de morosidad.

P. ¿Cree que la salud de la economía española justifica la fuerte subida del Ibex 35 y la caída de la prima de riesgo de la deuda soberana?

R. Esta situación responde a ciertas mejoras económicas. Además, el peor de los escenarios de la crisis del euro, vivido en 2012, ha quedado ya bastante atrás. En tercer lugar, hay que tener en cuenta la llegada de dinero extranjero en busca de unos activos que le prometían una rentabilidad muy atractiva. Ese es el lado bueno de la historia; si miramos el otro lado, vemos que aún quedan importantes retos por delante para España, como son la reducción del paro y la estabilización de la ratio de deuda pública en relación con el PIB.

P. ¿Le gustan los mercados emergentes como alternativa de inversión a corto y medio plazo?

R. Nos gustan, sobre todo, por lo que se refiere al mercado de bonos. La rentabilidad que ofrece la deuda pública de estos países es muy interesante. Los mercados sobrerreaccionaron a la intención de la Reserva Federal de retirar los estímulos. La situación es más compleja en la renta variable emergente. La valoración de estas Bolsas se ha quedado rezagada, pero aún no hemos visto una mejora de los resultados empresariales. Todo el mundo tiene claro el potencial de estos mercados, y a poco que se despeje algo el panorama, el dinero volverá. Un factor clave de estas economías y que seguimos con atención son las exportaciones. El problema de los mercados emergentes es que se han convertido en un grupo muy heterogéneo y hay que discriminar por países.

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