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180 euros al mes gastados en sufrimiento ajeno, 200 euros mensuales en extorsión

Logotipo de El Mundo El Mundo 03/10/2017 ISABEL F. LANTIGUA

Juan es un joven sonriente que se lo está pasando bien en un concierto. Alberto es un hombre de hábitos saludables, que va a correr por las mañanas. Carlos es un respetado señor de negocios, que acude a su despacho todos los días con traje y corbata. Pero los tres esconden algo. El primero gasta 180 euros al mes en el sufrimiento ajeno, el segundo contribuye con 200 euros mensuales a la extorsión y el último aporta 150 euros para secuestros.

Son los tres perfiles normales que el Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad ha elegido para vincular con la trata de personas en su última campaña -que por primera vez se emitirá por televisión, a partir de este 3 de octubre-. Ni Juan, ni Alberto ni Carlos parecen ser conscientes de lo que están financiando, pero el Ministerio insiste en el mensaje de que "cada vez que pagas estás invirtiendo en mafias, extorsión, vejaciones". Apoya el anuncio con una acción en redes bajo el hashtag #contralatratademujerestomaconciencia.

La afirmación de que "si pagas, contribuyes" va en la línea de campañas anteriores en las que se hacía hincapié en lo siguiente: "Si lo toleras, lo fomentas" "si te aprovechas, eres cómplice" o "si lo denuncias, ayudas a liberarlas". El objetivo de esta nueva campaña, explicaron durante su presentación Mario Garcés, Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, y María José Ordóñez, delegada del Gobierno para la Violencia de Género, es "sensibilizar a potenciales demandantes de estos servicios sobre la realidad que puede subyacer bajo una oferta de comercio sexual". Lo que se pretende, añaden, "es evitar que se considere una opción más de ocio y diversión y evitar una visión normalizada del consumo de servicios sexuales".

"Cuando se paga por sexo se están pagando redes de extorsión, vejaciones y torturas y se es cómplice de la peor de las esclavitudes y las lacras del siglo XXI", añadió Garcés, para quien "al colocar el foco en la demanda y al tratar de erradicar el efecto de la demanda estaremos contrarrestando parte de esta lacra".

Definición del Protocolo de Palermo

"La trata es el reclutamiento, transporte, embarque o recepción de personas, por medio de amenaza, uso de la fuerza, coacción, fraude, engaño, abuso de poder o de situaciones de vulnerabilidad, o mediando pago o beneficio económico en la obtención del consentimiento de una persona para que ceda el control sobre otra con el propósito de su explotación. La explotación incluye, como mínimo, la derivada de la prostitución y de otras formas de explotación sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares, servidumbre y extracción de órganos".

Los datos que maneja el Ministerio recogen que la trata es uno de los tres negocios ilícitos más lucrativos, junto al tráfico de drogas y el de armas. Pese a ello, la trata de mujeres para la explotación sexual es "una realidad que ha permanecido oculta e invisible". Y aunque está considerada "una de las formas más crueles de violencia ejercida contra las mujeres", las víctimas no suelen denunciar. Los motivos de este silencio son varios, pero sobresalen el miedo a represalias hacia ellas o sus familias y el desconocimiento de que existen leyes que las pueden proteger. Por eso, uno de los retos para luchar contra este delito es identificar a las víctimas.

La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género participó, a lo largo de 2012 y 2013, en un proyecto financiado por la Unión Europea denominado EuroTrafGuID con el objetivo de elaborar unas directrices para la detección de posibles víctimas de trata. Y dentro del apartado de explotación sexual, éstas son algunas de las señales que podrían ayudar a identificarlas:

  • Se obliga a la persona a practicar sexo sin condón.
  • No puede rechazar clientes.
  • Se le niegan descansos, días libres y tiempo libre.
  • Está siempre disponible para trabajar (24 horas al día y 7 días a la semana).
  • Es trasladada de un lugar a otro sin su consentimiento.
  • Tiene que mentir si se produce una comprobación por parte de agentes seguridad del Estado.
  • El entorno de trabajo es insalubre, incluyendo poca luz y ventilación, ausencia de calefacción y de acceso a instalaciones sanitarias.
  • Se le obliga a prostituirse, incluso cuando está enferma o embarazada.
  • Está siempre acompañada cuando está fuera.
  • Tiene tatuajes que pueden indicar una relación de dependencia de un grupo/banda.
  • No lleva encima dinero en efectivo y no conserva el dinero que gana y debe entregárselo a otra persona.
  • No puede acudir sola a chequeos médicos o a los servicios sociales.

Una de cada cinco víctimas es menor

El último informe de la ONU sobre la trata de personas, publicado en 2016, recoge que sólo en los países del Este y el Sur de Europa se han detectado víctimas de 137 nacionalidades diferentes. Y aunque la mayoría son mujeres, en la última década se ha incrementado el número de niños y de hombres que también son víctimas de las mafias de trata.

En el mundo hay 4.5 millones de víctimas de explotación sexual, según la última Estimación Mundial sobre el Trabajo Forzoso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La mayoría son explotadas fuera de su lugar de origen, ya que un 74% ha cruzado una frontera nacional y un 19% ha emigrado dentro de su propio país. Una de cada cinco víctimas de trata es menor de 18 años, lo que supone una estimación de casi un millón de menores víctimas de explotación sexual comercial.

Sólo en Europa, la OIT estima que hay 260.000 hombres y mujeres víctimas de explotación sexual, que proceden principalmente de Estados miembros de la Unión Europea o de países de Europa Central y del Sudeste, de África y, en menor medida, de América Latina y Asia.

Aunque las autoridades llaman la atención sobre un fenómeno creciente y es el de personas que también son víctimas de trata dentro de su país de residencia. Un ejemplo se ha puesto de manifiesto en los Países Bajos con el concepto de

"loverboys", un método que también ha llegado a España

. Se trata de un joven que seduce y se gana la confianza de la víctima, normalmente una niña menor de 18 años, mediante la promesa de una relación romántica. Al final huyen juntos y ella es explotada sexualmente.

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