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1989-2014: las 25 mejores novelas

El Mundo El Mundo 30/05/2014 ÁNGEL VIVAS

¿Qué grandes obras de ficción nos han acompañado mientras leíamos este periódico? La elección, por parte de siete especialistas, se ha hecho dentro del campo acotado de los novelistas nacidos en España y que escriben en castellano. 25 novelas para 25 años, un listado que provoca la curiosidad e invita a la polémica. No ha habido una lista previa sobre la que elegir y el orden de aparición responde, aunque con empates y pocas diferencias, al número de votos recibidos.

Han elegido: Nuria Azancot, Ángel basanta, Blanca Berasátegui, Pedro G. Cuartango, Manuel Llorente, Santos Sanz Villanueva y Ricardo Senabre]

1. EN LA ORILLA

RAFAEL CHIRBES (Anagrama, 2013). Con ésta, su novela más reciente, el autor ganó el Premio Francisco Umbral de este año. Fiel a la que viene siendo su trayectoria, Chirbes, de reconocida estirpe galdosiana, presenta un descarnado retrato de la España actual, azotada por males como la especulación inmobiliaria y el arribismo. La voluntad de denuncia no está reñida aquí con la riqueza verbal, el respeto por el lenguaje, igual que por unos personajes a los que el autor deja expresarse libremente.

2. LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

ANTONIO MUÑOZ MOLINA (Seix Barral, 2009). Tras una fulgurante revelación y una trayectoria ascendente (culminada en 2013 con el Príncipe de Asturias), Muñoz Molina nos dio con ésta posiblemente su mejor novela: un ambicioso y extenso relato sobre la Guerra Civil, con manifiesta voluntad de eludir sectarismos, y subrayando no una discutible épica, sino la terrible noche que arrasó el sueño de modernidad de la República.

3. CREMATORIO

RAFAEL CHIRBES (anagrama, 2007) Novela de éxito (fue Premio de la Crítica y dio pie a una serie televisiva) de un autor que ha llevado una trayectoria rigurosa, partido a partido, pertenece a una serie, no premeditada ni expresa, sobre el fracaso y la corrupción de una generación. Inconformista en sentido amplio, este enemigo declarado de la llamada literatura portátil huye de cualquier buenismo, aplica un sano perspectivismo, muy suyo, y emplea un lenguaje caudaloso y muy bien trabado.

4. RABOS DE LAGARTIJA

JUAN MARSÉ (Lumen, 2000) Gran exponente (y superviviente) de la generación del medio siglo, la de Sánchez Ferlosio, Benet o García Hortelano, Marsé ganó el Premio de la Crítica con esta historia situada de nuevo en la posguerra, de fondo autobiográfico y en la que vuelve a jugar con las complejas relaciones entre verdad y mentira, apariencia y realidad. A esas marcas de la casa les añade algunos toques de fantasía, como un fantasma hamletiano, de humor e incluso cierto sentimentalismo.

5. JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA

LUIS LANDERO (Tusquets, 1989) Seguramente, la irrupción más contundente de los últimos 25 años. Landero ganó con esta novela los premios de la Crítica y Nacional y se reveló como un autor plenamente hecho (ya era cuarentón entonces). A través de un protagonista de clara estirpe cervantina, que se convierte en impostor de sí mismo, el autor, con notable dominio narrativo, indaga en los sueños incumplidos, en el contraste entre la realidad y el deseo.

6. EL HEREJE

MIGUEL DELIBES (Destino, 1998) Con su última novela, Delibes, uno de los autores españoles indiscutidos, renovador de nuestra narrativa desde los 40, incurrió por una vez en el género histórico. Y lo dignificó al recrear la peripecia de un grupo de protestantes que acabaron quemados en el Valladolid de mediados del siglo XVI. Él mismo definió la novela como una defensa de la libertad de conciencia. Rica en incidencias y personajes, responde a su canon de «paisaje, personaje, conflicto».

7. VERDES VALLES, COLINAS ROJAS

RAMIRO PINILLA (Tusquets, 2004) Monumental trilogía, compuesta por La tierra convulsa, Los cuerpos desnudos y Las cenizas de hierro, que reveló a un autor octogenario -un escritor literariamente autodidacta, cuyos maestros son Faulkner y García Márquez-, aunque había publicado varios títulos desde los años 50, ganando incluso el Nadal en el 60. Un ambicioso fresco sobre la transformación social del País Vasco desde el siglo XIX.

8. LA LARGA MARCHA

RAFAEL CHIRBES (Anagrama, 1996) Novela de formación, según el propio autor, cuenta el largo proceso que va de la posguerra española, con sus humillaciones, silencios y difíciles supervivencias, al principio del fin del franquismo en el que una nueva generación («la joven guardia», según el irónico título de esa segunda parte) lucha contra el régimen sin poder liberarse de esa herencia del pasado. Grande y valiente novela con la complejidad y la falta de complacencia habituales en Chirbes.

9. EL DÍA DE MAÑANA

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN (Seix Barral, 2011) Con una estructura caleidoscópica -son otros los que cuentan la historia del protagonista-, al estilo de ciertas películas clásicas (Martínez de Pisón es también guionista), esta novela que fue Premio de la Crítica nos cuenta la trayectoria de un escalador social, un pícaro que llega a confidente de la policía política franquista, y, a través de él, como espejo stendhaliano, la España de los años 60 y 70 en que se incubó la transición a la democracia.

10. EL MAL DE MONTANO

ENRIQUE VILA-MATAS (Anagrama, 2002). Alto y multipremiado ejemplo de metaliteratura, muy en la línea exigente de su autor. El jurado del Premio de la Crítica (también ganó, entre otros, el Herralde y el Médicis en Francia) señaló la «calidad indiscutible» de «un escritor heterodoxo, distinto, con voz propia» y empeñado en un proyecto literario muy personal. Un estilo hipnótico para una novela autorreferencial capaz de fascinar a numerosos lectores (e irritar a otros pocos lectores y algún crítico).

11. LOS PECES DE LA AMARGURA

FERNANDO ARAMBURU (Tusquets, 2006) Una de las raras incursiones de la narrativa española en el problema del terrorismo y sus consecuencias. Abiertamente comprometido con las víctimas y con su memoria, el autor plasma una amplia gama de situaciones: las víctimas, sus familias, el terrorismo de baja intensidad, el miedo y/o la cobardía de una sociedad, el callejón sin salida de las vidas de los asesinos...

12. CORAZÓN TAN BLANCO

JAVIER MARÍAS (Anagrama, 1992) «No he querido saber, pero he sabido...». El arranque de la novela ya nos sitúa en un mundo típico de su autor, en el que profundizará en títulos siguientes: el secreto, la posibilidad o necesidad de saber o ignorar cosas. Con su elegante estilo habitual, en las antípodas del sonajero, digno heredero de su maestro Benet, Marías cuenta una historia de complejas relaciones sentimentales, envuelta en intriga y sutiles misterios que tienen que ver con el pasado.

13. EL METRO DE PLATINO IRIDIADO

ÁLVARO POMBO (Anagrama, 1990) Autor esencial de la casa Herralde, el editor le reservó el número 100 de la colección (inaugurada también por él) en que apareció esta reflexión sobre la bondad que obtuvo el Premio de la Crítica. Centrada en un personaje femenino típicamente pombiano, el autor quiso demostrar que el bien también puede ser literario. Excelente muestra del mundo personal y profundo de Pombo, así como de su peculiar empleo del lenguaje.

14 GALÍNDEZ

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN (Planeta, 1991) No todo Vázquez Montalbán es Carvalho, como no todo Chaplin es Charlot. Galíndez sólo comparte con la serie policiaca el interés político de fondo. Aquí, centrado en la peripecia de un personaje del PNV, el Jesús Galíndez del título, representante del Gobierno vasco en el exilio, secuestrado por la policía del dictador dominicano Trujillo en los años 50. Su historia se narra a través de la investigación que, en los 80, lleva a cabo la protagonista.

15. LA RUINA DEL CIELO

LUIS MATEO DÍEZ (Ollero & Ramos, 1999) Segundo título de la trilogía de Celama -entre El espíritu del páramo y El oscurecer- con la que su autor encontró el espacio físico (mítico y simbólico a la vez) adecuado para unos personajes y tramas ya bien característicos y delimitados en su obra. Está aquí la Celama clásica, una cultura rural en trance de desaparecer, en una gran novela de la memoria comprometida, cuyo tema de fondo es una antropología de la muerte. Y con un estilo literario impecable.

16. EL EMBRUJO DE SHANGHAI

JUAN MARSÉ (Plaza & Janés, 1993) Un Marsé de madurez, es decir, en plena forma y absolutamente genuino: Barcelona de posguerra, maquis legendarios y sueños juveniles deudores del cine y la cultura popular (lo que da pie a cierto juego metaliterario) confluyen en esta estupenda novela que fue Premio de la Crítica. Marsé vuelve a seducir con su estilo de apariencia sencilla y una historia agridulce que trata sobre la pérdida de la inocencia.

17. ESTATUA CON PALOMAS

LUIS GOYTISOLO (Destino, 1992) Autor de una de las grandes novelas de la segunda mitad del siglo XX, Antagonía, Luis Goytisolo se caracteriza por la calidad del lenguaje, y unas estructuras hábilmente construidas en las que no se adivinan las costuras. Así es en este caso, en el que, con fondo autobiográfico, confluyen dos historias; una, en la Barcelona moderna, y otra en la Roma clásica. La obra mereció el Premio Nacional de Narrativa.

18. ROMANTICISMO

MANUEL LONGARES (Alfaguara, 2001) Novela que lanzó a una merecidísima, aunque todavía discreta, popularidad a uno de esos autores que, como se ha dicho, desalojan menos espacio del que corresponde a su peso. La crítica, eso sí, reconoció con su premio anual a esta historia del final del franquismo, ambientada en el madrileño y franquista barrio de Salamanca, en la que, con ironía y un lenguaje de alta calidad, se cuentan los miedos y el aprendizaje democrático de esa burguesía salmantina.

19. LA LEYENDA DEL CÉSAR VISIONARIO

FRANCISCO UMBRAL (Seiz Barral, 1991) Alto ejemplo de uno de los géneros más característicos de Umbral, el de la memoria del tiempo reciente, mezclando historia y ficción. Reconstrucción muy literaria, libérrima, llena de ese estilo suyo intransferible, de los años de la guerra civil en los ambientes de las dos capitales de la zona nacional, Burgos y Salamanca, entre realistas y míticas. Además, una fascinante galería de retratos de falangistas.

20. EL CORAZÓN HELADO

ALMUDENA GRANDES (Tusquets, 2007) Quizá, la mejor novela de esta autora importante y de éxito, que le dio pie para iniciar una suerte de episodios nacionales centrados en la posguerra española. A través de dos historias paralelas, se reconstruye el devenir de dos familias desde los días de la guerra civil. Intensa, emocionante, galdosiana, bien documentada, con sólidos e inolvidables personajes y dosis de intriga, contiene también algo así como el árbol genealógico del Frente Popular.

21. SOLDADOS DE SALAMINA

JAVIER CERCAS (Tusquets, 2001) El gran éxito de Javier Cercas, con múltiples premios y versión cinematográfica. La novela combina la narración de un hecho real, la supervivencia al fusilamiento, al final de la Guerra Civil, del escritor Rafael Sánchez Mazas, ayudado por unos milicianos en desbandada; y la investigación posterior por parte de un escritor. Historia con gancho (fue un éxito de ventas) que contenía una versión conciliadora.

22. LA SAGA DE LOS MARX

JUAN GOYTISOLO (Galaxia Gutenberg, 1993) El desplome del comunismo, concretamente los abarrotados barcos de habitantes de un país excomunista (Albania), buscando un destino mejor en la Europa capitalista, están en el origen de esta novela. Con su estilo habitual, mezclando tiempos históricos y discursos, y rompiendo las estructuras narrativas tradicionales, Goytisolo mete una novela dentro de otra para contar la historia familiar de Marx, así como la de su controvertido legado teórico y político.

23. EL ESPÍRITU ÁSPERO

GONZALO HIDALGO BAYAL (Tusquets, 2009) En este autor, pendiente de descubrir por los lectores, confluyen la creación de un mundo físico bien delimitado (la tierra de Murgaños, microcosmos que refleja a España) y un gusto por los juegos de lenguaje en una tradición que puede ir del barroco al OuLiPo. La historia transcurre entre los años 20 y los 40-50 del siglo XX. La erudición bienhumorada, el juego metaliterario, la riqueza verbal, son bazas de una novela muy por encima de la media.

24. EL CAZADOR DE LEONES

JAVIER TOMEO (Anagrama, 1989) Kafka baturro, según una etiqueta tópica, maestro de la concisión y del absurdo, Javier Tomeo vuelve una y otra vez a sus relatos breves, de estructura teatral (muy dialogados), en los que disecciona a sus también pocos personajes con mirada de entomólogo. Éste es un buen ejemplo de ese modo de hacer. También del perfil inquietante y ominoso que pueden adquirir las situaciones cotidianas que creemos controlar.

25. LOS GIRASOLES CIEGOS

ALBERTO MÉNDEZ (Anagrama, 2004) La posguerra, que ha dado lugar a novelas endebles y conformistas, adquiere una luz nueva en los cuatro relatos -relacionados entre sí, con personajes que reaparecen y situaciones que se reflejan- que forman este libro de aire unitario. La fuerza de las historias narradas está potenciada por un lenguaje de verdadera calidad, sin alardes efectistas. Supuso el descubrimiento póstumo de un autor importante.

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