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31 días viviendo en un búnker submarino

El Mundo El Mundo 05/06/2014 TERESA GUERRERO

Jacques Cousteau (1910-1997) fue el gran embajador de los océanos. Tras su muerte, sus descendientes tomaron el relevo para continuar con la misión a la que dedicó su vida: proteger los mares y dar a conocer las numerosas y vulnerables especies que albergan.

Las embajadas de los miembros de la familia Cousteau son los laboratorios submarinos desde los que estudian los océanos y llaman la atención del mundo sobre su preocupante situación que hoy, Día Mundial del Medio Ambiente, vuelven a poner de manifiesto los informes científicos que alertan sobre las amenazas que se ciernen sobre ellos: desde la acidificación de los océanos (causada por la absorción de dióxido de carbono), a la acumulación de basura en zonas que ni siquiera han sido exploradas por el hombre, pasando por el creciente número de especies en peligro o a punto de desaparecer debido a la sobrepesca.

Su nieto Fabien Cousteau, de 46 años, se sumergió el domingo en , un laboratorio instalado a 20 metros de profundidad en el santuario marino de los Cayos de Florida (EEUU). Con esta mediática aventura, que , quiere reclamar a los gobiernos que destinen más fondos para investigar y proteger los océanos. Por primera vez, ha declarado a AFP, un Cousteau podrá compartir sus experiencias bajo el mar en tiempo real con el resto del mundo: «Mi abuelo hubiera soñado con hacer algo así, pero no disponía de la tecnología necesaria», señala el oceanógrafo, hijo de .

El objetivo de , como ha sido bautizada esta iniciativa, es batir el récord de permanencia bajo el mar que Jacques Cousteau registró en 1963 tras pasar un mes en Conshelf II, un complejo submarino en el Mar Rojo. ¿Pueden los seres humanos vivir bajo el mar? Si pueden, ¿durante cuánto tiempo? ¿Un día, una semana, un mes? Éstas fueron las preguntas que en los años 60 Jacques Cousteau se formuló y respondió gracias a la construcción de las primeras casas bajo el mar y a los experimentos Conshelf.

Las primeras 'casas' bajo el mar

Comenzó en 1962 con Conshelf I, un cilindro de acero de cinco metros instalado a 10 metros de profundidad en Marsella en el que Albert Falco y Claude Wesly, los primeros oceanautas de la historia, pasaron una semana. Aunque su hogar era estrecho, disponían de camas, biblioteca, televisión y radio.

En 1963 Cousteau fue más ambicioso. Starfish, la residencia principal de Conshelf II, estaba situada a 10 metros de profundidad en el Mar Rojo. En ella vivieron cinco personas durante un mes. Quince metros más abajo se instaló una plataforma más profunda en la que dos de los buceadores permanecieron una semana. En 1965 culminó el proyecto con un tercer laboratorio construido a 100 metros bajo el mar cerca de Niza, en el que seis personas vivieron tres semanas. En todos los experimentos se monitorizó el estado de salud de los oceananutas.

Fabien y otros cinco colegas quieren superar al equipo de su abuelo por la mínima, pues sólo van a estar en el complejo Aquarius 31 días, uno más. Sin embargo, es un periodo mucho más largo que los 12 días que, como máximo han durado las más de 117 misiones de investigación realizadas desde 1993, cuando fue construido. Aquarius pertenece a la , la institución de EEUU que investiga los océanos.

Aquarius' es un búnker cilíndrico amarillo de unos 13 metros de longitud y tres metros de diámetro habilitado para vivir de una forma relativamente cómoda durante varios días. Está anclado a 20 metros de de profundidad. La NASA usa también esta base acuática para entrenar a sus astronautas antes de viajar al espacio. La principal ventaja de estas instalaciones es que están diseñadas para permitir a los investigadores bucear durante muchas horas y poder regresar después al laboratorio submarino sin necesidad de realizar a diario el proceso de descompresión imprescindible para subir a la superficie. Mediante una técnica llamada buceo de saturación, pueden bucear hasta nueve horas al día.

Fabien permanecerá en Aquarius hasta el 2 de julio, investigando el impacto del cambio climático y la polución en aguas de Florida, y disfrutando también de un deporte que practica desde los cuatro años. Según confiesa, cada vez que se sumerge bajo el mar experimenta «una sensación de paz» y «felicidad plena».

MÍTIGA SAGA DE EXPLORADORES La infancia del oceanógrafo y escritor, Fabien Costeau, que que comenzó a bucear cuando sólo tenía cuatro años, transcurrió entre los barcos Calypso y Alcyone. Licenciado en Economía Ambiental por la Universidad de Boston, produce documentales junto a su padre, Jean-Michel Cousteau, y su hermana Celine, y realiza proyectos de divulgación, como Plant a Fish, para restaurar ecosistemas marinos. Asimismo, está escribiendo una trilogía de libros para niños.

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