Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

75 años de Gorila

Notodo Notodo 04/10/2016 Irene Galicia

Hace ocho años se celebró el 75 aniversario del estreno de la película King Kong. El simio más famoso del mundo llegaba a la senectud y ahora es el turno de nuestro gorila nacional. Desde los años cincuenta, la voz de un gorila en la radio anunciaba unos zapatos “para todos los niños”. Las madres los compraban por su resistencia y los niños los amaban por el regalo que escondía la caja: una pelotita de goma con un mono en relieve que ya ha pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo. Recién terminada la guerra civil, Jaime Salom, un taxista mallorquín, dejó su oficio para fundar una empresa familiar de fabricación de zapatos: Calzados Salom, S.A. Este fue el origen del imperio Gorila.

Imagen principal del artículo "75 años de Gorila" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "75 años de Gorila"

Salom comenzó fabricando sus zapatos de forma muy precaria porque tras la guerra brillaba la escasez de toda materia prima, que además estaba controlada por las autoridades. Fue en los cuarenta cuando unos fabricantes de gomas, propusieron a Salom la fabricación de una suela de goma vulcanizada para sus zapatos a través de un sistema que bautizaron y patentaron con el accesible nombre de vulbatemcuero, que dotaba al producto una gran durabilidad y robustez. Y esa fue la clave de su éxito, ya que eran unos zapatos prácticamente indestructibles en una época que el calzado se heredaba del hermano mayor. Y ¿qué mejor que el icono de King Kong para transmitir esa robustez?

La mítica pelota de goma verde con un gorila en relieve que se regalaba con cada par de zapatos botaba lo justo, pero llegó a ser el juguete más apreciado de los niños de la posguerra. Fue todo un icono comercial y servía para todo: jugar a frontón, a tenis y hasta al fútbol. Los años cincuenta, sesenta y setenta fueron los de máximo esplendor de la marca, los pedidos de sus zapatos llegaban de todas partes y la fábrica no daba más de sí. Pero Salom no abrió nuevas fábricas ni se modernizó y el auge de los zapatos Gorila fue languideciendo poco a poco hasta su muerte en la década de los '80.

Ahora, una muestra que albergó durante tres días el madrileño Espacio Mood rindió homenaje a lo que quedó de ello: el fetiche, la añoranza, lo vintage. La nostalgia, tan presente en la actualidad con el uso de canciones casi olvidadas en las películas de Tarantino o en las referencias de Los Simpson, cumple, como toda tendencia, cierto ciclo que comienza con la novedad inicial, la sobreexposición y el hartazgo, seguido de un largo periodo de olvido masivo y posteriormente la resurrección, con un efecto similar al de la novedad, reiniciando así el ciclo.

No en vano en ésta década la estética general de los ochenta ha marcado una pauta en las manifestaciones artísticas populares, y poco a poco se van asomando los noventa como sustituto referente retro, haciendo que mitos como los zapatos gorila adquieran un estatus legendario dentro de una corriente movida por cuarentones y treintañeros nostálgicos que intentan recuperar parte de su niñez.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon