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A. González Vázquez

Notodo Notodo 27/07/2016 Pedro Mateo
Imagen principal del artículo "A. González Vázquez" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "A. González Vázquez"

Entrevista: Pedro Mateo
Notodo: Es un libro que, al igual que el anterior, continúa dando forma a un universo propio en donde tus vídeos para El Intermedio y tus cortos son el otro cincuenta por ciento. Hemos conocido antes la parte audiovisual que la gráfica, pero quizá estamos equivocados y lo primero fue el dibujo.
Alberto González Vázquez: No, en realidad no. Por extraño que parezca decidí dibujar comics después de hacer varias decenas de animaciones y no al revés. Las necesidades técnicas eran parecidas, me apetecía probar y la verdad es que me encuentro cada vez más cómodo.



NTD: En el booktrailer que editaste, desarrollas una de las historias, Los Toreros, historia que también aparece en el libro. Es fascinante la manera en la que esa historia se adapta al medio, como si hubiera sido concebida, de manera indiferente, tanto para los frames como para el papel. ¿Tienes claro desde el principio todo lo que va a ser dibujado y todo lo que va a ser montado o hay veces que lo descubres una vez lo has escrito?
A.G.V.: Lo tengo claro desde el principio. Llevo bastante tiempo conviviendo con ambos lenguajes y es la primera decisión que tomo, de una manera casi inconsciente. Trasladar historias de uno a otro medio te obliga a tomar decisiones y a hacer sacrificios que te sirven para averiguar lo que separa ambas formas de expresión y te acercan a comprender su esencia.

NTD: La política y los políticos son una parte muy importante, tanto de tus vídeos como de tus libros. En este segundo, tus cuatro Jinetes del Apocalipsis (es decir: Mariano, Albert, Pedro y Pablo) protagonizan viñetas que van mucho más allá del marco político y por lo tanto, de la sátira política, los has convertido en los protagonistas de una compilación de historias que son pura ficción, a veces incluso ciencia ficción.
A.G.V.: Es lo que me divierte. La sátira es moralista por definición y no me siento cómodo en el papel de predicador. A menudo se interpreta que las historias del libro son satíricas porque muchos de sus protagonistas se dedican a la política y eso implica necesariamente que estoy ofreciendo algún tipo de lección o mensaje. No es así. Pero es una expectativa de la que soy consciente y supongo que resulta útil para mis propósitos.
La sátira es moralista por definición y no me siento cómodo en el papel de predicador
NTD: Pero es curioso, mientras te leo, es como si todo lo delirantes, descabelladas y extremas que pudieran parecerme tus viñetas, fueran a su vez, inversamente proporcionales a un grado de realismo y credibilidad inquietantemente perturbador. Puedo imaginarme e incluso creerme que ellos y ellas, en su día a día, sean capaces de llegar a hacer cada una de las cosas descritas en el libro.
A.G.V.: Es parte de la diversión. Es como las historias de extraterrestres o de fantasmas: no funcionarían de la misma forma si no hubiera una parte de nuestro cerebro dispuesta a creérselas.

NTD: Creo que la gente es más pesimista, misántropa, cruel y rencorosa de lo que aparenta ser, lo escondemos bajo la alfombra porque socialmente no está bien visto, pero creo que en la intimidad, la gran mayoría somos un poquito como los protagonistas de tu libro. Después de leerlo es fácil llegar a la conclusión de que Todos los hijos de puta del mundo es el título perfecto para este libro. ¿Realmente somos tantos y tan hijos de puta?
A.G.V.: No lo sé. Supongo que es una manera de decir que somos prisioneros de nuestra propia naturaleza. Resulta frustrante porque disponemos de herramientas para liberarnos de ese imperativo y quizá esa sea una de las razones por las que he decidido expresarlo con un título contundente.

NTD: Siempre he tenido curiosidad por saber, y disculpa mi morbo, si en alguna ocasión, alguien del entorno de estos o de cualquier otro político que hayan aparecido en tus vídeos o libros, se ha puesto en contacto contigo para invitarte amablemente a permanecer en silencio.
A.G.V.: No. En absoluto. Sería una demostración de ignorancia. Sin embargo he tenido la experiencia contraria: Juan Aguirre, de Amaral, se puso en contacto conmigo para que le firmara una historia de mi primer libro en la que demostraba mediante una ecuación que no existía.
Mis historias no funcionarían si no hubiera una parte de nuestro cerebro dispuesta a creérselas
NTD: Es más, imagino que alguno de ellos, de la misma manera que han podido ver algunos de tus vídeos, han podido leer alguno de tus libros. Desde Pablo Iglesias, quien probablemente sería la opción más realista, a José María Aznar, quien se llevaría más de una grata sorpresa.
A.G.V.: Lo dudo. Mi trabajo tiene un público minoritario y las probabilidades de que eso suceda son escasas. Si es así espero sinceramente que lo disfruten.

NTD: A Ferrán Adrià le dedicas, al menos para mí, uno de los momentos más originales del libro: una página bombardeada con caras del chef de Hospitalet y bocadillos en cuyo interior hay tweets del propio Adrià. ¿Puedes hablarnos un poquito de esta viñeta y, si fuera posible, también de Adrià?
A.G.V.: No puedo hablar de él porque no le conozco. Puedo hablar de la impresión que transmite su discurso público, que de algún modo está presente en la historia que mencionas. Me llamó la atención su cuenta de Twitter y decidí recopilar varios de sus mensajes en esas viñetas. Se trataba de sentencias que manifestaban una especie de culto a la creatividad de manera un tanto ingenua y disparatada. Esa insistencia me producía cierta ternura pero también cierta desconfianza. Alguien que necesita reafirmarse expresando constantemente sus capacidades revela una tremenda inseguridad. Me parecía una contradicción interesante.



NTD: En el libro hay celebrities pero también gente anónima con la que es fácil y rápido identificarse. ¿Te es indiferente hablar, tantos de unos como de otros, o tienes preferencias?
A.G.V.: La verdad es que no lo medito demasiado. Creo que en el fondo me identifico con todos ellos.

NTD: ¿Puedes? Soy consciente de que es difícil en apenas unas líneas, ¿pero podrías hablarnos un poco sobre qué ha supuesto para ti este libro con respecto al primero?
A.G.V.: Es más coherente. En el primero recopilaba trabajos de diferente naturaleza que había ido elaborando a lo largo de cinco o seis años sin el propósito de que fueran publicados. Hay una labor de aprendizaje y una flexibilidad absoluta a la hora de mezclar temas y formatos. Todos los hijos de puta del mundo, sin embargo, obedece a un plan más riguroso y tiene mayor vocación de unidad.
Alguien que necesita reafirmarse expresando constantemente sus capacidades revela una tremenda inseguridad
NTD: Y ya para terminar... eres alguien muy activo en Twitter y Vine, redes cuyos códigos lingüísticos exigen brevedad, síntesis y contundencia. Vine, por hablar de lo puramente audiovisual, parece una red hecha a la medida de tus vídeos, solo que esta red es casi nueva y tú llevas haciendo vídeos desde hace por lo menos diez años.
A.G.V.: Sí. Es curioso. Es como si de repente el mundo hubiera empezado a hablar el idioma en el que me llevo expresando todo este tiempo. Esta integración tiene aspectos positivos, como la posibilidad de alcanzar una audiencia mayor, y negativos, como la desaparición de la autoría, que a menudo es fagocitada por el propio medio. Cuando alguno de mis trabajos consigue cierta difusión recibo con frecuencia esta respuesta: “Gracias, internet”. ¿Cómo que “gracias, internet”? Dame las gracias a mí, idiota. Es como si tu madre te regala un libro y le das las gracias a Gutenberg. Es de locos.

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