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A la espera de un milagro

El Mundo El Mundo 08/06/2014 SAL EMERGUI

Los que salieron este domingo del pastoral césped del Vaticano contrastaban con las acusaciones y amenazas lanzadas entre Ramala, Gaza y Jerusalén. Lugares donde la plegaria interreligiosa fue presenciada, pero a duras penas escuchada.

Mientras como son el presidente de Israel, Simon Peres, y de Palestina, Abu Mazen; en tierra, el conflicto se entronca en torno al nuevo Gobierno palestino y la reacción israelí. Con el proceso de paz congelado, Francisco no tendrá más éxito que el secretario de Estado, John Kerry. La enorme fe que comparten se estrella con una realidad cada vez más ajena a la solución de dos Estados.

Escuchando a las partes incluso en el día señalado para la tregua de la oración, se concluye que las perspectivas son poco esperanzadoras. El agujero ideológico y personal abierto entre Abu Mazen y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es tan profundo que ni siquiera el mediador norteamericano más persistente de la historia reciente se atreve a intentar cerrarlo.

Un agujero convertido en volcán tras la decisión de Abu Mazen decon el grupo islamista Hamas sellando así siete años de escisión. A menos de que Hamas deje de ser Hamas, 'Bibi' no reanudará el diálogo. "Este fin de semana, los dirigentes de Hamas han vuelto a expresar su intención de destruir a Israel. Quien esperaba que la unidad palestina moderaría a Hamas se ha equivocado. En lugar de que la Autoridad Palestina tome el control de Gaza, hay señales de que Hamas aumentará su control en Judea y Samaria (Cisjordania)", dijo un Netanyahu que ha fracasado estrepitosamente en su campaña para conseguir el boicot internacional contra el Gabinete palestino.

Tras el reconocimiento de EEUU y la UE alegando que está formado por tecnócratas y cumple los principios del Cuarteto, el enviado especial de la ONU, Robert Serry, se reunió este domingo con los cuatro nuevos ministros en Gaza.

Sintiéndose traicionado por Kerry que le había prometido "esperar unas semanas antes de decidir", y Jerusalén Este. Aunque es un anuncio "reciclado" del pasado, Netanyahu afianza su posición en el flanco más derechista del Likud sin importarle la condena de Washington y la reacción de Abu Mazen.

"La nueva ola de construcción tendrá respuesta. Podemos adherirnos a decenas de organismos de la ONU", advierte el 'rais' enfundando el arma con el que pretende aislar a Israel.

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Netanyahu y Abu Mazen -que no se reunieron ni una sola vez en los nueves meses de estériles negociaciones reanudadas en verano por Kerry- comparten un deseo: no reanudar las conversaciones. Por eso, tratan de minimizar las consecuencias políticas de la mediática oración.

"No dialogaremos con un Gobierno que se apoya en un grupo terrorista responsable de sangrientos atentados en Israel", sostenían en el Ejecutivo israelí, mientras el portavoz de Abu Mazen añadía: "No hay ninguna posibilidad de reanudar las conversaciones mientras Israel anuncia la construcción de miles de casas en territorio ocupado y aplica sanciones".

El problema es que ni las oraciones del Papa Francisco ni los discursos del 'Papa' Obama pueden traer hoy el histórico acuerdo. Si consiguen la vuelta a las negociaciones sería un milagro.

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