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Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 02/10/2017 Cartas al Director

En ocasiones, las huidas son tan precipitadas que cuando pretendes volver a tu sitio ya no existe fundamentalmente porque te has convertido en algo muy distinto de lo que fuiste. Eso es lo que le sucederá a los miles de ciudadanos que en Cataluña han secundado a los flautistas de Hamelin del secesionismo. A quienes no les han dolido prendas tratando de alcanzar su derecho al voto transitando por el camino más equivocado posible. Hordas de personas que lícitamente creyeron durante años que podrían sentirse más libres si cabe en su tierra, han sido pastoreadas hasta un lugar donde es posible solicitar derechos subestimando los del resto, y simular que votas en urnas opacas introduciendo papeletas mojadas. ¿Qué será de estas respetables gentes cuando sean abandonadas a la intemperie de la realidad por los cuatro políticos que centraron su legislatura en la ilegal vía independentista? Sentirán quizá que para este viaje se habrían precisado otras alforjas. Y tratarán de volver al cruce en el que tomaron la dirección equivocada. A ese punto en el que debían haber exigido que para garantizar su futuro se precisaban otras huestes políticamente más dignas y sensatas. Las pocas oportunidades que tenía el pueblo catalán de serlo, se perdieron en la sinrazón de lo ilegal. Y volver desde ahí es poco menos que imposible. Nadie lo consiguió realmente sin sentir que lo hacía demasiado tarde o mal asesorado.— Luis Alberto Rodríguez. Santo Tomás de las Ollas (León).

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