Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

A Santos lo que es de Santos

El Mundo El Mundo 16/06/2014 GINA MONTANER

En la primera vuelta electoral saltaron las alarmas. Al presidente colombiano Juan Manuel Santos lo aventajaba por poco en las urnas el candidato de la derecha Oscar Iván Zuluaga. Respaldado desde la sombra por el ex presidente Álvaro Uribe, en la recta final de la campaña había cobrado auge el discurso del miedo frente al proceso de paz con la guerrilla de las FARC que había impulsado el antiguo colaborador de Uribe.

© Proporcionado por elmundo.es

Después de los resultados de esta segunda vuelta, con una ventaja de cinco puntos que le ha valido la reelección a Santos, es muy probable que las empresas encuestadoras se dediquen a otro negocio, ya que quince días antes de la consulta los sondeos daban ganador al candidato de Centro Democrático por ocho puntos de diferencia.

Al final se ha impuesto entre los votantes colombianos la confianza y el deseo de que las conversaciones que se iniciaron hace meses en la Habana culminen en un acuerdo de paz que deje atrás, de una vez, medio siglo de conflicto armado que se ha cobrado más de 200.000 vidas.

En un momento en el que el país goza de crecimiento económico, ha calado más en el electorado el lema de "con paz haremos más", que las advertencias del partido uribista en contra de una política que califica de innecesariamente entreguista con una guerrilla diezmada y en busca de una salida por la vía política. Santos, además, ha contado con el apoyo de los grupos de izquierda y a última hora también se ha incorporado al diálogo el Ejército de Liberación Nacional (ELN), otra vieja facción insurgente.

Si Santos en su primer periodo ganó, en parte, gracias a los votos que le otorgó su entonces cercanía a Uribe, esta vez su triunfo se debe, también en gran medida, a los votos antiuribistas que se han aglutinado para impedir a toda costa el resurgir de su antiguo mentor, una figura tan polémica como fundamental en la larga lucha contra el terrorismo.

Es evidente que los colombianos quieren pasar página y se sienten cómodos con la hoja de ruta que plantea el Partido de la U, seguros de que nunca han estado más cerca de alcanzar la paz. No obstante, ahora el mayor reto del presidente reelecto es demostrar que ésta se puede lograr sin pagar un alto precio. Sin embargo, por ahora los guerrilleros no han dado señales de estar dispuestos a cumplir cárcel, tampoco han entregado las armas y está por ver cómo se realiza una reinserción a la vida civil de manera ordenada y sin que parezca que se le otorgado total impunidad a quienes han sido responsables de tantas muertes. Serán, sin duda, meses cruciales para un gobierno que está convencido de que la solución no pasa por darle más oxígeno a las ofensivas militares, estrategia que siempre ha defendido Uribe, sino por alcanzar la paz por medio de la negociación.

Santos, consciente de que su victoria está ligada a quienes repudian a Uribe, también sabe que en este nuevo mandato su hoy archienemigo le pedirá cuentas si hay grietas importantes en el proceso de paz. El propio Zuluaga aseguró cuando estaba en campaña que es cuestión de tiempo antes de que líderes guerrilleros como el sanguinario Timochencko acaben con un escaño en el Congreso; algo que ha sucedido en otros países con conflictos similares y para lo que aparentemente están preparados los colombianos.

Álvaro Uribe no ha perdido tiempo en descalificar al vencedor de la contienda, pero esta guerra la ha perdido. Acaso ha llegado la hora de concederle a Santos lo que es de Santos.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon