Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Abengoa necesita con urgencia 100 millones para evitar el concurso de acreedores

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 28/09/2017 Miguel Ángel Noceda
Sede central de Abengoa en Palmas Altas, Sevilla. © Paco Puentes Sede central de Abengoa en Palmas Altas, Sevilla.

Ante la imposibilidad de echar mano a la caja, al no tener fondos suficientes, ha tratado de acercarse a los bonistas que interpusieron la impugnación para alcanzar un acuerdo y, según fuentes de su entorno, sin éxito alguno. El grupo sevillano no ha logrado cerrar la venta de su filial estadounidense, Abengoa Atlántica (antes Abengoa Yield), que era la joya de la corona, al no lograr ponerse de acuerdo con los fondos interesados. Esta operación le supondría unos ingresos suficientes para, al menos, salir del paso. Tampoco ha podido vender varios activos en África y Latinoamericana, que se han visto retardados.

MÁS INFORMACIÓN

  • Abengoa gana 5.561 millones por el impacto de la quita de la deuda
  • Fernando de la Mora: “Ningún país ha ganado dinero por salvar a la banca”
  • Abengoa cede el testigo a Isolux

La otra alternativa es que los bancos que apoyaron el plan de reestructuración del grupo hagan un esfuerzo adicional para salvar la situación. Estas entidades estaban encabezadas por Santander, Bankia, Popular, HSBC y Calyon. Fuentes consultadas admiten que podría barajarse. En todo caso, vuelve a abrir la herida y colocar a la empresa con el agua al cuello cuando parecía que había logrado superar la crisis y sumar varios contratos en las últimas semanas.

La sentencia, precisamente, compromete el citado acuerdo de refinanciación, ya que, además de tener que devolver la deuda a los reclamantes, otros bonistas que sí lo suscribieron podrían pedir daños y perjuicios e involucrar en su pago a las entidades financieras que respaldaron el plan de refinanciación.

La impugnación fue presentada en mayo de 2016 y, en otra sucesiva, en abril de 2017. En la misma, dirigida por el despacho Zamora De Claver, estaban representados un total de 29 bonistas. Entre ellos figuran la familia Melgarejo, Fernández de Bobadilla y antiguos propietarios de Pepe Phone, que suman en torno a 10 millones de euros (en cantidades que van de 300.000 euros hasta tres millones). Paralelamente, otros accionistas internacionales (Zúrich y otras aseguradoras, el Banco Americano de Crédito a la Exportación o Portland General Electric), representados por el despacho Garrigues, reclamaron unas cantidades muy superiores, que elevan la deuda realizada a los citados 100 millones y la realizable a esos 116 más.

El acuerdo suponía una quita del 80% a devolver en siete años. La deuda se acercaba a los 9.000 millones. Los bonistas tenían comprometidos 3.500 millones. Aunque los 10 millones de los 29 bonistas que recurrieron es una cifra muy pequeña en comparación con el total, la importancia radica en la repercusión que, a juicio de los juristas, puede tener.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon