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Acoso sexual, amenazas y asalto callejero: cuando el 'trol' de Twitter pasa a la vida real

El Confidencial El Confidencial 30/05/2016 C. Otto

Basta con hacer un experimento que no te llevará ni cinco minutos: prueba a meterte en el perfil de Twitter o Instagram de una persona famosa que levante tanta pasión como odio y observa las menciones que suele recibir de muchos usuarios.

El resultado será inmediato: tardarás muy poco en ver lo fácil que es descubrir a gente llamando "hijo de puta" a Gerard Piqué, "maricón" a Jorge Javier Vázquez, "topo de mierda" a Iker Casillas o "puta", básicamente, a cualquier mujer famosa que despierte el más mínimo recelo: Cristina Pedroche, Ana Pastor (quien además suele sufrir vejaciones muy concretas y dirigidas), Begoña Villacís, Tania Sánchez y un larguísimo etcétera.

Para más inri, lo cierto es que en la mayoría de ocasiones los insultos no vienen precedidos de ningún tipo de comentario polémico ni provocador: hasta el mensaje más inocuo como un simple "Buenos días" puede hacer que el descerebrado de turno decida machacar a un famoso en sus redes sociales.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es que ese tipo de mensajes, insultos y amenazas, que normalmente suelen quedarse en el limbo de las redes sociales, a veces acaban con el acosador acechando y asaltando a su víctima incluso por la calle para amenazarla en persona y poner en serio peligro su integridad física.

Estos son algunos casos de personalidades públicas españolas que vieron cómo el 'trol' de Twitter acababa apareciendo en su vida real (entendiendo 'real' por 'física', no olvidemos que internet también es el mundo real) o complicándoles la vida más allá de un mero tuit.

Lara Siscar: acoso en plena calle

La peor parte se la llevó sin duda Lara Siscar, periodista y presentadora de TVE. Todo empezó en 2013, cuando dos personas -sin aparente relación entre ellas- empezaron a amenazar, insultar y denigrar a la periodista de manera constante a través de Twitter.

El acoso no solo era evidente, también incesante e inagotable. De hecho, las dos personas duraban poco en cada uno de sus perfiles: por temor a que la Policía los encontrase, solían cerrarlos para, pocos días después, crearse otros nuevos y continuar con sus ataques sin llegar a ser localizados.

© Proporcionado por El Confidencial

La cosa ni siquiera acababa en ella: los dos usuarios acostumbraban también a insultar y denigrar a personas del entorno más cercano de la periodista. Uno de ellos, incluso, llegó a localizar en Facebook a la madre de Siscar, de modo que empezó a mandar mensajes a sus familiares. Además, usó el nombre y las fotos del padre para crearse un perfil desde el que, una vez más, insistía en insultar a la periodista.

Pero eso no fue, ni mucho menos, lo peor. Uno de los dos acosadores escribía de manera permanente a Siscar exigiendo verla en persona. Ante la negativa de ella, el acosador localizó el domicilio personal de la periodista y llegó a abordarla en plena calle.

La periodista denunció dichos perfiles ante Twitter, pero la respuesta de la red social fue desoladora: "Entendemos que el contenido te resulte ofensivo (...) y puede ser frustrante (...) pero no viola nuestras reglas, así que no lo borraremos".

La respuesta que se dio desde Twitter a Lara Siscar. © Proporcionado por El Confidencial La respuesta que se dio desde Twitter a Lara Siscar.

El hartazgo de Siscar llegó en 2014: en julio comenzó a recopilar capturas de los insultos y amenazas y tres meses después, en octubre, se puso en contacto con la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT) de la Policía Nacional, ante la que denunció el caso.

Tras ocho meses de investigación, la operación dio sus frutos: en febrero de 2014, la Policía detuvo a uno de los acosadores en Madrid, mientras que el otro, de Palencia, corrió la misma suerte en abril de ese mismo año. A uno se le acusó de delito contra la integridad moral; al otro, de coacciones.

© Proporcionado por El Confidencial

América Valenzuela: cuatro años de acoso

Otra que sufrió varias experiencias similares -concretamente tres- fue la también periodista América Valenzuela, colaboradora de RTVE, 'Quo', 'Infolibre' y M80, entre otros medios.

Todo empezó en 2011: "Un hombre se hizo con mi dirección de correo electrónico y me empezó a escribir mensajes un poco raros, sin mucho sentido. Me escribía de manera espaciada, pero muy regularmente, así que al principio los filtré para que fuesen directos a la papelera y me olvidé. Pero un día entré en la papelera y vi que había muchísimos 'emails' de este hombre, cerca de 10 correos diarios".

Los correos, cuando menos, eran preocupantes: "Eran delirios. Era como si la persona estuviese hablando sola, pero también conmigo, estaba claro que se trataba de una persona que tenía una enfermedad mental. Acabé mirando aposta la papelera para ver si había más correos, porque veía que ese hombre estaba mal, me contaba que ese día le habían pinchado porque es esquizofrénico, que había estado en el psiquiatra, que perdonase su ausencia, pero que era porque había estado ingresado con un brote, que si le echaba de menos, etc.".

"Como no le respondía, cada vez se ponía más agresivo"

Y ante una situación así, ¿qué se puede hacer? "Yo quería olvidarme del tema, pero al final te empiezas a obsesionar, porque eran mensajes cada vez más personales, cada vez más dirigidos hacia mí. Además, me preocupaban mucho los de índole sexual, que eran mucho más agresivos. Empecé a preocuparme cada vez más, porque, como no le respondía, cada vez se ponía más agresivo e incluso me empezó a escribir cartas y mandármelas directamente a la radio".

"Yo estaba preocupada y tenía miedo, pero pensaba que estas cosas no se podían denunciar", asegura la periodista. Hasta que fue consciente de lo contrario: "Decidí cambiar de dirección de correo electrónico para que no me llegasen sus 'emails', pero contactó con una compañera mía, a la que le mandaba 'emails' y le pedía que me los reenviase. Mi compañera me dijo que su madre era abogada y que, efectivamente, esas cosas se podían denunciar, así que gasté no sé cuántos tóners de la impresora para imprimir sus 'emails' y puse una denuncia".

Uno de los desgraciados cúlmenes llegó cuando Valenzuela tuvo que dar un curso en Barcelona: "Él es de Barcelona y, cuando se enteró de que yo daba ese curso, me escribió diciendo que iba a ir adonde yo estuviera. Yo estaba acojonada, así que se lo dije a la Policía y me tuvieron que poner protección".

Sin embargo, del miedo no la iba a librar nadie: "Estaba en la estación de tren, por ejemplo, y me ponía a mirar a todo el mundo con miedo. Por ejemplo, había un señor en la puerta de la estación y no paraba de dar vueltas sobre sí mismo y de fumar [según varios estudios, las personas con esquizofrenia acaban desarrollando una alta adicción al tabaco], y yo pensaba: 'Es ese, seguro que es ese'. Al final no pasó nada, pero yo estaba acojonada".

Tras cuatro años, la historia, por suerte para la periodista, terminó: en mayo de 2015, un juez puso una orden de alejamiento y una prohibición de contacto a su acosador.

Acoso en Twitter: "Vamos, puerca, da la cara, cacho cerda"

Pero esta no ha sido la única situación de acoso sufrida por la periodista. La segunda empezó en 2014, cuando una mujer empezó a insultarla de manera constante a través de las redes sociales: "Me insultaba en Twitter y, además, en su página de Facebook ponía cosas sobre mí". Y entre esas cosas, había una palabra que se repetía de manera prácticamente obsesiva: 'puerca'.

© Proporcionado por El Confidencial

[Pincha aquí para comprobar el acoso sufrido por la periodista América Valenzuela]

Pero la cosa no acabó ahí, ni mucho menos: "En noviembre de 2015, me demandó ella a mí y decía cosas sin sentido: que su familia estaba en peligro, que yo movía hilos para que su vida fuera desfavorable por mis contactos políticos y periodísticos... eran delirios, era absurdo". 

Quizá lo peor es que la cosa acabó en los tribunales: "Encima la denuncia llegó a juicio. Una denuncia sin pies ni cabeza, en la que no me acusaba de nada en concreto, me parece muy grave que algo así llegue a juicio".

Por suerte, esta situación también se acabó: "Ella no se presentó, así que gané".

© Proporcionado por El Confidencial

El acosador de su blog

La última situación de acoso para América Valenzuela no es de hace años, sino de hace apenas unas semanas. Y es que la periodista acostumbra a recibir mensajes en su propio blog procedentes de un hombre que recurre al ámbito sexual para acosarla.

"Como los comentarios los modero yo, al principio no los publicaba. Pero como él veía que al final había un vínculo entre los dos, porque era yo quien leía sus comentarios, empezó a mandar muchos más, así que empecé a publicarlos Y, por ahora, parece que ha parado", asegura.

© Proporcionado por El Confidencial

Ana Pastor: "Puta no es un insulto"

La periodista de La Sexta es, sin duda, una de las que más mensajes de odio reciben en redes sociales. Basta con hacer una búsqueda en su perfil de Twitter para encontrar uno, dos, tres y hasta cuatro ejemplos de mensajes que insultan de manera visceral a la presentadora de 'El Objetivo'. Y no por motivos profesionales, precisamente.

Los insultos eran constantes, como la propia periodista contaba en 'El Periódico': "Hija de la grandísima puta", "Cállate, zorra", "No tienes ni puta idea de hacer entrevistas, en una esquina serías mucho más eficiente", "Cerda", "Deberían degollarte las tropas moras de Franco", "Solicito permiso para meterte en un campo de concentración en el ala de violadores inmigrantes"... La retahíla era tan evidente como vergonzosa.

si crees que @_anapastor_ está ahí por sus méritos y no por chupársela a quien se la chupa, estás mu loco tronco.

— smaillow (@smaillow)

March 22, 2014

Al principio, la periodista optó por no hacer nada más allá de cabrearse: "Te empiezan a llegar amenazas de muerte directas a las que no das importancia porque piensas que cualquier persona en Twitter, desde el anonimato, puede escribir ese tipo de cosas".

No obstante, "otro día un amigo te pide que pongas ahí la línea roja. Te pide que lo denuncies. La Policía también te recomienda que lo hagas, porque, si te ocurre algo, no habrá que lamentar que se podría haber evitado".

@_anapastor_@Hermann250 Ana Pastor se ha tenido que follar al gordo y viejo de Ferreras para tener un puesto en la sexta, menuda zorra

— goyim (@OttoSkorzeny7)

December 29, 2015

Dicho y hecho. Un tiempo después, la periodista optó por acudir a una comisaría y denunciar los hechos. Sin embargo, la respuesta fue frustrante: "Meses después te llega a casa una carta certificada donde te comunican que la justicia ha decidido que 'puta' no es un insulto y que pedir que te corten el cuello no es una amenaza. Y no te queda otra que aceptar", aseguraba resignada.

@_anapastor_ Vi la entrevista que le hiziste a correa y me di cuenta de lo prepotente que eres anita eres una pedorra y puta xD

— miguel (@OngNoiThangDzam)

September 27, 2015

Eva Hache: "Voy al teatro y te apuñalo"

Para ser odiado e insultado no hace falta tener una profesión o una ideología que pueda crear cierta polémica: a menudo basta con ser famoso (y si se es mujer, más aún) para recibir amenazas de muerte que puedan poner en serio peligro tu integridad.

Eso es precisamente lo que le pasó a Eva Hache. El 15 de noviembre de 2011, la propia humorista compartió en su Twitter una serie de mensajes en los que un usuario la amenazaba con apuñalarla en pleno teatro y le recomendaba no salir de casa sola.

Hola, buenas noches, señor agente @policia@Guardiacivil062pic.twitter.com/NKnLWpkT

— Eva Hache (@eva_hache)

November 15, 2011

Ante este mensaje, la Policía le pidió a Eva Hache que denunciara el ataque en comisaria, cosa que ella hizo ese mismo día. Una vez puesta la denuncia, el asunto pasó a manos del Grupo de Delitos Telemáticos.

Por suerte para la humorista, el acoso no llegó a mayores y duró más bien poco. Al día siguiente, la Policía Nacional recurría a un tuit para anunciar que había detenido al acosador en cuestión, un agricultor marbellí de 22 años que anteriormente también había amenazado a personalidades como Andreu Buenafuente o Risto Mejide.

"Hay que denunciar, no puedes ignorarlo"

Estos son solo cuatro ejemplos, pero podría haber muchos más. Sobre todo, teniendo en cuenta la de personalidades públicas que, de un modo u otro, sufren a diario este tipo de acoso pero prefieren ignorarlo o, cuando menos, no denunciarlo.

En este sentido, América Valenzuela recuerda que no solo se trata de que la persona en cuestión pueda ponerte o no en verdadero peligro, sino de la molestia y el miedo que puede llegar a provocar: "Yo todos los días pensaba en la persona que me mandaba los 'emails', todos los días gastaba un tiempo en ver si estaba enfadado y podía venir a agredirme, y eso no puede ser".

Para ella, no hay duda: "Hay que exponer al 'trol'. Se le puede ignorar, pero yo creo que hay que exponerlos. Si no, se acaban sintiendo poderosos: ven que hay un vínculo íntimo con la otra persona, a la que puede hacer llegar sus mensajes, y se sienten poderosos para ser maleducados, para despreciarte, para insultarte... algo que no harían en su vida diaria cara a cara. Ignorarlos no es efectivo: hay que denunciar".

Personalidades como Ana Pastor, Eva Hache, Lara Siscar y América Valenzuela han sufrido episodios de acoso, en algunos casos incluso físico. (Montaje: Carmen Castellanos) © Externa Personalidades como Ana Pastor, Eva Hache, Lara Siscar y América Valenzuela han sufrido episodios de acoso, en algunos casos incluso físico. (Montaje: Carmen Castellanos)
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