Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Adiós al sueño de Muguruza y Suárez

El Mundo El Mundo 03/06/2014 JAVIER MARTÍNEZ

El tenis español deberá seguir esperando por una semifinalista en Roland Garros. Las dos últimas datan de 14 años atrás, Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, las jugadoras que cambiaron la historia de nuestro tenis femenino. Tanto Carla Suárez como Garbiñe Muguruza habían llamado con suficiente fuerza a la puerta.

Maria Sharapova clausuró la formidable aventura de Garbiñe Muguruza en Roland Garros. La ex número uno del mundo venció por y se clasificó para las semifinales de Roland Garros. Una vez más, hizo gala de su enorme entereza y amor propio para sobreponerse a un marcador muy adverso y a las ochos dobles faltas acumuladas.

La hispanovenezolana pasó de la plena ebullición, de la inercia ganadora desde que arrolló a Serena Williams en la segunda ronda a diluirse lentamente, sobre todo a partir de las cinco pelotas de ruptura de que dispuso en el cuarto juego del tercer parcial, que le hubieran permitido igualar a dos.

Su arranque de partido fue excepcional. A él contribuyó una desastrosa Sharapova, arrastrada por la corriente, sin variantes tácticas en su juego simplón y errático.

Con su triunfo ante Williams muy presente en la memoria, Muguruza se aplicó con descaro y firmeza, quebrando hasta en tres ocasiones en el primer parcial el servicio de una jugadora desquiciada. Eliminadas Serena y Li Na, la rusa vio el cuadro abierto hacia la segunda de sus conquistas en París, al que podría ser el quinto de sus 'grandes'. No contaba, quizás, con el poder de una rival siete años más joven, forjada bajo la apariencia de su propia horma, una pegadora de pro, también muy fuerte de cabeza, y con una proyección en cierto modo comparable a la suya cuando salió campeona en Wimbledon con tan sólo 17 años.

Muguruza hizo frente a situaciones difíciles, como los dos puntos de 'break' que tuvo Sharapova para irse 4-1 en el segundo. No sólo los salvó, sino que fue ella quien quebró a continuación. Tampoco se arredró con 4-4 y 0-30, en otro de los momentos delicados, que no críticos, pues era ella quien gobernaba el partido, con mano dura y la suficiente cabeza. No así en el decimoprimer juego del segundo set, cuando dejó venir a su rival desde un 0-30 para acabar cediendo el saque. Sharapova quebró y aprovechó después la tercera pelota de set para igualar la confrontación.

Los 'come on' de Sharapova eran una proclamación de autoridad, un grito imprecatorio que acompañaba con la mirada dirigida a su oponente, a esa joven muchacha que, en su primera presencia en los cuartos de un 'major', se atrevía a cuestionar su poder. La rusa había empezado a desplazarse mejor sobre la arena, a ejercer de recuperadora, haciendo pegar una y otra bola a más a Muguruza, metida ya en problemas, llevada a un territorio desconocido, a las distancias cortas donde adquiere mayor peso la experiencia. El sueño de Muguruza murió en la Philippe Chatrier, allí donde comenzó con su grandiosa victoria ante Williams. Pero todo indica de que su paso intrépido tendrá pronta continuidad, que el futuro inmediato tiene un lugar a su medida.

Dolorosa derrota para Carla Suárez

Poco después de que la tenista de origen venezolana se fuera ante Sharapova en tres sets, lo hizo la canaria, también en la larga distancia. Su derrota fue más dolorosa, si cabe, pues contó con claras ventajas en el primer y el tercer parcial.

El de inicio lo dominaba por cinco juegos a dos y tuvo una pelota para llevárselo antes de caer en el desempate. El definitivo lo tuvo en la mano con ventaja de 4-1. Bouchard se impuso por 7-6 (4), 2-6 y 7-5.

La canaria no pudo hacer valer su experiencia ante el tenis impulsivo y por momentos demoledor de la canadiense, que a sus 19 años está llamada a formar parte de la generación dominante. Poderosa, corpulenta, con una extraordinaria pegada, Bouchard sólo tembló en su primer 'match point', esfumado por una doble falta. Rubricó el triunfo a la tercera oportunidad, poniendo fin a las dos horas y 22 minutos de partido.

Cuartofinalista en 2008, la tenista forjada en Barcelona, se quedó a un paso de la victoria más importante de su carrera, poco después de ganar en Oeiras el primero de sus títulos. Más templada y dominadora por momentos, Carla Suárez no supo administrar sus golosas ventajas. Bouchard, también semifinalista en el Abierto de Australia, ratifica las muchas expectativas que despierta su raqueta.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon