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Alber Vázquez

Notodo Notodo 20/04/2016 José Angel Sanz
Imagen principal del artículo "Alber Vázquez" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Alber Vázquez"

Todo lector que abre las páginas de una novela se atiene, sea consciente o no, al pacto implícito entre él y el autor, trama y personajes de por medio. Esa brecha es aún más grande en ciertos géneros y puede que alcance su culmen en las novelas pulp americanas, repletas de personajes imposibles, alejados de toda corrección política y habitualmente en los extremos de la verosimilitud. España, en contra de lo que se pueda pensar, tiene asentados precedentes propios más allá de la imitación de las fórmulas estadounidenses.

Pensar en Corín Tellado o en las viejas novelas del oeste, aquellos entretenimiento ‘de a duro’ que leían nuestros abuelos, es recordar ese fenómeno. No hay que olvidar que el pulp no es un género como tal, sino que más bien se trata de un estilo bastardo que pueda hacer acto de presencia en novelas policíacas, de terror o de ciencia-ficción.

La incipiente editorial Expediciones Polares ha puesto en circulación Hambre a borbotones, la primera de las tres novelas de la trilogía de Alber Vázquez que lleva por denominación Carne roja (las siguientes ya tienen título; Monstruoso corazón ardiente y La venganza de conejo loco). Vázquez, que hasta ahora había publicado poesía, novela juvenil y novela histórica, tuvo su mayor éxito con Mediohombre (2009) y ahora da un giro de 180 grados a su trayectoria para servirnos una historia desasosegante, retorcida y cruel. Un puñado de personajes alejados de toda normalidad social, algunos depravados, entrecruzan sus vidas. Hay violencia, canibalismo, brutalidad y venganza, todo ello salpicado de sexo, odio, lujuria y, también, amor.

Visto así, parecería que Vázquez sólo ha levantado un monumento a la sordidez, pero no es cierto. No del todo. La trama principal, la de alguien buscando a alguien porque ha cometido un crimen, es lo bastante potente como para guiar al lector hasta el final a pesar de que éste tenga que pisar terrenos pantanosos y duros. En eso, Hambre a borbotones es fiel a los arquetipos de la novela negra, y dicho sea “fiel” en el mejor sentido de la palabra. Es difícil despegarse de una novela como esta. El ritmo es infatigable, no hay espacio para lo superfluo. Cada capítulo muerde.

Hambre a borbotones from Expediciones Polares on Vimeo.

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