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Albert Rivera: “La legislatura quizá sea menos corta de lo que algunos creen”

EL PAÍS EL PAÍS 06/11/2016
Albert RIvera./ EFE © EFE Albert RIvera./ EFE

Albert Rivera (Barcelona, 1979) encara esta legislatura como un capítulo decisivo para su trayectoria política. Ciudadanos se ha apostado su futuro como partido a que el Ejecutivo de Mariano Rajoy cumpla con las 150 reformas que recoge su pacto de investidura. Además, Rivera espera que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría escuche sus propuestas para afrontar el reto independentista en Cataluña. Y ya diseña su oferta para la Asamblea General de Ciudadanos, en la que propondrá ampliar la dirección para evitar los problemas de liderazgo que ha observado en el PSOE y en Podemos, y que predice para el PP cuando el presidente decida dar un paso al lado.

Pregunta. Con un gobierno en minoría y con una oposición dividida, ¿cuáles cree que serán los ejes de la legislatura?

Respuesta. El eje principal va a ser reformistas o inmovilistas: cuánta voluntad política existe en los partidos de la Cámara para reformar y ser valientes con los temas que no funcionan en España, o para seguir en el establishment diciendo que todo va bien. La educación y el marco laboral son dos ejemplos muy claros. ¿Vamos a seguir diciendo que se genera empleo y que vamos muy bien, o vamos a asumir que nuestro modelo es un fracaso? ¿Seguiremos vanagloriándonos de lo maravillosa que es nuestra educación o asumiremos que estamos liderando el fracaso escolar en 2015 en Europa? Son temas que merecen valentía, ganas de reformar y decir que hay un problema. Ese va a ser el eje. A lo mejor vemos socios muy raros. En el tema laboral, cuando escucho a Podemos, y a veces al PP o al PSOE, parece que defienden lo mismo, un cierto inmovilismo. Y yo no soy partidario de no tocar las cosas que no funcionan.

P. ¿No sería más fácil garantizar que el PP cumple con los 150 compromisos de su acuerdo entrando en el gobierno?

R. Sin duda. Si no estuviera Rajoy y no fuera un gobierno continuista sería seguramente mejor estar en el gobierno. Es una lástima que no haya habido posibilidad de formar por primera vez en España un gobierno de coalición. Ha sido el propio PP el que ha impedido que ni Ciudadanos ni el PSOE se planteen eso: lo ha fiado todo al continuismo del presidente del partido, a blindar la política de Rajoy. Los viejos partidos todavía tienen que hacer una limpieza importante de corrupción para que pueda haber gobiernos de coalición. En un futuro igual sucede. Con un presidente de salida, va a ser más fácil la relación con el gobierno que con su partido.

P. Soraya Sáenz de Santamaría asume la interlocución con las Comunidades. ¿Intentará usted influir en la relación con Cataluña?

R. Vamos a ver cómo actúa la vicepresidenta. Hace falta alguien que recuerde que hay que cumplir las leyes, pero también hace falta que abordemos los debates reales que afectan a los catalanes. Voy a pedirle a Rajoy que impulse las reformas que necesitan los catalanes. Propongo tres vías de actuación y espero que el Gobierno nos escuche y también que el gobierno de la Generalitat quiera bajar del monte. Una de ellas es la financiación autonómica, una de las reivindicaciones de muchas Comunidades pero también de Cataluña. Dos, un plan de infraestructuras nacional, con algunas reivindicaciones históricas y justas, como el corredor mediterráneo. Y tercero, la reforma constitucional, las competencias, cuáles son del Estado y cuáles de las Comunidades. Esos tres temas me parecen una buena mesa de negociación y diálogo con las Comunidades y especialmente con Cataluña. Son temas transversales. Cuando uno habla de financiar los servicios públicos, igual habla en Galicia que en Cataluña; cuando uno habla de reformar la Constitución, se habla en su conjunto; cuando habla de infraestructuras, legítimamente las quiere buenas para su tierra. ¿Va a ser capaz la vicepresidenta de entender que no solo hay que aplicar la ley, que también hay que hacer políticas en algunos asuntos concretos? Voy a intentar convencer y ayudar para que ese debate se produzca. ¿Van a bajar del monte el señor Puigdemont, Junqueras y Mas y se van a sentar en una mesa para reformar la ley de financiación, la Constitución o para hacer un plan de infraestructuras? Si les ponemos la silla en la mesa tendrán que bajar.

P. ¿Por qué?

R. Porque los catalanes no van a perdonar que el gobierno de la Generalitat no se implique en esos temas. Sacaríamos al independentismo del victimismo. España nos roba, hay mala financiación, no funcionan bien las infraestructuras, la Constitución no se ha reformado en 40 años... y cuando lo vamos a hacer, ¿te sientas en la mesa o sigues manifestándote con la estelada? Ese juego político es lo que no sé si será capaz de hacer el gobierno. Ayudaré en lo que pueda a que el gobierno lo entienda de esa manera.

P. Su equipo económico es muy crítico con Cristóbal Montoro. ¿Su continuidad en Hacienda dificulta pactar los Presupuestos?

R. El acuerdo de Presupuestos, por suerte, no depende de Cristóbal Montoro. Depende del acuerdo de investidura y del presidente en última instancia. Hicimos el esfuerzo de trasladar una tabla de ingresos y gastos y el PP se comprometió a ella. Podemos poner matices a cada una de las partidas, discutir la puesta en marcha de esas medidas en este primer año, pero lo que no es discutible es el acuerdo de investidura. Sería absurdo. Confío en que ese acuerdo se traslade a medidas legislativas y medidas presupuestarias.

P. Si el gobierno no reclama la amnistía fiscal, ¿se sentirá traicionado?

R. La traición no sería a Ciudadanos, sería a los españoles. Imagínense que les suben el IRPF a los españoles para no acometer la petición de la amnistía. Hay tiempo antes del 30 de noviembre de parar la prescripción para recaudar como mínimo el 10%. Solo falta voluntad política, y la voluntad política se plasmó en el acuerdo de investidura. Estoy convencido de que ni al Gobierno ni a Montoro, como en muchas otras cosas, les gustará reconocer que tienen que girar o virar su política, pero no les queda otra. Rajoy dijo el miércoles: ‘Voy a cumplir, no les quepa la menor duda’. A sus palabras me remito.

P. Tras conocer el nombre de los nuevos ministros, ¿le parece un gobierno reformista o decepcionante?

R. Uno no se decepciona cuando no espera nada. Los nombramientos tienen que ver a veces más con cuestiones internas del PP que con elecciones de personas que vayan a reformar un ámbito determinado. La entrada de María Dolores de Cospedal [ministra de Defensa], o de Juan Ignacio Zoido [de Interior], u otros equilibrios que ha tenido que hacer el presidente, tienen más que más ver con eso. El cambio ha llegado al Parlamento, pero el cambio no ha llegado al Gobierno, empezando por el presidente.

P. ¿Durará la legislatura lo suficiente como para implantar todas las medidas del pacto?

R. La legislatura no tiene por qué ser corta. Si el PP y Rajoy quieren ser presidente más tiempo, cosa que tendría sentido porque es su segundo y además su último mandato; si el PSOE seguramente necesita tiempo y quiere tiempo para rehacerse y tener un proyecto alternativo; y si Ciudadanos quiere que se cumplan estas medidas, todo tiende a pensar que la legislatura quizás va a ser menos corta de lo que algunos se piensan. Seguramente a Podemos le gustarían elecciones cada tres meses, pero al resto de grupos nos interesa que esto dure y sea fructífero. No tengo indicios para pensar que la legislatura sea muy corta, otra cosa es que sea compleja, que lo va a ser.

P. ¿Qué Rajoy espera encontrarse?

R. El discurso del primer debate abrió la puerta a que muchos pensáramos que había un mea culpa, una especie de ‘lo he entendido, esto va a cambiar, estoy forzado a dialogar’. En el discurso del sábado se puso la venda antes que la herida. Tengo esa duda, qué Rajoy nos vamos a encontrar. Por mucho que nos quiera trasladar la responsabilidad a la oposición, es él quien tiene que entender que tiene que dar un giro en algunas políticas y en reformas estructurales. El gran reto que tiene España por delante no es parchear de mercado laboral, la educación, la justicia, sino reformarlas de arriba abajo.

P. ¿Cómo logrará sacar adelante esas reformas si necesitan el apoyo de otros partidos?

R. La paradoja es que con 32 escaños le hemos arrancado una serie de compromisos a este Gobierno en minoría, y que el PSOE, con 85, ha tenido que abstenerse sin ninguna condición, gratis, sin cambios de políticas concretas. Espero que el PSOE se sume. Hay una pasarela, una vía abierta, que son las 100 reformas comunes (de los acuerdos que ha firmado con los dos partidos). Espero que el PSOE y Ciudadanos puedan dar un viraje a la política del PP haciendo fuerza con esos 117 escaños que representamos los dos grupos y que Podemos se pueda sumar en algunos temas. No quiero cerrar la puerta a ningún acuerdo ley por ley, porque los cuatro grupos tenemos que tener cintura para entendernos.

P. ¿Y cómo evitará que el PP monopolice los éxitos de las reformas?

R. Uno de los retos comunicativos de Ciudadanos es que todas las reformas que nosotros exigimos las ponga en marcha el Gobierno y que la gente sepa que son de Ciudadanos también. La pregunta es: ¿alguien piensa que Rajoy quiere poner en marcha una comisión de investigación contra su corrupción, acabar con los aforamientos, un pacto educativo después de la LOMCE? Hay una parte comunicativa buena para Ciudadanos y mala para España: como el PP no ha hecho nada de eso en cuatro años y además Rajoy es inmovilista por naturaleza, seguramente todo lo que sean reformas tiene más que ver con el sello naranja que con la voluntad de autoenmienda de un presidente que hemos visto nombrando el gobierno que no tiene mucha. Es un reto explicarlo, pero tampoco me obsesiona. Al final del camino, lo que tenemos que intentar es que la gente diga, estando Ciudadanos controlando al gobierno ha sido mejor que con mayoría absoluta de este gobierno. Hay un escepticismo con esta legislatura que incluso nos ayuda. Todo el mundo piensa que va a ser un desastre, que no va a haber manera de sacar nada. Pues todo lo que salga…

P. Sin embargo, su situación es esquizofrénica: quiere ser oposición, pero debe votar medidas con el gobierno. ¿Cómo manejará eso?

R. Es hacer la oposición en lo que el gobierno no cumple, o no hace bien, y luego, en los temas importantes, de país, de Estado, estar juntos, con el PSOE también y con Podemos si se puede también. No me siento incómodo. No creo que sea esquizofrénico. Es un papel de oposición distinto al de la oposición como se ha entendido en España en los últimos 35 años. En algunos países centroeuropeos o nórdicos es muy habitual que los partidos de la oposición negocien con el gobierno y aprueben los Presupuestos. Y no pasa nada. ¿Cuánto le importa a un ciudadano que se abstenga o vote a favor un partido a cambio de unas partidas presupuestarias concretas? Yo creo que no penaliza. La sociedad va un paso por delante de la endogamia política y periodística en este ámbito. No creo que sea esquizofrenia. Es un ejercicio mucho más abierto de hacer política.

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