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Alberto Olmos

Notodo Notodo 06/04/2016 Lola J.C Elkin
Imagen principal del artículo "Alberto Olmos" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Alberto Olmos"

Entrevista: Lola J.C Elkin
Notodo: Guardar las formas es un libro de relatos cortos, usted ya tiene publicadas siete novelas (además de otros trabajos). Por lo general, el orden suele ser al revés: empezar con lo ligero para meterse en densidades. ¿Meterse en un libro de narrativa breve ahora es un respiro después de su última novela Alabanza (la más larga y ambiciosa de su bibliografía)?
Alberto Olmos: No, un respiro no es. Si quisiera descansar de escribir, no escribiría. No concibo ninguna etapa de mi escritura como un momento de relax frente a otras que fueron más intensas. Justamente la intensidad es la esencia del propio hecho de escribir. Me puse con los cuentos, para darte más detalles, precisamente porque me parecían lo más estimulante y desafiante que podía hacer en esos momentos. Como con mis novelas, pensé en mi libro de cuentos en marcha como el mejor de mis libros.
Es un libro más accesible para el lector de hoy, acorralado por decenas de novedades y de novelones
NTD: Y para el lector que no ha leído alguno de sus libros anteriores (y/o solo le conocen en su faceta de Juan Mal-Herido el bloguero y crítico literario), ¿es esta una oportunidad más ligera de acercarse a su obra?
A.O: Bueno, son 130 páginas y 12 historias, no cabe duda de que es un libro más accesible para el lector de hoy, acorralado por decenas de novedades y de novelones. Al mismo tiempo, puedo decirte que, si bien mis novelas tienen un componente autobiográfico muy reconocible, estos cuentos -por decirlo de alguna manera- huyen de mí, lo cual sí que ha constituido un alivio, ahora que lo pienso.
Estos cuentos huyen de mí, lo cual sí que ha constituido un alivio
NTD: Guardar las formas está compuesto por doce historias (un número con muchas connotaciones) que se dividen en dos bloques de seis cuentos. El primero empieza con un verso algo bíblico de César Vallejo y el segundo lo abre una frase de “paradójica apatía vital” extraída de los diarios del bailarín ruso Nijinsky. ¿A qué responde esta división?
A.O: Mi primera decisión a la hora de escribir un libro de cuentos fue titularlo Guardar las formas. Quería marcarme desde el principio la premisa estética de que cada cuento fuera distinto de los demás, con un planteamiento, un tono o una voz absolutamente novedosa dentro de la antología. Esto conllevaba algún riesgo porque, normalmente, a críticos y lectores les gustan los libros de cuentos donde todos los cuentos son exactamente iguales, escritos, digamos, desde la misma conciencia. A la hora de ordenar estos cuentos en principio tan diferentes, acabé detectando dos timbres en las historias; uno era la emoción y otro era la alegría o el juego, de modo que puse los cuentos más "humanos" en una parte, la primera, con cita de Vallejo, y los otros en la segunda parte, con cita del loco canónico que fue Nijinsky.
A críticos y lectores les gustan los libros de cuentos donde todos los cuentos son exactamente iguales
NTD: Los primeros relatos de cada apartado tienen en común un final desconcertante para el lector, del tipo que te hace releer la última página de nuevo para ver si es que se te ha pasado algo que te lo aclare. Una forma de conseguir varias historias diferentes según quién la haya leído. ¿Es esa su intención o es algo más sencillo que todo esto?
A.O: Como te digo, buscaba variedad, de modo que en mi libro hay finales abiertos, cerrados, sorprendentes y, supongo, decepcionantes. Lo más difícil de escribir un cuento -al menos un cuento como Dios manda, es decir, un cuento donde algo es contado- es el final.
Lo más difícil de escribir un cuento es el final
NTD: Como interpreta la cita de Nadal Suau para El Cultural que aparece en la faja promocional de Guardar las formas en la que dice que “(Usted) se toma en serio al lector” (refiriéndose a su anterior novela)... ¿funciona para este libro también?
A.O: No lo interpreto en ningún sentido. La reseña de Nadal Suau de donde sale esta cita corresponde a mi novela Alabanza. Fue una reseña tan pobre que prefiero no pensar en ella.

NTD: Usted no es de los que escriben pensando en la crítica, los premios o tan si quiera un tipo de lector, ¿para quién escribe entonces?
A.O: Escribo para un lector ideal que soy yo mismo, como dijo no sé quién.

NTD: Leí en una ocasión que decía usted que toda su obra es de alguna forma autobiográfica y aunque según plantea este es un libro para “dar voz a los otros y huir de sí”, es curiosos que casi todos los relatos tienen protagonistas masculinos y muchos de ellos están escritos en primera persona. Me sigue pareciendo una narrativa que tiene que ver mucho con su persona, una visión además bastante masculina.
A.O: De las 12 historias, tres están protagonizadas por mujeres y otras dos o tres por parejas o por conjuntos de personajes que incluyen mujeres; no alcanza la paridad, pero anda cerca.
Hay escritores que no pueden hacer nada consigo mismos en el papel
NTD: ¿Es más fácil hablar de los demás que de uno mismo?
A.O: Depende de la aptitud del narrador. Hay escritores que no pueden hacer nada consigo mismos en el papel, y que, sin embargo, son capaces de retratar a los otros con envidiable vitalidad. Otros, por el contrario -y será mi caso-, se muestran dubitativos a la hora del retrato ajeno por falta de imaginación y por la necesidad de esa muleta que tan bien conocía Nabokov y que se llama "detalles".

NTD: El tema de la identidad es recurrente en su obra… ¿tiene más tiempo el escritor para explorarse a si mismo y contárnoslo a los demás? ¿Es esa su labor además de “entretener”? Como bien escribe usted “hay personas que no tienen tiempo para pararse a ver como se les acorta la cuerda”...
A.O: Bueno, el tiempo de observación lo disfrutan los parados, los rentistas o los juilados, cosas todas ellas que quizá sea yo sin saberlo a ciencia cierta. La identidad me interesa en la medida en la que es un legado que uno va reconociendo a medida que se deshace de él (digamos, cuando uno ha nacido en un pueblo y acaba viviendo en la gran ciudad, por ejemplo).
La identidad me interesa en la medida en la que es un legado que uno va reconociendo a medida que se deshace de él
NTD: "Nadie quiere ser el escritor que sostiene un botijo” es una frase suya. Usted que viene de un pequeño pueblo de Segovia, ¿qué opina de esa necesidad de huir y aparentar, presentarse como otro; sea para parecer más internacional, crearse un personaje más “atractivo” (o lo que sea)?
A.O: Creo que en España la llamada literatura postmoderna la han hecho sobre todo escritores de provincia por un simple complejo de inferioridad. Seguramente alguno de mis libros se inscriba en este diagnóstico. Ahora mismo, debido a mis años y a mi escepticismo, ser guay o moderno es lo último que me interesa. Nunca tuve madera, en realidad, para ser moderno.

NTD: La pose es algo que está más en boga que nunca, con el narcisismo de las redes sociales para alimentarlo. Una de las constantes en su obra es esa necesidad de innovar, sorprender, experimentar, polemizar incluso… ¿es eso la posmodernidad literaria?
A.O: La postmodernidad la define perfectamente Ben Lerner en 10.04. La palabra clave, en efecto, es impostura. No hay contenido, sólo hay una promesa de contenido, una ilusión de sustancia. A fin de cuentas, no hay mucha diferencia operativa entre haber leído Guerra y Paz y decirlo y no haber leído Guerra y Paz y decir que sí la has leído.
La palabra clave de la postmodernidad es la "impostura"
NTD: ¿La vida se divide en historias aisladas que van sucediendo inconexamente como en un libro de relatos o se parece más a los capítulos secuenciales de una novela?
A.O: Me decanto por la segunda opción.

NTD: ¿A quién le recomendaría este libro?
A.O: A los lectores de cuentos que buscan algo distinto.
En España la llamada literatura postmoderna la han hecho sobre todo escritores de provincia
NTD: Los hábitos de lectura están cambiando, nos pasamos el día leyendo más pero peor. Que si mensajes, correos, tweets, posts, titulares. El lector medio no se acaba de leer ni un artículo entero cuando menos una novela…. ¿nos hemos viciado con el formato breve?
A.O: Sí, en esto y en la pasión por vendernos felices. Con todo, el género del cuento no parece haber salido beneficiado de esta deriva, dado que se lee y vende igual de poco que siempre.

NTD: Decía Keneth Goldsmith que vivimos en un tiempo de textos y citas (que no de imágenes), leer leemos mucho, pero mal. ¿qué opina usted?
A.O: Me encanta Kenneth Goldmisth y necesito dos semanas para saber si estoy de acuerdo con sus opiniones.

NTD: Dice que hay más escritores que lectores. ¿Para qué sirve un escritor si nadie lo lee?
A.O: Ni aún leído tiene gran utilidad, así que imagina la desolación de escribir para nadie.
La irrelevancia (futura) de la literatura me parece inevitable
NTD: ¿Cree usted que la muerte de la literatura está por llegar tal y como anticipaba de forma ficcional en Alabanza?
A.O: La muerte no creo, pero su completa irrelevancia -una vez desaparezcan los popes intelectuales de nuestros días, como Mario Vargas Llosa- me parece inevitable.

NTD: ¿Cómo se enfrenta a su nueva labor de editor invitado para este 2016 en Caballo de Troya?
A.O: Muy alegremente, dado que en este encargo sólo me ha tocado lo mejor de la labor de editor: elegir libros, descubrir autores, sin la menor presión por las ventas o los temas a publicar.

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