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Alberto y Charlene esperan su primer hijo

EL PAÍS EL PAÍS 30/05/2014 Mábel Galaz
Alberto y Charlene de Mónaco, el pasado fin de semana en el Gran Premio de fórmula-1. © Proporcionado por ElPais Alberto y Charlene de Mónaco, el pasado fin de semana en el Gran Premio de fórmula-1.

Alberto y Charlene de Mónaco han anunciado que esperan su primer hijo y que el nacimiento se producirá a finales de año. La noticia llega cuando están a punto de cumplirse tres años de su enlace y en medio de constantes rumores de crisis matrimonial. "El príncipe y la princesa de Mónaco están encantados de anunciar el embarazo de la princesa Charlene. El nacimiento está previsto para finales de año", indicó la pareja en un escueto comunicado difundido por el Palacio monegasco.

Desde que se casó con Alberto de Mónaco, Charlene se ha convertido en una princesa con códigos propios, alejados del protocolo que se les supone a las personas de su condición. Por todo ello, su matrimonio está permanentemente bajo sospecha. Sus ausencias son escrutadas al máximo. Al margen de sus idas y venidas, Charlene ha vivido hasta ahora acechada por las fechas y por la obligación de dar un heredero al Principado.

Hace nueve meses, la que un día fue nadadora, se dejaba oír. No es la princesa de Mónaco una mujer proclive a las declaraciones, quizá porque su papel institucional sea de mero consorte en un Principado en el que las apariencias son muy importantes. Pero entonces habló para acallar rumores, para asegurar que su matrimonio iba bien y anunciar que, pasado un periodo que calificó de adaptación a su nuevo papel, estaba lista para ser madre. Y ahora la noticia por fin se ha producido.

Alberto es padre de dos hijos reconocidos - un niño y una niña-, nacidos fuera de su matrimonio, por lo que no figuran en la línea de sucesión al Principado. Hasta ahora se barajaba la posibilidad de que Andrea, el hijo mayor de Carolina y Stefano Casiraghi sucediera a su tío. De hecho el joven se casó el pasado invierno por la iglesia después de haberlo hecho en verano solo por lo civil.

A los monegascos, residentes en un trozo de tierra que goza de grandes beneficios fiscales y que lucha desde siempre para no ser engullido por Francia, les importan mucho los movimientos de Charlene porque de su matrimonio depende en gran parte la existencia del Principado. Alberto se casó a los 55 años para dar continuidad a su dinastía. Ahora respiran más tranquilos.

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