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Alcalde sin vara pero con valores

La Vanguardia La Vanguardia 15/06/2014 Enric Sierra

"¿Cómo está tu mujer? ¿No habrá empeorado, verdad?" Esta es la pregunta que más le formulan al alcalde de Mataró, Joan Mora, desde que hace diez días anunció que no se volverá a presentar como candidato a la alcaldía para poder estar junto a su mujer enferma. El alcalde no da un paso por la calle sin que alguien le pare y se preocupe por la salud de su esposa. Paseando el miércoles por el centro de Mataró, un coche se para, baja la ventanilla y una mujer le espeta: "¿Cómo está Pili?". La conductora es Núria, una vecina que también ha pasado por un mal trago similar.

El anuncio de la renuncia a la reelección tras sólo un mandato como alcalde ha causado sorpresa y ha hecho saltar por los aires el tópico de que los políticos se aferran al cargo eternamente. Pero también ha alimentado la especulación vecinal sobre un empeoramiento de la enfermedad de la esposa de Mora. "Pili está bien. Después de más de un año de lucha y de lidiar con las secuelas del tratamiento, las últimas pruebas han salido bien y ahora seguimos los controles", explica Mora.

No hay gato encerrado tras la renuncia. Se trata de una opción personal basada en la manera de entender la vida de un alcalde que ha antepuesto a su mujer al poder o a una prometedora carrera política. "La vida nos ha dado una nueva oportunidad y vamos a aprovecharla para estar más juntos", aclara el alcalde.

Este alcalde de comarca es un empresario hecho a sí mismo. Nació hace 50 años en Arenys de Mar en el seno de una familia de agricultores. Sus padres Joan y Rosa le inculcaron desde pequeño la cultura del esfuerzo y la importancia de la familia. Como tantos otros, combinó el trabajo y los estudios. Por las mañanas, ayudaba a su padre en el huerto o acompañaba a su madre a vender la fruta y verdura en los mercados.

Por las tardes y noches acudía a clase de Formación Profesional, unos estudios que reivindica siempre. Allí conoció a Pilar Aparicio, la primera y única novia que entró en casa de sus padres y con la que se casó a los 22 años. "He tenido mucha suerte, su apoyo ha sido fundamental. Sólo una familia muy unida puede soportar la dedicación absoluta que hoy requiere la política local", argumenta. Tienen dos hijos. Marc trabaja en la empresa familiar como responsable de movilidad y Joan aún está estudiando.

Acabados los estudios, Joan Mora se especializó en software para dar soluciones administrativas a las empresas. Eso le llevó a fundar su empresa Kriter y a viajar por todo el mundo para ofrecer sus productos y aprender todo lo que podía. Pero siempre ha llevado metido el gusanillo de la política. Milita en CDC desde 1991, aunque ha querido estar en un segundo plano. Llegó a la candidatura de rebote porque el alcaldable designado para las elecciones del 2007 renunció y se vio obligado a dar el paso. No le hacía falta. Más bien, le complicaba la vida profesional y personal.

Por eso, Joan pactó con Pili que sólo serían ocho años. La primera legislatura la pasó en la oposición y hace tres años dio la campanada y ganó por la mínima. Su partido lo vivió como una hazaña equiparable a la victoria convergente en Barcelona ya que ambas ciudades eran tradicionales feudos socialistas.

Pili se adaptó bien a la vida municipal y acompañaba a su marido a todos los actos que podía. Hasta que llegó el 11 de febrero del 2013. Joan y Pili recibieron ese día los resultados médicos que confirmaron la mala noticia. El cáncer entraba en casa del alcalde de Mataró y Pili iba a afrontar la prueba más dura de su vida. Al día siguiente, Joan Mora debía viajar a Madrid junto con todos los líderes de los grupos municipales del Ayuntamiento para pedir al Congreso de los Diputados un compromiso político que resolviera la estafa de las acciones preferentes de Caixa Laietana. Más de 6.000 familias de la capital del Maresme tenían atrapados los ahorros de toda su vida en esta trampa financiera. Un diputado de Madrid, que supo la circunstancia personal de Mora, le llamó para disuadirlo del viaje y para ofrecerse como interlocutor del problema. No hizo falta. El alcalde presidió la comitiva y las siguientes batallas para intentar resolver el drama económico de miles de familias de Mataró. De ahí surgió el apelativo del "alcalde de las preferentes", como llaman a Mora en algunos círculos políticos.

Este último año y medio han sufrido juntos la enfermedad y la pasada Navidad tuvieron la conversación clave. El pacto era de ocho años, aunque la expectativa política era buena para ser reelegido el año que viene. "Pili temía que me echara atrás de la promesa. Vi en sus ojos que no podía seguir, que la haría sufrir, y eso no lo podía permitir".

En estos meses se ha cocinado el anuncio en secreto y el momento culminante fue la conversación de casi dos horas que tuvo con el president Artur Mas en el Parlament, solo interrumpida por las llamadas a votación. Mas lo entendió perfectamente. El president también vivió en casa una situación parecida y ya superada. "Ya sé que no hay nada que hacer, es una lástima. Pero los convergentes cumplimos con nuestra palabra", parece que le dijo Mas refiriéndose a la promesa hecha a Pilar.

¿Y ahora qué? "Pues acabar el mandato, propiciar un relevo adecuado y volver a trabajar en mi empresa", responde Mora sin esconder que sentirá nostalgia del contacto político con la gente. Al todavía alcalde le produce cierto reparo haberse convertido en noticia y estar en boca de sus vecinos por su loable decisión. "No soy ningún héroe. Los héroes de verdad son los que no pueden elegir ante una situación como esta. Yo tengo la suerte de haber podido comprar mi libertad y tener una alternativa. Muchos otros no pueden". ¿Volverá a la política si le ofrecen un cargo de mayor rango? "Nunca se sabe. Pero ahora debo estar con Pili, que hoy es la mujer más feliz del mundo".

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