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Algo se mueve en España

El Mundo El Mundo 11/06/2014 EDUARDO J. CASTELAO
© Proporcionado por elmundo.es

Estrenaron petos morados ayer los jugadores de la selección y, haciendo recuento, alguien creyó ver el equipo contra Holanda. Pero eso fue hasta que otro alguien cayó en la cuenta de que en ese presunto equipo no estaban ni Xabi Alonso ni Andrés Iniesta. Y claro, eso no coló. No lo hizo ni entre uno de los 2.000 aficionados -y aficionadas también- que hicieron una enorme fila alrededor del muro de la ciudad deportiva. Quiso la selección abrir el entrenamiento a la gente de Curitiba y se llenó la grada de uno de los campos. Allí volvió a entrenar la selección, el penúltimo ensayo antes de viajar hoy mismo a Salvador de Bahía. Antes, probará en el primer entrenamiento a puerta cerrada, y será probablemente ahí donde se termine de intuir quiénes iniciarán la defensa del Mundial.

Lejos ya de los ojos del público, y de la prensa, Del Bosque seguirá hoy testando, y meditando, qué hacer con el once del viernes contra Holanda. De lo poco que sale desde el lugar de concentración, hay opiniones para todos los gustos. Hay quien piensa que se va a volver a ver a la España más reconocible, incluyendo las caras de siempre, y hay quien piensa que Del Bosque va a darle una vuelta al equipo desde el principio, sin esperar al resultado del primer encuentro. En todo caso, los focos se centran estos días en dos futbolistas, que en realidad son tres: Piqué, Iniesta y, por extensión, Xavi.

El central del Barça es la pareja previsible de Sergio Ramos -de hecho ayer compartió peto morado-, pero en los últimos entrenamientos en Washington y en estos primeros de Curitiba, es siempre Javi Martínez el que acompaña al sevillano (hasta ayer). Además, el jugador del Bayern es el único futbolista que ha completado los 90 minutos en los tres últimos amistosos (Italia, Bolivia y El Salvador) y todos ellos en el centro de la defensa, ese lugar en el que ya es un habitual en el Bayern -aunque en la eliminatoria contra el Madrid no actuó ahí-.

Dejar en banquillo a Piqué, sin embargo, es una de esas decisiones que un entrenador medita mucho, por quién es y por lo que representa. Una temporada irregular, y una lesión persistente desde el mes de abril, una fisura en la cadera, puede no ser suficiente para echar a un lado, de inicio, a uno de los mejores centrales del mundo. El resto de la defensa sí está clarísimo: con Casillas por detrás, Azpilicueta, Ramos y Jordi Alba no admiten discusión de momento, y eso que al lateral izquierdo hay una muela del juicio que le trae por la calle de la amargura, y ayer se fueron a ver a un dentista al tiempo que los médicos consultaban a la FIFA qué medicamentos podían darle para pasar el trago.

Por delante, las dudas se multiplican. El buen momento de Silva, engarzar a Diego Costa en el entramado, el estado de forma de Xavi, la posición de Iniesta, la polivalencia de Cesc, la verticalidad de Pedro... Un montón de variables con las que el seleccionador se encuentra a la hora de afrontar el debut, una piedra siempre compleja de levantar. Dicen quienes le conocen bien que a estas alturas él tiene perfectamente claro quién va a jugar contra Holanda y quién contra Chile, y que estas pruebas enseñadas en los ensayos pueden ser para el primero o para el segundo de esos partidos. Por resumirlo, todo dependerá de la posición en la que inicie Iniesta.

Dando por hecho que la pareja Busquets-Xabi Alonso es intocable, la colocación del manchego condiciona el resto de ubicaciones y hasta de nombres. Si apuesta por Iniesta al lado de la pareja de mediocentros -lo que supondría la suplencia de Xavi, un futbolista al que se le escudriñan todos los movimientos en esta concentración- arriba jugaría con la variante de un delantero centro (Costa o Torres) y dejaría espacio para Silva y Pedro, incluyendo la teoría de que Costa podría jugar en un lado -como hizo Torres tantas veces- y ser Silva el falso delantero. Del mismo modo, cabe la posibilidad de encontrarse al equipo más reconocible, con Xavi junto al doble pivote e Iniesta, Cesc de falso delantero y un puesto a repartir entre Silva y Pedro. Eso le daría a Del Bosque la tranquilidad de jugar como siempre, con los de siempre y, en función de cómo salga la prueba, cambiar.

El ajedrez de Del Bosque Helicóptero de vigilancia

Dudas y una tercera opción. Esas son las dos opciones más factibles, pero cabe incluso una tercera. La insinuó Del Bosque en Sevilla, en el amistoso contra Bolivia del pasado 30 de mayo. Ahí, con Iturraspe como único mediocentro, recuperó el 4-1-4-1, opción con la que llegó el técnico a la selección y que fue habitual hasta que introdujo el doble pivote Xabi Alonso-Busquets. Esa opción concedería mayores elucubraciones, con Busquets por delante, una posible línea de cuatro con Xabi, Xavi, Iniesta y Silva (o Pedro) y un delantero centro.

A la hora de comer se fue formando un lío alrededor del lugar donde entrena la selección. Unas 2.000 personas esperaron pacientemente a que abrieran las puertas y soportaron los cacheos - leves, las cosas como son - del personal de seguridad. Un helicóptero, el ruido de su motor, le daba a la escena cierto aire de película, y cuando llegó el autobús de la selección desde la residencia aquello se desató. Hubo gritos para Shakira - eran para Piqué, pero aludían a su chica - , para Torres y para Ramos. Los chicos de Del Bosque sujetaron y les dieron la bienvenida con una pancarta de un patrocinador: «46 millones latiendo», mientras el público, entre el que había algún 'infiltrado' español, ondeaba las banderitas patrias, mezcladas con algunas de Brasil.

ANÉCDOTA

Niño Casi al acabar la sesión, cuando quedaban pocos jugadores sobre la hierba, un niño se saltó el cordón de seguridad y logró llegar corriendo hasta Piqué, que lo recibió con un abrazo cariñoso. Después de cambiar unas palabras con el chaval y antes de que los guardias de seguridad lo devolvieran a su sitio, el central del Barça le regaló la sudadera con la que había entrenado. Y claro, el crío se fue con una sonrisa que no cabía en todo el estado de Paraná. Con la gente ya camino de sus casas, los jugadores volvieron a la tranquilidad de sus instalaciones.

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