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Aquí no hay paro: los trabajos tecnológicos del futuro con más salida laboral

El Confidencial El Confidencial 17/10/2016 Lucía Caballero
(MKzero) © Externa (MKzero)

En menos de cinco años se habrán perdido unos cinco millones de empleos debido a la automatización de procesos en las empresas. Esta es una de las conclusiones del informe ‘El futuro de los trabajos’, elaborado recientemente por el Foro Económico Mundial, donde los expertos de la organización indagan en las consecuencias que la Cuarta Revolución Industrial que estamos viviendo tendrá en la vida laboral de los trabajadores presentes y en las generaciones venideras.

Aunque los avances tecnológicos son los causantes de la desaparición de puestos de trabajo, también impulsan el fenómeno contrario. Gracias al desarrollo de áreas como la robótica, la impresión en 3D o la realidad virtual, surgirán nuevas oportunidades profesionales. Algunas ya podemos intuirlas, pero si miramos un poco más hacia el futuro, seguramente “se crearán profesiones que aún ni hemos imaginado”, tal y como dice a TeknautasNicolás Alcalá, exalumno de la Singularity University y cofundador de Future Lighthouse, una empresa pionera en creación de contenidos en realidad virtual (VR).

“Nadie pudo haber predicho hace 20 años los tipos de trabajos que existen hoy”, coincide Ian Goldin, investigador especializado en globalización y desarrollo de la Universidad de Oxford. Sin embargo, en base a las tendencias actuales en tecnología, se pueden hacer algunos vaticinios.

El auge de la robótica en medicina y veterinaria, con el desarrollo de miembros biónicos y prótesis inteligentes, hará que los conocimientos técnicos sean cada vez más importantes en las clínicas. Por eso, Ayah Bdeir, CEO de la ‘startup’ Littlebits y científica del Media Lab del MIT, define la “veterinaria robótica” como un área con futuro. Los expertos en este campo atenderían tanto a animales con chips, implantes o patas biónicas como a mascotas totalmente electrónicas.

También en el ámbito de la salud, los avances en la creación de órganos artificiales en el laboratorio, ya sea ‘in vitro’ o mediante impresión 3D, son cada vez más prometedores. Una vez puedan fabricarse unidades totalmente funcionales y completas, se necesitarán una especie de “agricultores de órganos” −como los denominan en el Foro Económico Mundial− para llevar a cabo esta labor a medio camino entre la biología y la ingeniería.

(Natural Machines) © Proporcionado por El Confidencial (Natural Machines)

Las impresoras 3D se han convertido en protagonistas de áreas que van más allá de la medicina, como la gastronomía y la aeronáutica, cada una con unas exigencias diferentes. No es lo mismo fabricar instrumentos como un lutier ‘maker’ que piezas de aviones, ropa o platos de comida. En Natural Machines, donde se ha gestado la máquina Foodini (una impresora de alimentos en 3D), quieren que los chefs conciban el aparato como un electrodoméstico más de cocina. Esto no quita para que aquellos decididos a utilizar Foodini necesiten un pinche tecnológico que les asesore con ingredientes y recetas.

“Sabemos que hay cocineros interesados en abrir un restaurante donde todos los platos estén impresos en 3D”, cuenta Lynette Kucsma, CEO de la compañía con sede en Barcelona. “Este tipo de proyectos requieren un conocimiento más amplio sobre las texturas y cómo afectan ciertos factores, como la gravedad, a la impresión de alimentos en tres dimensiones”.

Cultura con sombra tecnológica

“Las áreas relacionadas con la industria artística, como la música, el teatro, el cine y el diseño, no van a verse tan afectadas por la automatización”, indica Goldin. Claro que sus profesionales también se han subido a la ola tecnológica: “Estoy convencido de que, en unos 20 o 30 años, el 90 % de lo que produzcamos en cine será en tres dimensiones”, vaticina Alcalá. Habrá empleos que pierdan importancia en la transición, como el de operador de cámara, y otros que ganarán protagonismo, como el de “artista de ‘previs’ [de previsualización]” especializado en recrear escenas en VR y los puestos relacionados con la fotogrametría, “una técnica que se utiliza en realidad virtual para capturar en fotos un lugar y convertirlas en 3D”, explica Alcalá.

Ya existen psicólogos que utilizan la realidad virtual en sus terapias, pero el español alude a unas posibles sesiones de ‘coaching’ impartidas en un mundo recreado en tres dimensiones. Y si estos universos inventados llegan a convertirse en algo cotidiano, como una especie de sueños lúcidos en los que sumirse voluntariamente, “generar estos mundos para otros acabará siendo una profesión”, aventura Alcalá.

(Universidad de Texas) © Proporcionado por El Confidencial (Universidad de Texas)

La creación de contenidos en nuevos formatos se hará necesaria en áreas tan dispares como la educación, donde la realidad virtual también tiene cabida, o el desarrollo de asistentes virtuales. Si antes bastaba con un rudimentario Clippy para ayudar a los usuarios, ahora sirvientes como Siri, Cortana o Google Assistant tienen todo un equipo de guionistas y locutores a sus espaldas para ponerles palabras y voz.

De manera similar a lo que ocurre en ‘Second Life’, otros empleos tienen una versión digital. Es el caso de algunas profesiones vinculadas al deporte corpóreo, recientemente trasladadas al terreno de los ‘eSports’: entrenadores, ‘managers’, ojeadores y personas dedicadas a la compraventa de jugadores virtuales o naves del espacio.

En un lado más científico, la climatología y la genética figuran en la lista de sectores a observar. Bdeir hablaba de ingenieros climáticos capaces de diseñar y manejar herramientas tecnológicas para manipular la meteorología (al menos hasta cierto punto).

Pero independientemente de que puedan conseguir que no llueva cuando vayamos a salir de viaje, existirá la posibilidad de elegir otras alternativas. En el Foro Económico Mundial mencionan a un posible “especialista en ‘holoportation’”, una especie de teletransporte basado en hologramas, que nos permitirá trasladarnos a cualquier lugar del mundo o tener una reunión sin movernos de casa.

Alcalá propone cambiar las tornas para que, en vez de llevar una imagen a ese destino, sea otra persona la que te preste su vista (e incluso todo su cuerpo) para vivir una experiencia sin estar presente físicamente. “Seguro que habrá personas a las que podrás pagar para que sean tus ojos, por ejemplo, en un congreso al que no puedas asistir”, dice. Este representante virtual se encargaría de grabar y retransmitir el evento el tiempo real, mientras el asistente remoto observa sus movimientos en realidad virtual y le da instrucciones.

Según Goldin, la creatividad se convertirá, más que nunca, en un valor destacado en cualquier sector. El ‘marketing’, la imagen de marca y las relaciones públicas seguirán en manos humanas y ganarán popularidad en los próximos años. Porque los datos y la robótica, dos motores claves de la evolución en el mercado laboral, no lo son todo.

(Natural Machines) © Proporcionado por El Confidencial (Natural Machines)

“Cuando comenzaron a trabajar con nosotros hace cuatro años eran ingenieros, pero la impresión de comida en 3D casi no existía”, cuenta Kucsma. Después de todo este tiempo, y tras construir Foodini, “se consideran expertos en tecnología de impresión de alimentos en 3D”, continúa. Esta tendencia será la que predomine “de forma natural” en los próximos años, dada la rapidez con la que se producen nuevos avances.

Para adaptarse a los cambios y permanecer en el mercado, “hay que mantener una mente abierta, la curiosidad y aprender a buscar soluciones a los problemas”, dice Kucsma. La educación, para Goldin, debe pasar de la rigidez de un sistema enfocado únicamente a la juventud a uno que dure toda la vida. “Trabajaremos hasta los 70 u 80 años, y el mundo puede cambiar de forma dramática durante ese tiempo”, advierte el profesor de la Universidad de Oxford.

Así, el principal secreto para sobrevivir en un mercado laboral mutable es la “actitud ante los cambios”, indica Goldin. No se refiere solo a cambiar de trabajo, sino también a “adquirir nuevas destrezas, cambiar de carrera laboral, de empleo, de ciudad”. Para el cofundador de Future Lighthouse, las generaciones actuales y venideras deben “ser líquidas, adaptables” y saber que quizá todo lo que sepan hoy “no les va a valer de nada en cuatro años”. En otras palabras y poniendo un símil tecnológico: “Estamos pasando de comportarnos como discos duros que almacenan información […] a ser memorias RAM que no la guardan, pero saben cómo procesarla”, concluye Alcalá. Renovarse o quedarse atrás.

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