Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Así ha sido la cuenta atrás de la Princesa de Asturias

Logotipo de El Mundo El Mundo 07/06/2014 CONSUELO FONT / COTE VILLAR

La Princesa Letizia (Oviedo, 1972) conocía la decisión de su suegro de abdicar en cualquier momento tras las elecciones europeas, pero no supo la fecha exacta en que se iba a hacer hasta el mismo lunes. Fue cuando el Príncipe Felipe aterrizó en Torrejón de Ardoz procedente de El Salvador a las ocho de la mañana de ese 2 de junio. Al llegar a la Zarzuela, el patrón -como llaman cariñosamente a Don Juan Carlos sus hijos- le comunicó que ése era el día en que había decidido abrir otro capítulo en la historia de España. Tras salir de la reunión con su padre en Zarzuela, mientras comenzaba la cuenta atrás y se avisaba a Rajoy de que debía acudir a la residencia de los Reyes, Felipe de Borbón se marchó al chalé cercano donde reside con la Princesa de Asturias y sus hijas. Letizia estaba allí, esperándole. Lo que se dijeron en ese momento crucial para sus vidas forma parte de su intimidad y jamás lo sabremos.

La no tenía ningún acto oficial esa mañana. En realidad, ningún miembro de la Familia tenía ocupada la agenda, salvo el Rey, que canceló un compromiso en Barcelona, entre otras gestiones de vértigo. Letizia se preparó para ir a Zarzuela. Justo después de que saliera el presidente del Gobierno y antes de que el equipo que Televisión Española había enviado a toda prisa a Zarzuela entrara en el despacho del Rey, la Princesa y la Reina entraron un momento. Compartieron unos minutos con el monarca y salieron, a juzgar por los presentes, bastante emocionadas.

Probablemente, y esto ya es especulación, la periodista que hay en la Princesa de Asturias no se despegó después de la televisión, la radio y las redes sociales (donde se sabe que es muy activa aunque con perfil anónimo). Vería a sus antiguas compañeras Pilar García Muñiz o Ana Blanco hacer virguerías en el eterno directo de Televisión Española. Comprobaría la generosa acogida con la que la opinión pública había tomado la personalísima decisión del Rey. Y haría repaso de estos 11 años de aprendizaje como Princesa de Asturias, que daban paso a una nueva etapa como reina consorte.

Una década de "altibajos" -como la propia Zarzuela definió el matrimonio de los Príncipes- en la que los momentos más difíciles se vivieron el verano pasado. Pero, según explican fuentes del entorno de la Princesa, las cosas cambiaron a partir de enero, cuando Don Juan Carlos expresó su deseo de abdicar la corona. Según estas fuentes, la noticia revitalizó el proyecto común con el Príncipe. Se abría un panorama totalmente nuevo, un nuevo reto donde ella y Don Felipe podrían marcar su propia impronta. Fue muy significativa la mención que hizo el Rey en su mensaje televisivo de renuncia: "El Príncipe contará, estoy seguro, con el apoyo que siempre tendrá de la Princesa Letizia". De hecho, en los actos públicos que han compartido después de la abdicación han dejado traslucir claramente que la complicidad entre ambos es absoluta, hablándose incluso varias veces al oído.

LE HA LLEGADO EL TURNO

De acuerdo con estas personas de su entorno, Letizia siente ahora que le ha llegado el turno de demostrar hasta dónde una mujer tan perfeccionista y voluntariosa como ella, que siempre ha dado el do de pecho en su trayectoria profesional, es capaz de llegar como Reina. También de imprimir su propio sello a la institución, que hasta ahora gestionaba con mano férrea su suegro. Su papel será distinto al de la Reina Sofía, porque son otros tiempos y otra generación, y está deseando demostrarlo.

Pero a la vez que Letizia es muy consciente de esa responsabilidad, también sabe que las cotas de libertad y de independencia que había logrado alcanzar como Princesa de Asturias con la aquiescencia de don Felipe, se han terminado. Así lo asegura su entorno. Hasta que se asiente el reinado de Felipe VI, doña Letizia ha decidido abandonar sus viajes privados y sus salidas en solitario. Salvo excepciones, sus citas privadas serán siempre acompañada del Príncipe. ¿Será capaz Letizia de sobrellevar el peso institucional sin esas válvulas de escape? Ésa va a ser, a partir de ahora, su gran encrucijada.

Desde el mes de enero en que el Rey les comunicó su intención de dejar la Corona, la Princesa ha tomado una serie de decisiones en su vida personal que han solidificado su imagen pública. La primera medida fue atajar los rumores sobre su presunto divorcio con una batería de salidas convenientemente fotografiadas que tuvieron lugar en apenas 15 días. El 30 de enero, 46 cumpleaños del Príncipe, salieron a cenar al restaurante más de moda de la capital, Diverxo. Al día siguiente, almorzaron con sus hijas en otra conocida pizzería. El sábado, Felipe y Letizia vieron en el teatro Alfil un monólogo de Miguel Noguera, para después reunirse con sus amigos en una coctelería de Malasaña. El 3 de febrero fueron a ver una ópera al TeatroReal, y tres días más tarde hicieron una visita a Granada. Jamás los Príncipes habían hecho tal exposición pública de su vida en común.

RUMORES

Tal y como explica José Apezarena en su oportuno libro Felipe y Letizia. La conquista del trono (La Esfera), los rumores estaban en las más altas instancias del Estado y fueron filtrados por personas del entorno de Jaime del Burgo y Telma Ortiz, con los que se cortó toda relación. El conocido periodista, además, aporta: "Personas que frecuentan a Felipe y Letizia, que han estado en su casa y que han comido con ellos en más de una ocasión, observando su comportamiento en la intimidad, el tipo de relación que muestran, la complicidad existente entre los dos, excluían completamente la hipótesis de un divorcio próximo. 'Tendrían que ser los dos unos actores consumados para fingir que no hay ningún problema entre ellos; si lo hubiera, tendría que notarse y no es así', afirman".

A la solidez personal, se ha sumado una agenda institucional que la retrata mejor. Los actos a los que acude cada vez definen con mayor precisión las causas a las que va a dedicar sus esfuerzos como reina. La primera y principal, las enfermedades raras, con cuya Federación (FEDER) está especialmente comprometida. También la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y aquello que tenga que ver con los avances científicos y la tecnología. Como deslizan fuentes de su entorno, "estos últimos meses se nota que le está dando su propio sello".

Un ejemplo: el pasado 14 de mayo acudió en solitario a la final de un certamen de monólogos, Famelab, en la sala Galileo de la capital. "Son monólogos en los que se habla de la Ciencia de forma cómica. Doña Letizia coincidió con el ganador del año pasado en otro acto, un matemático de La Rioja, él se quedó alucinado cuando la Princesa le dijo que conocía perfectamente el concurso, que le parecía una idea muy divertida y que no se olvidara de invitarla para la final de este año. Así lo hicimos y vino encantada", explican desde el certamen. Letizia estaba en primera línea, con su chaqueta de cuero aplaudiendo entusiasmada en un acto al que, probablemente, la Reina Sofía nunca hubiera acudido.

INVESTIGACIÓN

"Entregada y comprometida", son los dos adjetivos con los que definen desde la AECC el trabajo de Doña Letizia. "Nosotros tenemos bastantes reuniones de trabajo, algunas públicas y otras no. Antes de esas reuniones le mandamos el dossier de lo que se va a hablar y ella se lo prepara concienzudamente. Viene con sus notas, sus dudas y sus aportaciones. Lo que más le interesa a la Princesa es la investigación oncolólogica, que conoce muy bien", detallan en la asociación. ¿Les había dado señales de que esto podía ocurrir? «Ninguna, ¡a todos nos ha pillado con el pie cambiado! Pero nosotros, que trabajamos con ella a menudo, estamos seguros de que vamos a tener una fantástica reina».

"Letizia se ha relajado mucho desde el final del verano", confirman periodistas que siguen habitualmente a la Princesa, "antes lo atribuíamos a que había encontrado por fin su propio camino, ahora pensamos que es porque sabía que su suegro iba a abdicar. Se ha notado mucho en sus compromisos con la Federación de Enfermedades Raras, su bandera más visible". Hay varios ejemplos. El pasado 30 de abril, durante su visita al Colegio María Moliner de Villanueva de la Cañada para presentar un proyecto de FEDER, estaba disfrutando tanto con el acto que empleó mucho más tiempo del que tenía previsto. "Estaban todos los niños en el patio esperándola. Ella se acercó a saludar a uno, luego a otro, fue metiéndose entre todos, le lanzaban las manos, le preguntaban dónde se había dejado la corona, se los ganó enseguida", recuerda la directora del centro, Carmen Mingo. Sin saberlo, a ellos sí les dio pistas de lo que podía ocurrir, al encabezar alguna frase con un enigmático "no sé qué pasará en el futuro..." que, por supuesto, no supieron interpretar.

El pasado 2 de mayo, las Infantas Leonor y Sofía acudieron a su primer acto oficial en la Academia del Aire de San Javier (Murcia). Era la primera señal visible de que el gran anuncio estaba desperezándose en las entrañas de Zarzuela. También para la Princesa Letizia fue un paso adelante. Hasta ahora, había intentado proteger a sus hijas al máximo del ojo público. Ha querido que crecieran viviendo situaciones normales como la de coger un autobús -su abuela Paloma Rocasolano las lleva de vez en cuando- o salir de excursión a la montaña. Pero no son niñas corrientes, algo que doña Letizia parece haber asumido estas últimas semanas ya sin ambages.

A partir de ahora, la exposición pública de Leonor será mucho mayor. Se demostró una vez más en la celebración del décimo aniversario de la boda de los Príncipes, el pasado 22 de mayo. Felipe y Letizia se hicieron fotos con sus hijas antes de llevarlas al colegio, en su residencia. También se dejaron fotografiar a la entrada de Santa María de los Rosales sin problemas. Era otra pista del terremoto que se avecinaba: Tan sólo unos meses después, en septiembre, los periodistas se quedaron con un palmo de narices al anularse el posado oficial por el primer día de colegio de las Infantas. Los Príncipes adujeron entonces que no querían sobreexponerlas o alterar el normal desarrollo del colegio. Argumentos que fueron convenientemente ignorados el día del aniversario. Las señales estaban ahí y nadie supo interpretarlas.

Letizia Ortiz, una periodista asturiana de clase media, será reina consorte, ya no hay dudas. Su cuenta atrás empezó hace once años, un tiempo en el que ha pactado muchas renuncias a cambio de otros tantos privilegios. La noche anterior a que el Rey anunciara la abdicación se hizo un pequeño homenaje a sí misma, aunque sin saberlo. Aprovechando que el Príncipe estaba en el Salvador, quedó con una amiga para ir a ver Un trozo invisible de este mundo, la premiada obra de Juan Diego Botto. Eran sus últimas licencias como Princesa.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon