Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Así trabajan los 'peones digitales'

Logotipo de El Mundo El Mundo 26/09/2017 ISABEL MUNERA

«El trabajo en el que tú eres lo primero. Conduce cuando quieras, gana lo que necesites, establece tu propio horario...». Suena bien, ¿verdad? Con esta sugerente oferta se presenta Uber en la red. La plataforma que ofrece servicios de transporte trata así de atraer a potenciales conductores, interesados en trabajar para la multinacional estadounidense. Pero detrás de esta realidad, según denuncian los sindicatos, se esconde un panorama bien distinto, en el que el trabajador «no goza de protección, ni de ninguno de los derechos que la legislación le reconoce».

«Las plataformas digitales aprovechan las grietas de nuestro marco laboral para evitar los derechos reconocidos a cualquier trabajador por cuenta ajena y de esta forma precarizar su situación. Para ello, recurren a fórmulas como la del 'falso autónomo' con la que encubren la relación laboral. Pero estamos ante una clara vulneración de la legislación», asegura Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO.

«Al negarles a estos profesionales su condición de trabajadores», añade Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical de UGT, «tratan de excluirles de la legislación laboral vigente». Pero advierte: «Si el 75% o, en muchos casos, el 100% de la actividad de esa persona depende de la plataforma, no se puede hablar en ningún caso de un trabajador por cuenta propia sino ajena».

Falta de regulación

La falta de regulación sobre esta nueva realidad laboral ha dejado en el limbo a más de dos millones de trabajadores que han encontrado en plataformas digitales como Uber, Cabify, Deliveroo... una manera de ganarse la vida o de llegar más desahogados a fin de mes.

Plataformas que operan en diversos sectores -transporte, mensajería, limpieza, reparaciones...- y que se sirven de las nuevas tecnologías y de las redes sociales para prestar servicios en función de la demanda de sus usuarios.

El debate que está sobre la mesa en estos momentos es si estamos ante una relación mercantil de arrendamiento de servicios como defienden las plataformas digitales o, por el contrario, ante un relación laboral como piensan los sindicatos.

Mientras que para estos últimos está muy claro que son trabajadores por cuenta ajena y que, por tanto, deberían gozar de los derechos y protección que tiene el resto de asalariados (una jornada determinada, vacaciones remuneradas,etc); para sus empleadores son tan sólo «clientes» o colaboradores de la plataforma.

«En Uber nos limitamos a poner a disposición de usuarios y conductores nuestra tecnología», se defiende Yuri Fernández, portavoz de la compañía. Por eso, «tratamos de ofrecerles la mejor propuesta para que nos elijan frente a otras opciones».

© Proporcionado por elmundo.es

En Madrid, por ejemplo, la multinacional cuenta con conductores autónomos que disponen de un vehículo con licencia VTC o bien recurren a empresas propietarias de una flota con esta licencia que, a su vez, contrata a los conductores. En cualquier caso, para Uber, subraya Fernández, los conductores son «clientes» de la 'app', no trabajadores, y eligen cuándo, dónde y durante cuánto tiempo quieren estar conectados. «No existe ningún tipo de exclusividad ni horas mínimas de conexión, de manera que para ellos dejar de conducir a través de Uber es tan sencillo como apagar la aplicación. Además, combinan el uso de Uber con servicios tradicionales u otras plataformas», precisa Fernández.

Algo que niegan rotundamente desde los sindicatos. «Tienen que estar a disposición las 24 horas de la plataforma, si no, los desconectan y dejan de encargarles trabajos y ni siquiera tienen derecho a una indemnización por despido», sostiene Pino. «Hay que ponerle freno a estos empleos que están rompiendo el contrato de trabajo, menoscabando los derechos de los trabajadores», añade.

Para la secretaria de Acción Sindical e Igualdad de la Unión Sindical Obrera (USO), Sara García de las Heras,, «las plataformas digitales son el paradigma de la desregulación del mercado para el abaratamiento de los costes laborales». Y ofrecen un trabajo que se caracteriza por «la fragmentación del empleo, el aislamiento de los trabajadores y el estatus generalmente precario de los nuevos 'peones digitales', con derechos sociales y laborales inexistentes y falta absoluta de estabilidad».

Las plataformas se defienden

Desde otra de las plataformas de movilidad más populares Cabify niegan estas acusaciones. «Los transportistas que colaboran con nosotros lo hacen bajo un régimen de contrato mercantil de servicios, ya sean empresas o autónomos propietarios de flota de vehículos VTC. Y siempre les exigimos a nuestros transportistas que cumplan con toda la normativa vigente en materia fiscal y laboral, incluyendo, entre otros, el dar de alta a sus trabajadores en el régimen aplicable de la Seguridad Social, pagar en tiempo y forma a los empleados y estar al día en sus obligaciones laborales, así como cumplir el convenio aplicable a su empresa», aseguran.

Además, añaden, «a los conductores no se les exige horas de disponibilidad», «no perciben un sueldo mensual ni anual de carácter fijo, sino que sus ingresos son consecuencia de la facturación de las horas y servicios realizados». De media, los ingresos de los trabajadores oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros mensuales, según explican a MERCADOS fuentes de Cabify.

Mesa de empleo de calidad

Con la intención de conocer de primera mano la realidad de estos profesionales y de combatir a las plataformas digitales usando su propia medicina, UGT ha puesto en marcha una herramienta

-'Tu respuesta sindical ya'-

que ofrece información y asesoramiento de manera gratuita y pretende ser un buzón en el que recoger sus denuncias. Para usarla sólo hace falta registrarse en la web. Un equipo técnico se compromete a responder las dudas en menos de 24 horas de lunes a viernes.

Asimismo, desde el sindicato piden al Gobierno, a las distintas administraciones y a los partidos políticos que se regule la relación entre estas plataformas digitales y sus trabajadores conforme al derecho laboral. Y pretenden que este asunto se debata en la mesa de empleo de calidad en las que está Empleo y los interlocutores sociales, algo que desde el Ministerio confirman que se tratará. Además, reivindican un mayor papel de la Inspección de Trabajo y sanciones contra estas empresas que menoscaban los derechos de los trabajadores.

Desde Uber, por el contrario, no creen que sea necesaria ningún tipo de regulación. Así, recuerdan que «los servicios VTC, igual que los de taxi, están regulados por el Reglamento de Ordenación del Transporte Terrestre. Y, a nivel laboral, por el convenio colectivo del Sector de Alquiler de Vehículos con y sin Conductor», explica Fernández.

Unos argumentos que no convencen, en absoluto, a las organizaciones sindicales. «Lo que está ocurriendo es muy grave, no es un futurible sino una realidad donde el trabajador es una simple mercancía y no un ser humano con derechos», denuncia Pino. «Nuestra intención no es ir contra nadie sino corregir esa situación y adaptarla a la legislación», remata.

Homogeneizar la legislación

«Es necesario taponar las actuales grietas tendiendo hacia una homogeneización de la legislación laboral de cada uno de los países europeos», subraya Gutiérrez. Con la mira puesta en este objetivo, el sindicato que lidera Unai Sordo está trabajando para «lograr una mayor integración sindical que dé respuesta a los problemas de los trabajadores que superan con mucho al Estado Nación».

Una opinión que comparte también USO. «La Organización Internacional del Trabajo y la Confederación Internacional de Sindicatos deben jugar un papel fundamental ante estas relaciones laborales internacionales desreguladas que sólo benefician al contratista», señala García de las Heras, que considera que «el Gobierno y las comunidades autónomas también tienen que formar parte en este proceso de regulación del funcionamiento de estas nuevas estructuras de trabajo digitalizadas».

Cansados de esperar y viendo que no mejoraba su situación, los 'riders' de Deliveroo convocaron una huelga reclamando derechos laborales. También exigieron a la Inspección de Trabajo que llevara a cabo una investigación para determinar si eran 'falsos autónomos'.

Presionada, la compañía les ofreció varias alternativas, y 700 trabajadores han cambiado sus condiciones. Así, quienes

obtienen más del 75% de sus ingresos de la plataforma

han pasado a ser

autonómos económicamente dependientes (Trade

) y han visto cómo se incrementaban sus ingresos en al menos un 5% hasta los 10,50 euros por hora de media. En el marco de este acuerdo, que la empresa presentó el pasado 18 de junio, también se establecía un pago fijo por pedido y tarifas adicionales con carácter estacional.

El Comité de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo también se ha pronunciado sobre este asunto y publicó el año pasado un estudio, en el que considera que la prioridad ahora es determinar si las personas que ofrecen sus servicios en estas plataformas son o no trabajadores por cuenta ajena. En caso de serlo, la Eurocámara dice que tienen que someterse a las mismas normas que los sectores tradicionales y garantizar los derechos laborales.

Leer

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon