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Así es Garbiñe Muguruza, la nueva estrella del tenis español

ABC ABC 27/10/2015 Enrique Yunta

Muguruza, esta semana en Singapur, donde juega la Copa de Maestras

Muguruza, esta semana en Singapur, donde juega la Copa de Maestras
© Diario ABC

El lunes, cuando la WTA procedió a actualizar su ranking, Garbiñe Muguruza despertó en Singapur como la número tres del mundo. Por delante solo le quedan Simona Halep y la gigantesca Serena Williams, que será la dueña del planeta tenis hasta que se le antoje, una campeona intratable que domina a su antojo hasta que diga basta. Será entonces cuando se piense de manera realista en Muguruza como la reina de la raqueta, iluminada en su estreno en el Masters de Singapur y, seguramente, la raqueta más en forma del circuito. Le sobran los motivos.

En estos tiempos extraños, con Rafael Nadal persiguiendo su sombra en este camino indefinido hacia lo desconocido, emerge la figura de una tenista descomunal que reúne todos los requisitos para ganarse las portadas. Sí, Garbiñe Muguruza tiene 22 años y no ha ganado nada, entiéndase la frase como una expresión popular que no pretende ocultar su reciente éxito en el prestigios torneo de Pekín, pero lo cierto es que en esa estirada figura de 182 centímetros se adivina una carrera dorada, un futuro esplendoroso para justificar las líneas que se invierten en ella. España tiene nueva estrella y por fin hay relevo para las gestas de Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez.

Ante todos, se presenta una joven con doble pasaporte nacida en Caracas el 8 de octubre de 1993, de madre venezolana y de padre vasco. José Antonio, que es el progenitor de la criatura, es de Éibar y va y viene, a mitad de camino entre Venezuela y España por temas de negocio, un empresario que trabaja en la elaboración de piezas eléctricas con fines industriales. La mamá vive en Barcelona y Garbiñe tiene dos hermanos, Asier e Igor, con quienes empezó a dar raquetazos cuando sólo tenía 3 años. Ahí empezó todo.

Y desde entonces hasta ahora, prometedora trayectoria para una jugadora poderosa que en julio se ganó su momento al alcanzar la final de Wimbledon, catedral del tenis que hace grande a cualquiera y donde se ganó a la gente guapa de Londres dignificando su derrota ante Serena Williams por un doble 6-4. Antes, se hablaba mucho de ella, de sus maneras y del futuro después de hacer dos veces cuartos de final en Roland Garros, pero se quedaba en eso, en el proyecto de, en el chascarrillo sobre la tenista del mañana, en otro diamante en bruto sin garantías de éxito.

Reclamo para las marcas

Ese mañana ya es hoy, Garbiñe ya ha llegado. Tanto es así que es una de las imágenes de Adidas, que cuenta con ella y con Caroline Wozniacki para lucir marca a nivel internacional. A Muguruza, que es Garbi para todos los cercanos en el planeta tenis, se le hizo recientemente un «clear contract», por lo que en sus vestidos no puede haber otra marca que no sea la de Adidas. Viste la línea que diseña Stella McCartney y le encanta participar en la elección de las prendas, muy pendiente de la moda y de los últimos diseños. Nada le podía gustar más que su faldita en Wimbledon y las fotos que daba en la celestial hierba del All England Tennis Club.

Muguruza es la sensación, abrumada por el éxito, aunque no niega que le encanta ganarse la foto. Ella misma se define como una chica coqueta, sin que considere que el calificativo sea machista o perjudicial, todo lo contrario. Está pendiente de las últimas tendencias y, de momento, asegura que puede andar por la calle sin que le pregunten demasiado ni le atosiguen cuando va al cine, feliz desde que se aventuró a dar el paso para vivir sola en Barcelona hace ya unos ocho meses.

Esa sonrisa tan suya esconde la pillería de una chica que adora la música hasta niveles enfermizos, muy entendida, según explican a ABC miembros de su propio equipo. Ella se encarga de la banda sonora en cada torneo y también de elegir las películas, enamorada de las tramas de acción y también de la intriga. Antes de disputar la semifinal de Wimbledon, donde tenía una casa alquilada con su equipo a escasos minutos del club, escogió una película de miedo. Una chica de emociones fuertes con facilidad para abstraerse.

Con Garbiñe todo es así. De esa pasión por la música ha aprendido, de manera autodidacta, a apañarse mínimamente con la guitarra, aunque no va más allá de tres o cuatro canciones que ha memorizado desde su tozudez. Y otra de sus pasiones son los coches, avanzada en el mundo de las válvulas y con nivel avanzado en la materia. El año pasado, sin ir más lejos, se autorregaló un Porsche Macan y le entusiasma decir que tiene un cochazo, que se lo ha ganado.

Nueva etapa

Muguruza, reclamo de las marcas y que ya cuenta con el apoyo de Babolat y de BBVA, rompió recientemente después de muchos años con Alejo Mancisidor, su entrenador de casi toda la vida y que vio siempre en ella un futuro maravilloso. Le costó dar el paso de cortar con el pasado y ahora escucha los consejos de Sam Sumyk, con quien cuida todos los detalles alimenticios sin rechazar, siempre que puede, un buen trozo de carne. De hecho, es tan carnívora como golosa y se esmera en los fogones, una cocinitas en sus pocos ratos libres. Dice su entorno que Garbiñe ha tomado las riendas a todos sus niveles, que ha madurado de manera sorprendente en un año y que es más atrevida que nunca. Muguruza, que escogió a España antes que a Venezuela, es la chica del momento.

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