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Así que pasen cinco...

Notodo Notodo 19/04/2016 Miguel Gabaldón
Imagen principal del artículo "Así que pasen cinco..." © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Así que pasen cinco..."

"Dentro de cuatro o cinco años existe un pozo en el que caeremos todos"
Lorca escribió esto cinco años antes de la Guerra Civil. Inquietante el poder premonitorio del poeta. Así que pasen cinco años. Un texto de los llamados imposibles de Lorca (junto con El público) que se introduce en la cabeza de un joven a la espera del amor, siempre esquivo, aniquilado por el paso del tiempo y acompañado de múltiples y simbólicas representaciones de él mismo y la muerte. Una pieza llena de claroscuros y de turbadora y surrealista poesía.

Ricardo Iniesta y la compañía Atalaya vuelven a esta complicada pieza del teatro español después de un mítico montaje de 1986. Una puesta en escena y estilo interpretativos que huyen de la naturalidad (imposible por otra parte en este texto) con ecos de las vanguardias rusas de comienzos del s.XX y un escenografía basada en unos pocos pero claros elementos, con presencias clave de esas escaleras que no llevan a ninguna parte. El abordaje de este texto es complicado, y Atalaya consigue momentos de gran potencia y amenazadora belleza.

Pero el conjunto no llega a hipnotizar durante toda la función (como sí que lo hacía ese reciente El público dirigido por Álex Rigola). Tal vez la propuesta interpretativa hace complicado en determinados momentos paladear la poesía lorquiana. He visto críticas magníficas de este Así que pasen cinco años, así que también puede ser un asunto subjetivo mío. El caso es que el resultado final, con detalles maravillosos y escenas tremendas (la del Niño y la Gata, o las de la Máscara con una enorme Carmen Gallardo) no llega a clavarse en el corazón como uno esperaba. Aún así, un placer poder ver la palabra de Lorca y las surrealistas imágenes que despiertan en escena de la mano de Atalaya.

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