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Asensio, una estrella "a la altura de Xavi e Iniesta"

Logotipo de El Mundo El Mundo 30/09/2017 ANDRÉS CORPAS

De la treintena de propuestas de escuelas que manejaba el Real Madrid para que Marco Asensio recibiera clases en Primera División, la del Espanyol fue la escogida. Una aventura original que no tuvo secuela a pesar del intenso deseo blanquiazul. Desde entonces, el club blanco no escucha ni una mísera propuesta por él. Ni siquiera un leve susurro. Confirmada su renovación, es bueno recordar cómo fueron sus inicios en la élite con los espanyolistas, rivales de esta jornada. Porque ya en aquellos días se veía la magia que ahora despliega en otras aulas.

"Me ilusioné porque ya tenía idea de su enorme potencial. Además, sabía que había 30 equipos o más detrás de él, pero el Madrid quería que creciera en un equipo como el nuestro", afirma el entonces entrenador blanquiazul, Sergio González, encargado de hacerle debutar con los mayores y de mimarlo al máximo.

Porque esa fue la consigna que recibió el Espanyol. Que estuviera cuidado al detalle, como se hiciera antes con Lucas Vázquez, José Callejón o Coutinho. Había que proteger a ese proyecto de estrella, a ese jovencillo con 19 veranos en la espalda, la timidez como carta de presentación y la alegría como regalo a quienes le conocen.

Era su primera experiencia fuera de su casa en Palma, arropado por su padre y su hermano, con quienes vivía en Diagonal Mar, según explican en el club. Y es que, aunque se frustró su traspaso al Barcelona meses antes, acabó viviendo en la ciudad. Eso sí, con otro escudo en el pecho y con algodones para que no se hiciera un rasguño.

"Come etapas a una velocidad imparable"

"Debíamos cuidarlo, por eso decidimos que debutara en la cuarta jornada. Sabemos de fútbol y teníamos claro que sería un jugador importante. De hecho, era tan bueno, que desde el principio se veía que tenía que jugar sí o sí, hasta el punto de que sus compañeros se rindieron a la evidencia. No era un enchufado", recuerda su preparador.

Pronto encontró en el vestuario a amigos y vecinos. Su íntimo Gerard Moreno, con quien coincidió en el club bermellón, fue su guía en la entidad y en la ciudad. También hizo buenas migas con Javi López, Víctor Sánchez, Pau López y Joan Jordán. De trato serio en las primeras impresiones, pronto rompe esa barrera cuando coge confianza. Cuentan en la Ciudad Deportiva que era un bromista, un tipo risueño y gracioso aunque no proyecte esa imagen. Es más, le dolía no ganar hasta el punto de frustrarse cosa mala. Sin embargo, ningún dolor se compara a perder a su madre, de origen holandés. Una triste vivencia que le marcó profundamente, como es normal.

Con todo, si en la acera es retraído, en la hierba es valiente. "Come etapas a una velocidad imparable. Estoy convencido de que será el heredero de Xavi e Iniesta. Reúne todo para estar a la altura de ellos. Es y será un referente", confiesa Sergio González, quien valora de su ex pupilo que "es una esponja, no le asusta la responsabilidad, pide la pelota siempre". "Por eso estoy convencido de que estará a la altura de esos dos fueras de serie. Creo que ellos no deslumbraron a su misma edad, y Marco está haciendo cosas que con Xavi e Iniesta no se veían a esas alturas", confiesa.

Sergio González se encontró con un "alumno aventajado", pero sólo pudo entrenarlo durante media temporada, ya que fue cesado. Eran otros días en Cornellà-El Prat muy diferentes a los actuales. "A pesar de ello, cuando lo veo jugar siento una satisfacción personal. Es un motivo de orgullo. De hecho, cuando golpea a puerta recuerdo sus sesiones", confiesa el preparador con una sonrisa.

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En el Espanyol pensaban igual. Tras firmar sus primeros 37 partidos en la élite, marcar sus cinco goles iniciales y regalar otros nueve, solicitó al Real Madrid que le prestara de nuevo al muchacho. Nunca más volvió el club blanco a aceptar una invitación por él para que se fuera de colonias.

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