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Aterriza en Chipre un avión secuestrado que partió de Egipto

EL PAÍS EL PAÍS 29/03/2016

Un avión Airbus 320 de la compañía Egyptair que debía realizar el trayecto de la ciudad costera de Alejandría a El Cairo fue secuestrado el martes por la mañana con 56 pasajeros a bordo. El secuestrador, que amenazó con hacer estallar un cinturón de explosivos, ordenó a los pilotos redirigir la nave hacia el aeropuerto internacional de Larnaca, en Chipre. Después de aterrizar y negociar con responsables de la aerolínea egipcia, el individuo, identificado como Ibrahim Samaha --una identidad aún no confirmada por las autoridades egipcias--, accedió a liberar a todos los pasajeros de nacionalidad egipcia, mientras permanecían retenidos en el aparato varios ciudadanos extranjeros y la tripulación. Según han informado las autoridades chipriotas, sus motivaciones no son de tipo político, sino personal.

© Reuters Las imágenes del secuestro del vuelo egipcio MS181

El secuestrador solicitó a las autoridades poder hablar con su exmujer, de nacionalidad chipriota y que actualmente vive en un pueblo situado cerca del aeropuerto, según la agencia de noticias AFP. Varios testimonios confirmaron que el secuestrador dejó caer una carta escrita en árabe, probablemente dirigida a su exesposa. El aeropuerto de Larnaca ha sido cerrado al tráfico mientras se resuelve la crisis.

“Negociaciones con el secuestrador han resultado en la liberación de todos los pasajeros, excepto la tripulación y cuatro extranjeros”, rezaba un mensaje publicado poco antes de las nueve en la cuenta oficial de Twitter de Egyptair. El Ministerio de la Aviación Civil egipcia detalló posteriormente que todavía son cuatro los tripulantes y tres los pasajeros extranjeros retenidos. La radio pública de Chipre informó que el secuestrador ha solicitado asilo en esta isla mediterránea.

Entre los pasajeros del avión secuestrado figuraban 21 extranjeros, de acuerdo con un comunicado del ministerio de Avición egipcio. De ellos, ocho eran estadounidense, cuatro británicos, otros cuatro holandeses, dos belgas y un francés. La aeronave despegó poco después de las 7.30 de la mañana, y su recorrido debía ser corto, pues tan solo unos 200 kilómetros separan las dos principales ciudades egipcias. Minutos antes de las nueve aterrizaba en Larnaca.

En un primer momento, se temió que el secuestro fuera una acción perpetrada por un grupo yihadista. Desde el golpe de Estado de 2013, Egipto padece el azote de una tenaz insurgencia de inspiración islamista, integrada por diversos grupos, entre ellos Wilaya Sina, la filial egipcia del autodenominado Estado Islámico. Este grupo, que ha llevado a cabo decenas de atentados en el país, reivindicó el atentado contra un avión civil ruso el pasado mes de octubre en la península del Sinaí en el que murieron las 224 personas a bordo, la gran mayoría turistas rusos.

Durante meses, el Gobierno egipcio se negó a abonar la tesis, suscrita por los servicios de inteligencia estadounidenses y rusos, de que la causa del siniestro había sido un atentado, e insistía en mantener abiertas todas las hipótesis, incluido un accidente. No obstante, en un discurso televisivo realizado el mes pasado, el propio presidente del país, el mariscal Abdelfattá al Sisi, reconoció finalmente que la aeronave fue abatida.

Varias compañías internacionales cancelaron sus vuelos hacia la ciudad balnearia de Sharm el Sheij, de dónde había partido el avión siniestrado a causa de las dudas sobre las medidas de seguridad de dicho aeropuerto, asesteando un duro golpe al sector turístico, uno de los puntales de la economía del país.

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