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Auge y caída de Yahoo!, pionero de internet

Logotipo de ABC ABC 10/01/2017 J.M. Sánchez
Vídeo: Marissa Mayer dejará Yahoo!, que pasará a llamarse Altaba. © Proporcionado por ABC Vídeo: Marissa Mayer dejará Yahoo!, que pasará a llamarse Altaba.

Visto con la perspectiva que otorga el tiempo, los movimientos de Yahoo, su cerrazón a tomar decisiones difíciles, su falta de visión de futuro y un conjunto de estrategias mal encaminadas ha llevado a esta empresa de internet, veterana del sector, al ostracismo y a casi su desaparición. De tenerlo todo a sus pies, a estar condenada al fracaso. Así de simple. Solo bajo una pátina de esperanza a manos de la firma de telecomunicaciones Verizon puede mantener parte de su esencia, pero ahora bajo otro nombre: Altaba.

La salida de cinco altos cargos directivos, entre la que se encuentra su actual consejera delegada Marissa Mayer y su fundador David Filo es el epitafio de Yahoo como transición hacia una nueva existencia digital. Por lo pronto, el cambio de nomenclatura que se ha filtrado a través de unos documentos enviados a la Comisión de Mercados y Valores de EE.UU. conlleva pasar página y adentrarse en un nuevo rumbo en un intento de dejar atrás los vaivenes de una compañía que en 1998 se negó a comprar Google por un millón de dólares. Una muestra de su gestión cargada de errores de bulto.

Eso sí, habría que estar ahí para poder valorar aquel movimiento como se debe, pero a toro pasado forma parte de un abanico de indefiniciones que le han llevado a una situación muy delicada, culminada incluso por el masivo robo de datos de mil millones de usuarios el pasado año. Esta ha sido la puntilla a sus poco más de veinte años de vida. Los momentos clave de la historia de Yahoo! se resumen en varios episodios de infortunios y pasotismos empresariales que pasarán a la historia como el manual de cómo tirar por la borda tu reputación en cinco pasos. En menos de diez años tuvo el reino de internet a sus pies y, en los siguientes, ha caído en desgracia.

Desde su fundación la compañía intentó (y lo logró durante un tiempo) establecer las líneas maestras de la distribución de contenidos en internet. Creada en 1994 por Jerry Yang y David Filo, dos estudiantes de posgrado de la Universidad de Stanford, arrancó su andadura como «Ulises B», pero pronto se convertiría a Yahoo, tomando prestado los pasajes de «Los Viajes de Gulliver», del escritor Jonathan Swift. Su ascenso fue meteórico. En solo dos años empezaban a cotizar gracias a un sistema de agregación de contenidos y un directorio online de gran trascendencia.

Ingresos de Yahoo en los últimos años- STATISTA

El ecosistema de la compañía creció a un ritmo endiablado, metiendo la cabeza en numerosos servicios, entonces muy incipientes. Gestores de correo electrónico, servicio de mensajería, juegos, espacios para los célebres grupos o Yahoo Respuestas -que se ha convertido en paradigma de las consultas de internet por muchos años- tomaron rápidamente forma en los siguientes años. El rey de las búsquedas no estuvo solo por mucho tiempo pese a que le llovían millones de dólares en beneficios. Puede que, precisamente, la llegada del dinero fácil y rápido cegara la aspiración de futuro de la compañía.

En los albores del 2000, una emergente Google, que se ha convertido en el mayor gigante de internet, daba sus primeros pasos (1998). Un software más avanzado basado en algoritmos de búsqueda e ideas más frescas le adelantó pronto. Yahoo, sin ir más lejos, valoró incluso la oportunidad de adquirir a la empresa naciente por solo un millón de dólares. Cuatro años después vio en su error. Pero era tarde. Google había crecido tanto que no estaba dispuesta a bajarse de los 5.000 millones de dólares. No es para menos. Un año antes de aquel infructuosa decisión, su nuevo consejero delegado surgido de las entrañas de Warner Bros, un tal Terry Semel, el «salvador» de la empresa de entretenimiento, fue la persona escogida (2001) para intentar atrapar el dinero de vuelta. No supo ver con acierto el devenir del sector. Consecuencia: Yahoo empezaba a ahogarse.

La explosión la burbuja puntocom (que se dio fuerte entre 1997 y 2001) había amenazado con llevarse por delante a Yahoo al igual que otras compañías del sector, pero aguantó estoicamente. Durante ese tiempo y hasta 2008 la veterana firma americana no supo afrontar los cambios introducidos por las nuevas tecnologías en el desarrollo de la web, algo que otros rivales como Google sí supieron ver con antelación. Las compras de otras firmas tecnológicas como Overture (2003) estaban encaminadas a mejorar la parte tecnológica de su buscador. Hizo lo propio en 2005 con el servicio de fotografía Flickr, pero no supo aprovechar su potencial. Nada se hizo con brillantez.

Subido en un tiovivo de malas propuestas, Yahoo cometió varios errores posteriormente. Tuvo a tiro comprar Facebook en 2006 por 1.000 millones de dólares, pero Mark Zuckerberg se negó. Con nuevo responsable, Jerry Yang (cofundador de la empresa), se atrevió incluso a dar portazo en 2008 a Microsoft. ¿44.500 millones de dólares no eran suficientes? Es fácil atreverse a decir que hubiese sentado un precedente en internet, pero nunca se sabrá. Lo cierto es que la empresa de Redmond dio marcha atrás a este histórico melodrama. Al poco, de hecho, Yahoo llegó a un acuerdo publicitario con su rival Google, un movimiento estratégico diseñado para captar únicamente dinero. Obcecada en mantenerse de manera independiente a toda costa, la firma norteamericana comenzó una andadura que le llevó a adentrarse hacia otros segmentos como el comercio electrónico. Tampoco tuvo fortuna.

Datos de beneficios anuales de Yahoo- STATISTA

Con una tremenda falta de visión y sin cintura empresarial, la firma continuó su deriva hacia lo desconocido. Tras ese episodio que casi le cuesta la existencia, Yahoo contrató en 2009 a una nueva «jefa», Carol Bartz, de la que se le recuerda, por ejemplo, su inexplicable decisión de haber cedido su sistema de búsquedas a Microsoft mediante el servicio Bing. La contraprestación: una alianza en el reparto de los ingresos de publicidad online.

La llegada de Marissa Mayer como consejera delegada de la compañía en 2012 se vio como el revulsivo que necesitaba. La esperanza. Y tampoco ha sido la mejor opción. Ingeniera informática de profesión y con experiencia en el sector (estuvo varios años en Google), gran parte de su gestión se ha centrado en la adquisición y compra de «startups» y servicios de internet para reforzar su catálogo de productos, minimizar gastos y ampliar las miras de una compañía que, con el masivo robo de datos desvelado hace unos meses, ha quedado en entredicho. En este periodo se ha crecido en servicios pero el tráfico de usuarios, el pan de cada día, ha caído en picado.

Tras intentar devolver a su esplendor inicial a la compañía, incluyendo la compra a golpe de talonario de servicios como Tumblr, que Yahoo! adquirió por 1.100 millones de euros en 2013, los resultados del portal de internet palidecieron durante los siguientes ejercicios, únicamente impulsados por la venta de acciones de la compañía en Alibaba. Ese mismo año, además, fue una de las marcas que estuvieron involucradas en el programa de vigilancia masiva Prism de EE.UU.

En los nueve primeros meses del ejercicio 2016, la compañía registró pérdidas de 376,3 millones de dólares (342 millones de euros), frente a las ganancias de 75,9 millones de dólares (69 millones de euros) del mismo periodo de 2015, mientras sus ventas se mantuvieron estables en 3.699,9 millones de dólares (3.364 millones de euros). El pasado año Verizon anunció la compra de Yahoo por 4.600 millones de dólares. Para hacer efectiva la absorción la firma pasará a denominarse Altaba. Un final agridulce.

[Gráfico elaborado por Statista]

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