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Aventura a los pies de los Pirineos

Cinco Días Cinco Días 12/06/2014 Marce Redondo

No hay que buscar su belleza en la cumbre de sus montañas, sino en la profundidad de sus cañones y desfiladeros. Para avezados deportistas, escaladores, senderistas curtidos, espeleólogos, ciclistas de montaña o amantes de la naturaleza sin más, la sierra de Guara es un auténtico paraíso, pero sobre todo lo es para los aficionados al barranquismo.

Existen pocos lugares en el mundo que dispongan del número de gargantas que acoge este lugar, situado en la provincia de Huesca, donde es posible realizar algunos de los mejores descensos de cañones y barrancos de toda Europa, verdaderos protagonistas de este parque altoaragonés.

Está por ello considerado como un referente a nivel mundial para los aficionados a un deporte de naturaleza que, sin duda, proporciona fuertes sensaciones en un entorno salvaje al que solo es posible acceder y disfrutar de él plenamente a través de su práctica.

El agua, el otro protagonista de Guara, ha esculpido la roca a lo largo de miles de años originando estrechos corredores, cascadas y piscinas naturales. Y las piedras desprendidas han creado al caer en el cauce intrincados recovecos por los que el agua busca su camino. Las salidas de los barrancos están flanqueadas por espectaculares paredes verticales, que hacen las delicias de escaladores llegados de todo el mundo.

Para los menos atrevidos, aquellos que no se deciden a dar el salto para sumergirse en las aguas cristalinas de los ríos o que no están dispuestos a escalar esos riscos y farallones de vértigo, el parque es también una verdadera gozada. Y es que este paraje emblemático y agreste, a veces de apariencia inhóspita, atesora muchas sorpresas.

Guías profesionales (www.guiasdeguara.com) entusiastas de su trabajo se encargan de que los aficionados al turismo de aventura y naturaleza descubran y disfruten de forma segura este enclave extraordinario.

A los pies de los Pirineos se extiende esta reserva protegida, la mayor de Aragón, con una extensión de 80.740 hectáreas. El Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, creado en 1990, acoge diferentes sierras prepirenaicas, entre las que destaca la que le da nombre, coronada por el Tozal de Guara, de 2.077 metros.

Por su estratégica situación, entre el valle del río Ebro y los Pirineos, este gran sistema montañoso disfruta de un clima particular, mezcla entre atlántico y mediterráneo, y de una diversidad paisajística única. Esta peculiaridad le ha convertido en refugio de una abundante vida salvaje y en hogar de numerosas plantas y de vegetación exclusiva.

Fuentes, cuevas, barrancos y paisajes humanizados aportan un alto valor medioambiental. La presencia milenaria del hombre ha dejado su huella en los monumentos megalíticos y restos de arte rupestre, principalmente en la cuenca del río Vero. Quizá estas manifestaciones artísticas, las más antiguas encontradas en Aragón, se han conservado gracias a la intrincada orografía de Guara.

No solo la naturaleza, también la agricultura y la ganadería han transformado el paisaje: caminos tradicionales, puentes y pasarelas son hoy utilizados para practicar senderismo y descubrir rincones insólitos.

En las aguas de los ríos de Guara viven truchas, barbos, cangrejos o tritones, mientras que águilas reales, buitres leonados, alimoches, halcones o quebrantahuesos sobrevuelan las alturas. Es un lugar excepcional para los aficionados a la observación de aves.

Es imprescindible visitar Alquézar, una población medieval restaurada hace diez años. Primero, porque es punto de partida de rutas y encuentro de senderistas, además de centro para recabar información y contratar, si se desea, servicios para disfrutar con seguridad de la naturaleza, pero sobre todo por su belleza. Es monumento histórico-artístico por la Unesco desde 1982. Está situada a orillas del río Vero, en la comarca del Somontano de Barbastro, a 660 metros de altitud.

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