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Bélgica solicita ayuda tras el atentado del Museo Judío

EL PAÍS EL PAÍS 25/05/2014 Lucía Abellán, Miguel Mora

Las consecuencias del triple atentado antisemita de Bruselas se agravan. El hombre de 25 años que resultó gravemente herido en el tiroteo está clínicamente muerto, confirmaron este domingo fuentes cercanas a la investigación. El joven, que trabajaba en el Museo Judío de Bruselas desde hacía varios meses, fue la cuarta persona tiroteada el sábado en el interior del edificio, un crimen en pleno centro de la capital belga que provocó la muerte inmediata de una pareja israelí y una mujer francesa, colaboradora del museo.

La investigación que abrió la policía federal belga poco después de los hechos ha ofrecido, de momento, pocas respuestas. Apenas se sabe que el presunto asesino era un hombre, armado y bien preparado que actuó en solitario, según la fiscalía belga. Las autoridades detuvieron a una persona el sábado por la tarde, pero poco después la liberaron y pasó a la categoría de testigo.

La fiscalía difundió este domingo las primeras imágenes y una descripción del sospechoso, que fue grabado por cámaras de seguridad. Una portavoz de este organismo apeló a la ciudadanía para que colabore en el apresamiento del responsable, que aún no está identificado. Se trata de un hombre de corpulencia media, atlético y que se desplaza con agilidad, según la descripción oficial. En el momento de los hechos, llevaba una gorra oscura, una camisa azul y un pantalón oscuro. Para el crimen empleó un arma tipo Kalashnikov. Frente a los primeros relatos, que hablaban de una huida en coche, la policía asegura que huyó a pie.

El episodio constituye uno de los atentados más sangrientos cometidos contra la comunidad judía en Bélgica desde la Segunda Guerra Mundial. El suceso, ocurrido en la jornada preelectoral belga, levantó una ola de consternación en toda Europa y también en Israel, de donde procedían dos de los fallecidos, una mujer y un hombre que visitaban el museo. “El asesinato de Bruselas es el resultado de una incitación constante contra el Estado de Israel por parte de varios agentes en Oriente Próximo y en la misma Europa”, consideró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, informa Carmen Rengel. El mandatario cree que Europa “se apresura a condenar la construcción de un piso en Jerusalén, pero no corre a condenar —o condena débilmente— el asesinato de judíos.

Pese a esas críticas, las palabras de reprobación recorrieron la UE, con mensajes contundentes del presidente francés, François Hollande, del primer ministro belga, Elio di Rupo, y del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. “Condeno firmemente que este terrible atentado se haya dirigido contra un símbolo religioso en el corazón de la capital europea. Se trata de un ataque contra los valores mismos de Europa, algo que no podemos tolerar”, aseguró el líder de la Comisión Europea en un comunicado.

Poco después del atentado belga, la violencia antisemita se propagó también a Francia. Dos jóvenes hermanos de confesión judía fueron agredidos por unos desconocidos el sábado por la noche en las cercanías de la sinagoga Créteil, una ciudad de 90.000 habitantes situada 70 kilómetros al sur de París. El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, dio a conocer el domingo la información sin dar detalles sobre el incidente, que condenó “con la mayor severidad”. El Gobierno francés ordenó “reforzar inmediatamente la seguridad en los centros ligados al culto israelita y la cultura judía”, y François Hollande pidió a los franceses que se movilicen para impedir actos similares.

Según explicaron dirigentes de la comunidad judía de Créteil, dos agresores, uno que iba a pie y otro en bicicleta, atacaron a los jóvenes cuando estos se encaminaban a rezar en la sinagoga ataviados con la kipá. Una de las víctimas, de 19 años, contó que su hermano, de 21, recibió un brutal golpe en el ojo con un puño americano. Los médicos del hospital donde fue ingresado dijeron que la vida del muchacho no corre peligro y no perderá la vista.

Aunque la policía de Créteil no identificó la agresión como de carácter antisemita, el alcalde socialista de la ciudad, Laurent Cathala, no mostró ninguna duda sobre su “carácter antijudío”.

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