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Barcelona inicia el desagravio a una generación literaria

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 18/06/2014 Josep Playà

La ciudad de Barcelona ha tomado la primera decisión para honrar la figura de Gabriel García Márquez, Gabo, y con ello rendir homenaje a toda una generación de escritores latinoamericanos que en los años sesenta y setenta del siglo pasado se instaló y triunfó en la capital catalana. El Consorcio de Bibliotecas de Barcelona ha aprobado dar el nombre del autor de Cien años de soledad a la biblioteca de Sant Martí de Provençals.

Se trata de una biblioteca inaugurada en 1968, que en 1983 se trasladó al edificio donde se halla el centro cívico Sant Martí, en la calle Selva de Mar, 215. Era la única del distrito que aún no tenía un nombre propio, y ahora García Márquez acompañará a las bibliotecas que llevan los nombres de los escritores Caterina Albert y Xavier Benguerel, los historiadores Josep Benet y Manuel Arranz y el bibliotecario Ramon d'Alòs-Moner. Otros personajes ilustres como Joan Miró, Juan Marsé, Mercè Rodoreda, Jaume Fuster, Paco Candel, Andreu Nin o Francesca Bonnemaison dan nombre a otras bibliotecas de la ciudad. Precisamente este jueves se inaugura la nueva biblioteca de Sant Gervasi que se llamará Joan Maragall.

Jaume Ciurana, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, confirmó a este diario la noticia y recordó que también se han iniciado los trámites para conceder a García Márquez la medalla de oro de la ciudad a título póstumo. De momento se ha abierto un expediente y cuando este listo pasará a la comisión y al plenario, con la intención de que se pueda aprobar antes de que acabe el año 2014. La concesión de la medalla de oro de la ciudad a título póstumo podría permitir que la comisión del nomenclátor no tuviese que esperar cinco años, como señala la normativa, para darle a Gabo el nombre de alguna calle o plaza. Sin embargo, el propio Ciurana reconoce que "hay una lista de casi 200 nombres pendientes, aprobados por la ponencia del nomenclátor, a la espera de la apertura de nuevos viales y puede pasar mucho tiempo. Y más cuando se trata de adecuar de forma proporcional la relevancia del personaje a la del espacio público". En este caso se encuentra desde hace años el pintor Salvador Dalí.

Lo que si está en mente de los responsables municipales es la instalación de algunas placas en los edificios de la ciudad donde vivieron Gabo y otros escritores latinoamericanos como Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, José Donoso, Carlos Fuentes o Cabrera Infante. "Es seguro que se instalarán algunas de estas placas y que García Márquez tendrá la suya, pero eso depende de la ponencia de la memoria histórica -explica Jaume Ciurana, que preside esa comisión- en la que hay expertos externos como Daniel Giralt Miracle, Joan Fuster o Claudia Pujol".

La colocación de estas placas puede acelerar la intención de algunas empresas de ofrecer una ruta del boom latinoamericano. Actualmente la mayoría de los 7,5 millones de turistas que vienen a Barcelona, y pernoctan al menos un día en la ciudad, se pasean por la Rambla, el Barri Gòtic y la Barceloneta, y buscan sobre todo los edificios modernistas y de Gaudí. Esos son los grandes referentes de Barcelona, pero cada vez crecen más las demandas por espacios singulares de la ciudad, por rutas literarias y arquitectónicas.

La muerte de Gabriel García Márquez ha devuelto a la actualidad Los años del boom, que no sólo recuerda aquella generación irrepetible de autores latinoamericanos que se instaló en Barcelona, sino que es el título del exhaustivo libro del periodista de La Vanguardia Xavi Ayén donde recrea esta relación entre la ciudad y los escritores (amplia información hoy en Cultura/s). En el libro se incluyen tres recorridos por tres barrios donde se vivieron los hechos más significativos de esa generación.

Actualmente en Barcelona se realizan hasta una docena de rutas literarias, tanto municipales como privadas, centradas casi en exclusiva en autores catalanes. Cristina Belenguer, guía habilitada de turismo, explica que "para el público local las rutas literarias de más éxito han sido la dedicadas a Mercè Rodoreda, a Ildefonso Falcones y su obra La catedral del mar, y Carlos Ruiz Zafón y La sombra del viento. Los extranjeros suelen pedir Gaudí y la arquitectura, pero entre el público norteamericano nos han pedido varias veces una ruta por los espacios donde se desarrolla el Homenaje a Cataluña de Georges Orwell". Laura Beaumont, historiadora y colaboradora de la entidad Cultruta, señala que "la ruta del boom no está por ahora en nuestro catálogo, pero si se promociona seguro que tendrá éxito". Esta empresa realiza unas diez rutas cada fin de semana, algunas de carácter histórico, como la del 1714 o la del barrio chino, y otras más literarias, dedicadas a Mercè Rodoreda, Manolo Vázquez Montalbán y González Ledesma. "A veces nos piden rutas muy concretas, hace poco recibimos la demanda para seguir los espacios donde se desarrolla Crim de sang de Sebastià Alzamora". Alexandre Lloreda, responsable de Literat Tours, reconoce que las rutas literarias son predominantemente para el público local y que la que tiene más éxito es la Barcelona masónica". Pero nadie duda que del mismo modo que hay un público para la ruta de Jacint Verdaguer o la de Joan Maragall, ambas impulsadas por el Ayuntamiento, lo habrá también para seguir el rastro de Vargas Llosa, García Márquez o Cortázar si se promocionan.

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